ARTEcine
 

Buenos Aires de día. Por Alfredo Jaramillo.


Pibes raros en los cordones de Belgrano


 
 
     

 



EL CLUB CULTURAL MATIENZO ABRIÓ HACE UN AÑO Y SE CONVIRTIÓ EN UNA REFERENCIA OBLIGADA DE LA CULTURA ALTERNATIVA. UNA OPCIÓN PARA PASAR LA TARDE ENTRE CERVEZAS, GRAFFITIS Y REPOSERAS.

Belgrano, para qué negarlo, es un barrio pacato. ¿No vieron los edificios que se levantan apenas se cruza el viaducto Carranza? Los vecinos que salen a pasear sus perros y no levantan sus desechos porque creen que se van a contagiar alguna enfermedad, son vecinos pacatos. Podríamos estar todo el día así sino fuera porque, antes que una descripción de la pacatería, lo que importa es introducir algunas coordenadas ramplonas del escenario emocional que el Club Cultural Matienzo empezó a fisurar desde que se instaló, el 7 de noviembre, en una vieja casona de la calle Matienzo.

No hace falta exagerar las interpretaciones acerca de lo que pasa puertas adentro: todo está contenido en esas dos primeras “C” y en las (literalmente) innumerables actividades que se realizan periódicamente en el club. Lo interesante acá es que, hasta ahora, Belgrano estaba bastante afuera del radar de la cultura joven alternativa. Y desde hace poco más de un año hay un palacete con fachada graffiteada donde pasan muchas cosas: ciclos de música, lecturas de poesía, festivales diurnos donde se alternan recitales en vivo y muestras de artes visuales, proyecciones de películas al aire libre e incluso la última temporada de Lost, subtitulada en español, apenas un día después de su estreno en Estados Unidos.



Ir de día al C. C. Matienzo es como visitar la casa de un amigo copado que te deja entrar a todas las piezas y fijarte qué hay abajo de las camas. Claro que en Matienzo –al menos por ahora– no hay camas, sino dos pisos repletos de sillas y sillones donde uno puede sentarse a charlar relajadamente sobre negocios o relaciones sentimentales. Hay aire acondicionado y wi-fi, una combinación que puede conllevar el desastre en la vida de los geeks que necesitan trasladar sus netbooks a todos lados. La mayor parte de la gente que entra, sin embargo, termina más temprano que tarde sentándose en algunas de las reposeras y colchonetas que hay en la terraza del club, donde una barra de tragos ameniza la contemplación de un cielo que jamás será pacato.



Maia Minovich, encargada de la programación, dice que no es fácil mantenerlo abierto. Sobre todo desde que la gestión de Jorge Telerman suprimió la figura legal de centro cultural y obligó a varios proyectos a solicitar permisos comerciales. Muchos de ellos ni siquiera pueden obtener el permiso para tocar música en vivo porque la ciudad está zonificada en territorios más accesibles que otros a la agitación juvenil.

Los vecinos de Matienzo han llamado varias veces a la policía por ruidos molestos, pese a lo cual se las arreglan para seguir abiertos. Por ahora están contentos porque acaban de obtener la figura de asociación civil, lo que les permitirá -trámites mediante- funcionar legalmente como un club, algo que ya sucedía de hecho. Mientras esperan que se oficialice la decisión, el grupo que administra Matienzo sigue adelante y para este año abrió un ciclo de talleres para hacer durante el día. Las propuestas incluyen cursos y seminarios de cine, fotografía, teatro, yoga, y hasta grupos de conversación en alemán y portugués. Se puede asistir con una cuota de entre 100 y 250 pesos, según el curso.

Es muy conveniente revisar la programación y no perderse ninguno de los shows pautados para marzo y abril. Revisen el menú de comidas (que incluye sandwiches vegetarianos y shawarma) y ármense una escapada. ¡Cuidado con los regalos de los perros!

Alfredo Jaramillo
club cultural matienzo
Mar. a Dom. desde las 18.
Matienzo 2424 y Av. Cabildo al 300, Tel: 15-6526-8080 info@ccmatienzo.com.ar www.ccmatienzo.com.ar



 
     
 
libreiavirtual
tapasanteriores
destacados
 

 

 
 
Otros Post de Fabián Casas:
 
*Fernando Cabrera
(elogio de la sombra)
 
 
* Luis A. Spinetta
(Gardel of Milk)
 
 
* Un día en la cancha
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
bottom