ALA DE CRIADOS
Si al abrir la luz de un espectáculo se dibuja una postal de tres niños ricos que tienen tristeza y también aburrimiento, es posible que cuando intenten salir de ese estado las cosas se pongan espesas.
Los primos Guerra (Pacho, Emilito y Tatana) vacacionan en Mar del Plata en un club exclusivo y protegido, mientras en algún lejano lugar ocurre algo que posteriormente se llamará La Semana Trágica. Ellos, como si nada y haciendo nada. El tedio sostenido de su estadía en el Pidgeon Club se verá interrumpido por Pedro, una especie de asistente enviado por el patriarca de la familia, que se hospedará en el ala de criados aunque repita permanentemente que no es uno de ellos. El también quiere marcar cierto estatus. Su definición precisa es que es un “conseguidor”, y lo que consiga arrojará a los primos a la aventura y a él, al infierno.
Con Ala de criados, Mauricio Kartun vuelve a meterse con las miserias de la vieja aristocracia argentina, y las lleva más lejos que en El Niño Argentino. Hay en esta puesta un trabajo muy delicado sobre las palabras. El soporte del relato es el diario de vacaciones de Tatana Guerra (Laura López Moyano, impecable) que no solo permite el acceso a los hechos, sino que diserta sobre los usos del lenguaje, específicamente sobre la inutilidad de la metáfora. Pero Kartun no intenta con esto ponerse en un lugar de erudición injustificada, sino más bien reflexionar sobre la propia obra en el momento de su desarrollo. Es cierto que todo lo que sucede en un escenario tiene obligación de transitar lo metafórico, solo que Ala de criados se propone una tarea mayor: intenta mostrar una pequeña anécdota para hablar de algo enorme, que es la tensión entre las clases sociales, se nombren o no.
Estos tres primos extremadamente civilizados y el empleado bárbaro buscan la gracia de cambiar de roles y ser lo que no son, hasta que la realidad y la historia los ubica nuevamente en el punto de partida. A pesar de que los vínculos parecen sinceros, siempre el que manda marca el territorio y excluye. ¿Esto sólo sucede en las clases altas? Por supuesto que no, y el texto garantiza que la explotación entre clases es algo inmanente a todos los estratos. En Ala de criados se usa y se habla sobre la metáfora, pero quizás el espectador tarde en comprender que la figura representada a través de otra no es nada más ni nada menos que él mismo y su relación abyecta con los que están más abajo.
Juan Crespo
ALA DE CRIADOS
Teatro del Pueblo. Av. Roque Sáenz Peña 943
Vie. y sáb. 21 hs.; dom. 20 hs. Entrada: $ 40
Dramaturgia y dirección: Mauricio Kartun.
Intérpretes: Alberto Ajaka, Esteban Bigliardi, Laura López Moyano y Rodrigo González Garillo.
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