Autor

Llegas

Buscando

El cuerpo es un órgano sexual

80 años, doctora en filosofía, actriz biodramática de Mujer Nómade, Esther Díaz, acaba de lanzar sus memorias Filósofa Punk donde afirma la vida y la sexualidad en medio de infinitas tragedias personales.

Pregunta: ¿Si pudiera ver un documental sobre un filósofo, sobre Heidegger, Kant o Hegel, qué es lo que querría ver?

Respuesta de Jacques Derrida: Que hablen de su vida sexual. ¿Quería una respuesta rápida? Su vida sexual

( Jacques Derrida, en Derrida, película de Kirby Dick y Amy Kofman)

Filosofía y sexualidad. Con el epígrafe precedente Paul Preciado inaugura su épica biopolítica en Testo Yonqui. Testosterona en gel sobre su cuerpo  abriéndose a la era de la farmacopornografía. También heredera de Foucault y adicta a la misma hormona por otros medios y orificios, Esther Díaz, deja registro de una anatomía atravesada por la filosofía, las encamadas pasajeras, la biotecnología estética y las pérdidas innombrables en el libro Filósofa Punk y en el documental Mujer Nómade de Martín Farina. Doctora en filosofía, profesora titular de la UBA, autora hiperbólica, irrumpe en la vida pública con un decálogo de toda su vida privada. Una vida medio de mierda: un padre que le impide estudiar sólo por ser mujer, una madre que sería amante de su único marido por muchos años, una hija adicta y psicótica que termina mal y otro hijo que sigue un destino similar. Chongos marginales y jóvenes como katharsis aristotélica, como purga psicoanalítica de las tensiones y las tristezas. “Al abstenernos de los placeres nos volvemos sobrios y, una vez que hemos llegado a serlo, entonces somos en grado máximo capaces de abstenernos de los placeres” (Aristóteles, Ética nicomaquea). Díaz abjura de la askésis  para erigirse como mujer del placer y se entrega a la Aphrodisia sin ánimo de gobernarse a sí misma ni a los demás. Se refriega por la concha las partes superiores e inferiores del alma. No hay arriba ni abajo ni partes privilegiadas. Militante del orgasmo, el bótox, la contra-sexualidad y los dildos ergonómicos a los 80 años. En Mujer Nómade se revuelca piola con un pendejo tatuado. Su tarea es ser una iconoclasta de las edades avanzadas y sus prescripciones. Spinoza: “nadie sabe de lo que es capaz un cuerpo”, quizás Esther Díaz tampoco lo sepa pero su actitud confirma que la indagación anatómica vale la pena.

Grupo CABEZA es una colectiva de escribas y también, un agente político. Formada por Mariana De La Mata, Consuelo Iturraspe y Laura Sbdar, se autoproclama como feminista y lo demuestra, por ejemplo, en este proyecto escénico que se llama Un tiro cada uno y surge a partir de la investigación de casos de femicidio. A través de un proceso de hibridación entre lo real y los mecanismos de la ficción, la pieza -y la puesta- buscan operar sobre lo que nos rodea para, al calor de los movimientos de mujeres y disidencias locales, regionales e internacionales, visibilizar la violencia machista, derribar al patriarcado y convertir al feminismo en cosmovisión hegemónica.

Traslado y teatro pueden parecer dos entidades con nada en común. Pero si trasladarse hasta el teatro pudiera servir para destruir prejuicios, nada mejor que ir cualquier tarde de sábado a ver Carne y hueso para experimentar la caída del que inicia esta reseña.

PERROS DE LA CALLE

Dogman, extraordinaria visita guiada por el infierno de una mafia de entrecasa, dirigida por Matteo Garrone

El pitbull muestra los dientes. Da miedo. Mandíbula apretada, saliva en la lengua, la boca abierta. Y sin embargo Marcello, que tiene que bañarlo, le dice Amore, bello! Un biscottino? Para secarse el pitbull es mandado a hacer, le gusta sentir el aire que sale del secador, se pone en pose, se hace el importante. Trabajo cumplido para Marcello, el dogman: a ladrido destemplado, vocecita nasal y chiquitita, como la de un chihuahua querendón o como la de ese otro chihuahua al que mandaron al freezer para callarle la bocina mientras hacían un laburito. Así son todos en Castel Volturno, dos cuadras antes del mar, cuando en la fonda otro con la nariz rota por una flor de piña trata de convencer a los muchachos de que a Simone hay que callarlo para siempre. Por suerte para Marcello, Alida ya se fue con la mamá. Alida, su nena, cuánto la quiere. Y la quiere más después de pasar un año engayolado, un año en el que pensóllevársela al Mar Rojo a bucear entre los peces y los corales con la guita del afano al compro oro de al lado del negocio, Simone se lo prometió. Simone. Simoncino. Simone, el de la sempiterna cara cortada, el adoquín en los puños y el ladrillo en la frente; su amigo Simoncino, que lo trata a Marcello con el cariño salvaje de la malarazza cuando Marcello le regala cocaína, que se avergüenza de él porque es el idiota del pueblo, que no se anima a pensar siquiera que todos tienen un límite que no está justamente en la playa. Sí, Simone piensa. Simoncino sabe que en Castel Volturno ya nadie lo quiere a Marcello porque para todos es un traidor, un chorro más, otro que se cruzó de vereda. Y la verdad es que a Simoncino esto le importa bastante poco. La vita è così.

Natalia Casielles nos cuenta su plan que la lleva a rendirle culto a la libertad en el tiempo en que habita, dispuesta a hacer algo de sí siempre.

De nena estaba obsesionada por no dejar de jugar, en mi tiempo libre jugaba, jugar me hacía sentir que hacia lo que quería con mi tiempo. Mi tiempo libre era cuando no estaba en la escuela o cuando no estaba haciendo la tarea de la escuela. No me gustaba la escuela. De las demás obligaciones se encargaban los adultos, pude ser una nena ocupándome de ser nena, salvo por las reiteradas visitas a hospitales, pero ese es otro tema. Jugaba mucho sola, con mis hermanes o con alguna amiga del barrio. No hablaba demasiado con otra gente, personalidad paralela, en casa extrovertida, en escuela retraída. En los recreos, junto al mástil de la bandera que me hacía sentir una especie de prócer, tuve mucho tiempo para idear un plan: de adulta mi tiempo libre sería todo el tiempo.

En el invierno implacable de Miramar, el mudo poeta de la hinchada del Club Atlético Once Unidos tiene un romance con la goleadora del equipo. Cargando  el sufrimiento de no poder gritar los goles de su enamorada y con la admiración que se le escapa por los ojos, el fan sin voz se dispone a ganar su mejor partido.

Andrés gallina (quien ya se había destacado con “La bestia rubia”) escribió una fábula bellísima de fútbol costero, trazada con capas de imágenes repletas de poesía y de ingenio popular, con la ocurrencia y la gracia del piropo. Una sucesión dehaikus criollosque estallan de sensaciones.

UN PÁRAMO INVISIBLE

Con El bosque de los perros Gonzalo Javier Zapico concreta un ejercicio de suspenso sobre el desolado paisaje de la tristeza.

Hay algo en los animales que los humanos tal vez perdieron: el instinto de supervivencia. Los animales no son violentos per se excepto que se sientan en peligro, en cambio los humanos pueden razonar la violencia, ejercerla al libre albedrío, hacer de ella una fórmula que les garantice el poder sobre los otros. Por eso los animales domésticos son los mejores amigos del hombre, porque el hombre puede dominarlos a su antojo, y hasta quitarles la vida por diversión supremacista sin que haya una pena para esos asesinatos. Uno por ejemplo puede matar un perro a cualquier edad, saciar sus frustraciones rasgando el cogote tibio de un cuzco que menea alegremente el rabo en la vereda pidiendo una caricia de su mano. ¿Es reprobable una acción como esa? ¿Alguien puede asegurar que alguna vez no tuvo deseos de pasar a degüello a un perro, a un gato, solo para ver de qué manera se aferraban a la vida que se les iba con la sangre derramada? Uno a veces necesita escapar de sí mismo, y estas fantasías odiosas son un atajo para encontrar el rumbo otra vez. Pero si uno pone esas fantasías en práctica, ¿uno es un criminal? ¿Matar a un perro nos hace viles? ¿Podremos acostumbrarnos a la vileza si eso pasa? El único que pareciera tener la respuesta a estas preguntas es Carlos, que se pasea por el pueblo como un mastín bien alimentado aunque guarde en la mirada el dolor de haberse perdido en el camino. En cambio Gastón aún no puede admitirlo, todavía lo sufre como si tuviera el cuerpo cubierto de llagas, y ese sufrimiento lo vuelve tan frágil como precioso, tan desesperadamente tierno. Y Mariela, que no se ensució las manos entonces, pega la vuelta después de tantos años para irse tranquila a la utopía de la felicidad. Hubo un momento en que los tres, cuando chicos, se sintieron en peligro; pero ellos no eran cachorros de animal alguno, eran humanos dominados por la culpa, agobiados desde temprano por una decisión deforme fruto del deseo recién parido, a esa edad en que la fatalidad es un ladrido destemplado a la luna, y a ésta no es más que tristeza profunda.

Una experiencia monstruosa

Pocas películas se han propuesto trascender su género, muchas menos lo han logrado. Muere, monstruo, muere la segunda película de Alejandro Fadel es la excepción, o la singularidad a la regla ( la primera fue Los salvajes [2009], también fue coguionista de Leonera  y Elefante blanco, ambas de Pablo Trapero). Mezcla de terror, de policial y de viaje hipnótico, Muere, monstruo, muere es un viaje audiovisual de excelentísima factura técnica.

La soportable levedad de la coyuntura

Rubén Sabadini y Carla Di Grazia unifican sus orígenes dispares en 80 de un minuto dando como resultado una obra imposible de capturar.

Lo inclasificable es una categoría superior en las clasificaciones. Los creadores por su propio oficio buscan que su Objeto sea una Especie de solo un miembro. Un objeto inédito, que no pueda repetirse, ni ser copiado ( y que debería ser pensado como inútil, y ahí radicaría su potencia política).Pese a que siempre tendrá un vínculo innegable con su época de producción, el creador aspira a lo trascendental y transhistórico. 80 de un minuto está saturada de coyuntura y no es pretenciosa en su trascendencia. Entiende que su decodificación es extremadamente actual. Rubén Sabadini (Trópico del plata) y Carla Di Grazia  (Todo piola) trabajan con una dramaturgia (escénica y literaria) fragmentada siguiendo los designios de la hipertextualidad.

Una experiencia de la nostalgia.

Partiendo de la versión de Alberto Ure, Cristina Banegas propone una versión canónica de Edipo Rey. Incesto, parricidio y un documental vivo de las Formas.

Edipo: convención de las paradojas en la trama/mythos perfecta. Corrosión en la cadena Significante (psicosis): hijos que son hermanos del propio padre siendo este quien mató a su Padre primordial heredando un trono por su inteligencia y habilidades retóricas que lo convertiría en Rey y Tirano y en Hijo y Esposo al mismo tiempo de una Madre temerosa, gedienta  y abandónica. Deconstrucción de la familia sanguínea y burguesa.  Hybris. Ceguera. Incesto. Fantasía inconsciente kitsch del occidente freudiano.