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Llegas

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#Rosetiencasa es un ciclo que nació en el marco del aislamiento social obligatorio como manera de crear encuentros entre artistas que trabajan en ella o son afines a las búsquedas que se gestan en nuestro espacio. También como alternativa solidaria, necesaria y urgente para poder solventar los gastos de la sala y a todo el equipo que en ella trabaja.

Marina Otero – Esther Díaz

Moderadora: Gisella Ferraro.

Las consecuencias del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) han puesto en evidencia la precariedad y vulnerabilidad históricas a las que está sometida la cultura independiente de la Ciudad de Buenos Aires. Durante las últimas semanas las entidades que nuclean a los espacios culturales del sector han emitido comunicados para expresar sus problemáticas y enunciar sus demandas. Llegás se ha comunicado con ellas para dar cuenta de una situación que está por colapsar y que, lamentablemente, ya obligó a algunos espacios a cerrar sus puertas de forma definitiva.

Los cuerpos en el encierro se deforman, se vuelven extraños, se retuercen. Se retraen o se expanden, en pequeñas partes, partes irreconocibles, nunca antes vistas, se multiplican. Acalambrados. Las pieles se vuelven más ásperas o más suaves, pican o le salen escamas. Se tornan de otro color o a veces de varios. Son pieles pelajes del olvido o de la inmensidad. Por los poros se desliza el polvo. Los cuerpos en el encierro pierden su contorno, se vuelven baba  que se derrama sin control o se endurecen tanto que se quiebran, se caen los pedazos, lo que queda. Los cuerpos en el encierro denuncian que estamos hechos de carne y sangre y la carne que se desgarra o se humedece y hace temblar la tierra. La carne es de color azul.

“Me pregunto cómo nosotros defendemos encontrarnos, juntarnos, respetando las reglas de seguridad, pero hacerlo, y si no hacerlo clandestinamente. No estoy haciendo un llamado a la clandestinidad, estoy pensando en voz alta una idea de cómo volvernos esenciales para nosotros mismos”. Con una mirada hiper-crítica como acostumbra tener, Lisandro Rodríguez ( Dios, La Mujer Puerca, Duros) reflexiona sobre los posibles nuevos espacios de teatralidad, lo virtual como una instancia que debe ser superada e  insiste con una idea que parece obsesionarlo a partir de la Pandemia y el Confinamiento: ¿Cómo convertir a la práctica teatral una práctica esencial?

“Amor de Cuarentena funciona como una suerte de correspondencia que llega por teléfono, es una experiencia que sucede en dos semanas – describe Santiago Loza (La mujer puerca, Mau Mau, Matar cansa) – “Cada espectador elije un actor o actriz quien le enviará esos mensajes. No es interactivo, es una ficción amorosa. Está ese vínculo imaginario con quien habla. El elenco puede intervenir con ciertos elementos de su cotidiano esos mensajes, agregar fotos o canciones”. Finalmente los audios de WhatsApp se han convertido en material dramatúrgico. Género epistolar de ceros y unos. Nuestro presente distópico y la tecnología muestran sus nuevos brotes expresivos. Con fecha de lanzamiento el 10 de junio y con la dirección de Guillermo Cacace esta experiencia sonora que cuenta con la participación de Dolores Fonzi, Jorge Marrale, Cecilia Roth, Leonardo Sbaraglia y Camila Sosa Villada abre la posibilidad de seguir buscando formas de comunicación estética sin caer en formatos inadecuados. En esta entrevista Loza se permite reflexionar sobre su trabajo de escritura “virtual” y su búsqueda permanente de “una voz” particular : “En la escritura me interesa desde hace años seguir una voz, ser fiel a esa voz que aparece, acompañarla, ver cómo crece y nos traiciona. Varias de las obras que escribí son monólogos. Hace tiempo que me llama la atención la gente monologando en sus teléfonos sin pudor en los espacios públicos. Tal vez algo de la plataforma es proclive a la ficción del chisme. Al rumor: a esa ficción menor que también tiene su poesía.”