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Llegas

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Una parodia. Un musical unipersonal. Un ir y venir en el tiempo: entre el éxito y el olvido. ¿Cómo cambia lo que somos según cómo nos ven? Sobre esa cuestión versa Brillanteens, la nueva obra de Juan Faerman (guionista de TV y autor de Faceboom), que dirige Julieta Otero (Según Roxi) y protagoniza, como si llevara un traje a medida, Juan Martín Zubiri.

UN VIAJE PERSONAL

En 2019 Llegás sigue entrevistando a mujeres que inspiran. Llegada a estas pampas hace doce años de la mano de un amor argentino, esta italiana de Milán es hoy la directora del Teatro Coliseo. Su camino hasta aquí esconde una historia rica no sólo en acontecimientos, sino que sus palabras adquieren una profundidad ligada a reflexiones sobre la extranjería, la territorialidad y la transformación personal. Vale la pena conocer el viaje.

Empecemos por el principio, ¿cómo eran tus circunstancias allá?

– Me crié en un contexto económicamente seguro, la Italia del norte de los años ‘70, ‘80, y las situaciones en las cuales se encontraban mis padres en ese momento, ellos no son de extracción alta, para nada, pero cuando yo llegué a la familia ya estaban con una casa grande, un jardín, mi papá con una buena posición de trabajo. Fue una oportunidad de acceder a muy buena educación, viajes, cuestiones que me enriquecieron, pero junto a eso mis padres me trasmitieron valores vinculados al esfuerzo, todo me lo tenía que ganar, lo tenía que conquistar aunque lo tuviera a mi alcance. También es parte de la cultura del lugar de donde soy, que tiene el valor del trabajo como un absoluto.

PALABRAS, PALABRAS, PALABRAS

Una espléndida versión de Hamlet que prefiere la síntesis a lo espectacular, y la (falsa) levedad a la tentación de lo solemne.

Algo huele a podrido en Dinamarca. Quizás sea el fantasma que sobrevuela la torre del castillo, con la esencia relumbrante sobre una piedra torcida. Pero no. Los fantasmas no huelen. Y los padres no se pudren. Podrán pudrirse los reyes y los estadistas, pero los padres no. Nunca. Se pudren los cuerpos que cometieron crímenes. Hamlet se pudrirá también, y deberá reconocer que su padre también está podrido cuando clama venganza por su asesinato y no por los asesinatos que cometió durante su reinado. Graciosamente absurdo entonces. Los muertos no hablan ni piden venganza, aunque sus cadáveres griten y exijan justicia. ¿Justicia por qué? ¿Para qué la justicia? ¿Por sí mismos, para limpiar su honra? Pues nada más podrido que el ser individual, que es el que efectivamente se pudre cuando está muerto y enterrado, cuando los gusanos se hacen un festín con su carne inerme. Sin embargo el desvarío de lo justo pierde sentido cuando el suelo se riega con los restos de los hombres muertos de forma insensata, arropados por el inmediato sosiego que reemplaza al ruido y la furia.

Pegadito al abasto aparece reciclado “el nuevo” Teatro Monteviejo que invita a escuchar grandes artistas del rock nacional y saborear ricos vinos de su propia bodega.

Entre la sombra de los viejos mercados y los nuevos mercados del Abasto, entre crisoles de inmigrantes de todos los tiempos y cada vez más lugares se respira el arte y la cultura. Se escuchan todavía acompañamientos de viejos tangos pero ahora tienen un sabor a rock, vino y teatro. Se escuchan los nuevos actores que invocan sin saberlo a sus ancestros juglares de acento español e italiano. Hoy entre esa lengua variada que cambia día a día, aparece el lenguaje de los nuevos artistas sobre nuestro escenario.

La desarticulación del tiempo

Anabella Bacigalupo explica como es y que hace de su libertad en su otro tiempo mientras ensaya para estrenar este mes “Un domingo en familia” en el Teatro Cervantes

                La gente lo llama “tiempo libre”, yo lo llamo “mi otro tiempo”. Cuando tengo mi otro tiempo, cuando me salgo de mis obligaciones, de la agenda de ensayos, de los textos a memorizar y de los horarios pre establecidos, me pongo en estado-aguaviva: ahí mi tiempo se desarticula, se suspende, se desarma y en esos momentos algo en mí se relaja, se estira, se contrae, se confunde, algo se contacta con mi Anabella más primitiva, más rústica. Es un estado que tiene que ver con una búsqueda de libertad, con salirme de mí misma.

El cuerpo y las palabras

Zuleika Esnal es actriz, escritora, feminista y –sobre todo- alguien que pone su cuerpo, tiempo y palabras al servicio de otras mujeres para revelarse como una de las nuevas y más honestas voces del feminismo local. Lo suyo es escucha, acción y el simple deseo de querer cambiar el mundo, que no le vengan con vueltas.

 

Un triángulo amoroso-parental que forman un hijo adolescente, su madre soltera y su abuelo. Un gallo que desaparece del rancho rural en el que viven. Un hogar aislado, en el que se reproducen habladurías, prejuicios y leyendas, y en el que amor es “la peste”. Los vecinos de enfrente: con más dinero, mejores costumbres y, según parece, poca solidaridad. Pero los chicos (Julián y Marcos) se llevan bien. Tanto, que vuelven juntos de la escuela, aprenden a cazar en el monte, se confiesan sueños y hasta fantasean con irse a Mendoza cuando terminen la escuela.

Manuela creció sola como la hierba mala. Regentea con su madre un hotel junto al río, ese río que ruge a diario desde que una planta industrial se instaló en sus orillas. El padre se fue y el hermano también, en busca de mejor suerte. En ese paisaje desolado de naturaleza alterada y vegetación que trepa con sed de venganza, madre e hija sufren el castigo de mantenerse vivas donde todo muere. Pero con la llegada de dos nuevos huéspedes, el verdadero negocio del hotel se revela y algo vuelve a agitar las aguas.

La noción de Verdad

Con Los Amigos, Vivi Tellas continua discutiendo las formas de representación. El otro real e inaccesible como materialidad de la ficción.

“Creo que Biodrama está dejando de ser teatro” – desliza Vivi Tellas, directora de Maruja Enamorada, Las Personas, Tres filósofos con bigotes (entre muchas otras)  y creadora del ciclo/concepto. Gestado en los primeros años del siglo XXI el Ciclo intentaba “investigar cómo los hechos de la vida de cada persona – individuales, singulares, privados – construyen la Historia. ¿Es posible un teatro documental, testimonial? ¿ O todo lo que aparece en un escenario se transforma irreversiblemente en ficción? Ficción y verdad se ponen en tensión en esta experiencia.” (Texto de presentación del proyecto que data del 2001, publicado en el libro Teatro en el Borde de Mónica Berman). La afirmación que da comienzo a este párrafo nos alerta de que si Biodrama está dejando de ser teatro el virus ficcional se esté erradicando. De a poco.