En este nuevo aniversario, el activista Yamil Castiglione, ofrece sus propios recuerdos del momento en el que se sancionó la Ley, y reflexiona sobre los alcances  que alteraron para siempre la historia hetero-lineal.

Muy de noche. Cámara de diputados: 126 a favor, 109 en contra. Los números tocan lo real, lo imposible, y lo modifican para siempre. Hace 10 años la Ley de Matrimonio igualitario nos hacía entrar, quizás sin saberlo, en una dimensión por fuera de la “Historia hetero-lineal que se empeña en auto-naturalizarse” (José Esteban Muñoz, Utopía Queer). La madrugada del 15 de Julio del 2010  quedará inscripta para muchos como una torsión del tiempo donde el Presente y la Utopía coinciden, se superponen, hacen Uno: Acontecimiento. “Cuando escuché el discurso de Néstor (Kirchner) me sentí convocada; no podía creer que un “Paki” estuviera defendiendo mis derechos más que yo. Ahí entendí lo que era la política, ahí entendí lo que era la potencia de lo colectivo. Tuve la posibilidad de estar en la marcha a la madrugada cuando se promulgó la ley y en el festejo, ahí empecé a conocer compañerxs en el activismo” – recuerda Yamil Castiglione @MarikaCombativa, miembro de @redpsicologxsfeministas y coordinador del taller sobre Nuevas masculinidades: Ningún pibe nace Macho. Este referente del colectivo LGTTIBPQ+ expresa en su recuerdo individual cómo la promulgación de una Ley desborda los límites estrictamente legales: “En el 2010 cuando fue televisado un fragmento del debate por esta ley, yo estaba en mi casa, en Morón: completamente desclasada, “des-generada”, despolitizada, pensando que esas personas ahí no me representaban, que no me daban orgullo. Después de eso entendí personalmente el grito de guerra de Carlos Jauregui : “En una sociedad que nos educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política”.

¿Cuáles pensás que fueron los “cambios sociales- políticos efectivos” que implicó este Derecho?

-Los cambios más efectivos fueron justamente la ampliación de derechos y como dicen varixs compañerxs: la visibilización del privilegio, o sea, el poder acceder a ese privilegio solo por ser heterosexual. Esto pone sobre la mesa nuevas  necesidades de ampliación. Por ejemplo, actualmente se puede hablar que la ley sigue siendo monógama, no contempla las “triejas”, ni los vínculos de más integrantes u otras transversalidades u interseccionalidades. Pero sigue siendo una conquista, y tiene que ver con que traccionó fuertemente algo: esta fue la primera ley en Latinoamérica; Argentina es y fue pionera de derechos LGTTBIQ y no es casual que haya sido en un gobierno Nacional, Popular y Kirchnerista.

Teniendo una actividad docente y militante ¿Qué cosas entendés que faltan al nivel de conquistas políticas en lo referente a Derechos de las distintas minorías?

-Creo que siempre algo falta respecto a la conquista de derechos, sobre todo para la comunidad LGTTIBPQ+ que hasta el día de hoy seguimos siendo completamente ciudadanos excluidxs, de segunda o de tercera. Las compañeras travestis y trans siguen luchando por el derecho al trabajo. Todavía las personas trans no tienen el derecho asegurado a la educación, a la salud, al acceso a la vivienda, a la familia. Por eso es importante seguir luchando por la ampliación de derechos, por la ampliación de la ESI para que deje de ser cis-sexista y binaria, y que hable también de los cuerpos travas. También poder escuchar a esos sujetos de Derecho: a lxs niñxs y a lxs adolecentes que saben lo que necesitan porque lo dicen y pueden tener un montón de herramientas si se las brindamos para poder construir y dar respuesta a lo que se viene.

Quizás el Matrimonio como institución, como forma de vínculo, deba ser objeto de crítica y reflexión ahora que desde hace 10 años se cruza con potencialidades “gays/queer”: “La homosexualidad es una oportunidad histórica de desplegar nuevas potencialidades relacionales y afectivas (…) debemos comprender que en nuestros deseos, se instauran nuevas formas de amor y creación (…) existen por supuesto la relación de matrimonio y la relación de familia, ¡pero cuántas otras relaciones deberían existir!” (Michel Foucault, De l´ammitie comme mode de vie). Estas parecen ser las próximas batallas sensibles que Yamil como tantxs otrxs, esperamos, estén dispuestxs a dar.

Por Juan Ignacio Crespo.

Foto: @muypute

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