Haciendo honor a su juramento de campaña, el Presidente Alberto Fernández, con una Didáctica pausada y corbata verde haciendo juego, anuncia el envío al parlamento de la nueva ley de “interrupción voluntaria del embarazo y la atención postaborto”. Entre creencias, logos y  vindicaciones de “la vida”, Los Grupos verde y azul volverán a verse las caras para impugnarse mutuamente. En esta entrevista, Leonor Silvestri, filósofa y escritora, reflexiona sobre la cifra secreta de la ley, su reverso desatendido y las implicancias del control estatal sobre el útero.

Cuando en el 2018 se planteó por primera vez el debate sobre la ley de interrupción voluntaria del embarazo ¿Cuáles fueron tus cuestionamientos?

-Yo le digo aborto que no es una palabra a la cual le debamos tener miedo, rechazo, asco y así nos dejamos de eufemismos de esos que se usan cuando se va a la mesa de la señora Mirtha a tenerle respeto y no ofenderla… Mis cuestionamientos van dirigidos a la existencia de causales lo cual redundaría en nuevas tipificaciones para quienes abortarán (o se negarán a hacerlo) fuera de ese estrecho marco legal.

Cuando se derogó la ley de infanticidio, cuya pena era aún menor que la de aborto, nadie pensó, excepto Zaffaroni, que luego a Romina Tejerina se la iba a condenar a 14 años por homicidio agravado por el vínculo. Porque la tipificación penal, esto lo sabe de Foucault a  Hulksman pasando por Dean Spade o Angela Davis, crea el delito y no al revés. Luego en especial la causal que tiene que ver con la detección  de una malformación fetal, cuya redacción luego cambiaron a inviabilidad fetal para que suene más veladamente eugenésico, me parece  otro grave error político que otorga mayores poderes a quienes deciden qué es y qué no es una vida vivible extrauterinamente.

Y esas decisiones que el liberalismo dice que son nuestra soberanía individual nunca son individuales aunque al heterocapitalismo tardío global integral le guste hablar de elección, cuando nuestros deseos, creencias, decisiones y gustos están gestionados a través de una red de dispositivos muchos de los cuales participan subrepticiamente de las instituciones que colaboran con la creación de ciertas realidades, entre ellos el feminismo en su estado actual y sus mensajes que también colaboran a la creación de un ideal regulatorio de lo que una buena mujer neo-colonial debe ser y cómo es una buena xaternidad. La militancia pro aborto desde panzas de mujeres felices, con familias conformadas por compañeres, aliades, sororos, feministos me parece una psicopateada para una piba  de 15 que está buscando cómo abortar. Asimismo, ¿Qué sabemos de la injerencia familiar sobre los abortos de personas aún tuteladas por su minoridad?

Que el aborto se haya conceptualizado asimismo como una técnica para alivianar la pobreza  y la “tremenda carga” que supone criar una vida que no pertenece al ejercito de los erguidos al decir de Virginia Wolf equivale no solo a hacer el trabajo de reproducción y  todo lo que conlleva llegar hasta ahí (las famosas tareas por amor y la famosa fábrica del ejército de reserva del que habla Federici que habla Marx)  gratuitamente sino también supone la misma gratuidad para hacer la selección del personal apto y deseable.  Creo que a veces el feminismo local se “olvida” que por la guía iniciada por Margaret Sanger se llegó en territorios cuyas coordenadas geopoliticoeconómicas no son en nada distintas de donde estamos a la “selección” y esterilización forzosa en pos de la planificación familiar, cosa que existe aquí y ahora en el caso de las xaternidades discas, ¿o alguien alienta a procrearse a una persona con discapacidad?

¿Si se legisla el aborto en vez despenalizarlo de cuajo ocurrirá como ocurrió ya en Uruguay, donde ya es legal, que cuando alguien ayude a abortar a otra, esa que acompaña y cuya pena en la actualidad es realmente menor, se convertirá en cómplice por ejemplo de algo peor, homicidio o ejercicio ilegitimo de la medicina? Porque nadie va a dejar de abortar una semana 16 solo porque la tipificación diga 12 o 14. Como vemos si la xaternidad fuera tan hermosa no necesitaría publicidad hasta cuando se habla de un aborto que al menos 500 personas al año en esta región arriesgan su vida y su libertad por practicárselo, se ve que repetir la experiencia de traer gente a este mundo no es tan divertida.

La frutilla de la torta es la objeción de conciencia a una persona que es funcionaria pública. Y si bien yo jamás estaré a favor de que el estado coerciones individuos mediante sus aparatos represivos, y la policía no me parece un gremio ¿te imaginas a un policía diciendo que tal o cual procedimiento legal no lo realizará por sus convicciones religiosas? Imaginemos entonces que si coercionan a un médico a realizar una labor que no quiere realizar, realmente, ¿Querrías estar abierta de piernas en una camilla delante de alguien así, anestesia en mano?

En uno de tus videos planteas (en contra del axioma EL ABORTO ES UNA MATERNIDAD RESPONSABLE) que El Aborto es una desobediencia al género ¿Podrías profundizar en este concepto?

-La idea de responsabilidad desde todos sus ángulos y todo lo que invoca desde Nietzsche para acá (deuda, deber, culpa, resentimiento) no debería guiar nuestras acciones políticas de manera colectiva, sino la ética, tal cual Deleuze dice que Spinoza la explica. Hablar de “maternidad responsable” supone  abrirle la puerta al Estado para que se apropie de manera legal de criaturas a cargo de malas madres (ejemplo las trabajadoras sexuales migrantes desplazadas y a veces mucho menos que debido a su trabajo son consideradas personas no aptas para la crianza de lo que ella mismas engendraron). ¿Desde qué ideal se juzga y se decide qué es una maternidad responsable: la vida de Eugenia Suarez, Maru Botana, Juana Viale; o la de una trabajadora sexual, una mujer villera, una privada de su libertad, una wichi?

¿Seguís sosteniendo que los cuerpos gestantes deben aprender  a realizarse a si mismxs esta práctica para evitar toda captura de los aparatos médico-policiales del Estado? ¿Qué otras líneas de fuga te parecen favorables para esta situación?

-Los cuerpos gestantes en otras regiones aquí y ahora nunca han perdido ese conocimiento. Hay que ir a hablar con las lagmien del Wallmapu y Puelmapu para saberlo. El grupo feminista Jane de Chicago en la década del 70 realizó miles de aborto por legrado que era la étnica de aquellos años sin un médico (se autoformaron) sin una víctima letal. El socorrismo feminista a nivel internacional que creó en Brasil  los protocolos del uso del oxaprost/misoprostol que luego todas aggiornaron, mejoraron y adaptaron, lo saben hacer.

¿Si el parto no es un hecho medicalizable como extensamente lo demostró la feminista María del Carmen Brion en los 90 por qué un aborto de esos sencillos si? También fue ella quien se enfrentó a la corporación médica gineco-obstétrica y su gran cantidad de cesáreas innecesarias, fenómeno argentino, exploradísimo a nivel internacional, ahí con esa gente quieren abortar. Prefiero una persona del grupo medicina familiar sinceramente lo digo como enferma discapacitada.

Por otro lado, así como hay doulas (Mujeres que aconsejan y acompañan a las embarazadas) no veo porque no puede haber aborteras por ejemplo como ha habido en todas las culturas (y sigue habiendo) antes de esos grandes encontronazos que nos pegamos contra occidente. A esto sumémosle algo que nadie está pensando: no solo los hospitales no son un lugar amable lleno de seres de luz tal como ya explico Foucault, dado que pertenecen a los grandes espacios de encierro del modelo del poder productivo sea bajo las sociedades disciplinares sean bajo el régimen tanatopolítico,  sino que además están colapsados por el covid y así seguirán porque esa misma gente responsable afectiva y xaterna no es distinta de los eugenistas anticuarentena incapaces de afectarse con pacientes crónicxs y personas enfermas que no pueden acceder al hospital porque todo es covid. Y no habrá ni pronto ni tal vez nunca vacuna, porque como ya explicaron los Tiqqun nuestros gobiernos lo único que si saben es como gestionar una crisis para sus fines políticos. Es decir el hospital nunca fue un lugar maravilloso, muchísimo menos ahora, si le preguntaran a aquellas personas que son sus usuarias lo sabrían pero eso supondría hablar con personas enfermas y discapacitadas. Qué quedará de él luego de esto es suponer que habrá un mañana, cosa que yo no invoco.

Esta ley y otras de “rango” similar son reivindicadas por ciertos colectivos feministas o lgttbiq. Mi pregunta estaría orientada a poder pensar si es “aconsejable” que los grupos minoritarios establezcan lazos de cordialidad con el Estado. ¿No se corre el peligro de que estos grupos sean metabolizados por LA INSTITUCIÓN y se desvanezca cualquier potencia disruptiva? ( Te lo pregunto en relación a tus críticas al asimilacionismo, a las manifestaciones políticas de lo aceptable, etc…)

-Esos lazos de cordialidad son en realidad para citar a una “eminencia” peronista relaciones carnales con las ideas occidentalocentradas del bien que  vehiculizan las peores catástrofes. La asimilación que se vehiculiza a través de la visibilidad por eso lo denomino visibilizacionismo (10 días después de la viralización del asesinato de George Floyd, Calvin Klein lanza una campaña con una señora afro descendiente racializada gorda y trans, eso es tener timing para leer y gestionar afectos). El feminismo africano (Oyewumi) y musulmán (Bouteldja) ya me convenció, son tiempos de blasfemia y de apostasía de la disidencia, la diversidad y obviamente de cualquier idea occidentalocentrada, entre ellas estos feminismos que se proclamaron EL Feminismo cuyo horizonte de expectativa y participación política está reducida al voto, a la fantasmagoria de la infancia del futurismo reproductivo al decir de Lee Edelman y a la moral judeo cristiana de la cual no se alejaron un centímetro crean o no en Jesús, ese mitema de Orfeo.

No nos une un lazo mágico trascendente, genético, biológico, con la potencia radicalizada de  Marsha Johnson y Sylvia Rivera que hace de una comisaria trans una revolucionaria. Las esencias son una trampa. Peor que desear Gucci es vendérselo a las personas blancas como membresía a un mundo que de hecho ya no existe y que esas personas blancas occidentalocentradas (viven donde vivan) se encargaron de que ya no exista. Sin nostalgias y sin miedo, lo de siempre, fugar y por el camino ya sabemos que nos dijo que teníamos que agarrar Deleuze (un arma). Sé que creen que ir arañando miserias, dádivas, mendrugos, limosnas es ir hacia algún lado, pero es Occidente con sus bombas, hambrunas, bloqueos y genocidios quien nos ha hecho creer en esa visión teleológica de la vida y de su historia.

Por Juan Ignacio Crespo.

 

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