Los cuerpos en el encierro se deforman, se vuelven extraños, se retuercen. Se retraen o se expanden, en pequeñas partes, partes irreconocibles, nunca antes vistas, se multiplican. Acalambrados. Las pieles se vuelven más ásperas o más suaves, pican o le salen escamas. Se tornan de otro color o a veces de varios. Son pieles pelajes del olvido o de la inmensidad. Por los poros se desliza el polvo. Los cuerpos en el encierro pierden su contorno, se vuelven baba  que se derrama sin control o se endurecen tanto que se quiebran, se caen los pedazos, lo que queda. Los cuerpos en el encierro denuncian que estamos hechos de carne y sangre y la carne que se desgarra o se humedece y hace temblar la tierra. La carne es de color azul.

Los cuerpos en el encierro también bailan, cantan y tienen orgasmos.

Los cuerpos en el encierro emiten olores, sonidos extraños. Sienten frío y calor al mismo tiempo o sienten temperaturas que nunca habían percibido. Cambian su textura,  intensidad y frecuencia. Les salen órganos nuevos y los órganos que ya estaban se acomodan de otras maneras. Cumplen otras funciones, distintas a las funciones anteriores. Algunos accionan otros reaccionan, pueden entrar en batalla, disputa o pleito. Los cuerpos en el encierro sienten asco, agitación febril, disonancia, turbulencia, están vivos.

Los cuerpos en el encierro inventan otro tiempo y suelen flotar.

Los cuerpos en el encierro extrañan profunda y desesperadamente otros cuerpos. Experimentan la experiencia del vacío. Extrañan la turbación y lo erótico. Se buscan en las ventanas, se atraen o se rechazan en las pantallas.¿son cuerpos lo que encuentran? Los cuerpos en el encierro se quieren mucho. Tanto que arman otros cuerpos que intentan la insurrección, siempre, como experiencia vital.

Los cuerpos en el encierro son una pregunta.

Los cuerpos en el encierro sucumben y tiemblan de miedo o de placer. En el encierro son cuerpos sonámbulos, dan vueltas en el suelo, se contorsionan, se tocan o en los mejores casos son tocados por otrxs. Ven el amanecer o se fascinan con el anochecer. Muchos cuerpos quedan ciegos. Otros se les quema la vista de tanto no ver. No paran de moverse o por su contrario están inmovilizados. Los cuerpos en el encierro no se reconocen. La imagen se les retuerce. Se miran al espejo y se espantan. Pierden identidad, se desesperan, se asustan, se incomodan, duelen, lloran, se entristecen, y por fin se fragilizan.

Los cuerpos en el encierro también imaginan, fantasean y juegan.

Los cuerpos en el encierro si quieren pueden volar.

¿Que hace de un cuerpo un cuerpo? Los cuerpos en el encierro cambian la sangre por clorofila.  Buscan la luz del sol y el agua para ser regados. Cambian sus puntos de apoyo. Se vuelven cuerpos vegetales o cuerpos útero. Cuerpos prenatales. O también se vuelven animales. Se arrastran. Le salen manchas. Protuberancias. Huecos. Estallan por dentro. Se afilan como cuchillos o dientes que pueden despedazar. Hambrientos los cuerpos  gimen, hacen sonidos monstruosos. Cuerpos que habitan su propia podredumbre. En el encierro, la trasgresión y la fiesta. En luna llena se transforman en lobas.  Los cuerpos en el encierro se confrontan con lo que son.

Los cuerpos en el encierro desean y son del cosmos.

Los cuerpos en el encierro son cuerpos delirantes. Cuerpos extrahumanos. Devenir cuerpos verdes e interestelares. Cuerpos o pedazos. Cuerpos que ya no quieren ser cuerpos. Los cuerpos en el encierro quieren ser viento, marea y nube. Quieren ser el grito de algún otro cuerpo que no sea ese. Una ola en una orilla del mar. Quieren sexo. Quieren obscenidad. Quieren los flujos de otros cuerpos sobre sus cuerpos. Y después un abrazo.

Los cuerpos en el encierro reposan en el cielo estrellado

Los cuerpos en el encierro mutan. Y si mutan no vuelven a lo anterior. Lo anterior no vuelve, no existe más. Transforman su piel. Y hablan, dicen, cuentan las historias de las vidas de los cuerpos que no estaban encerrados. Al escucharse los mismos cuerpos se estremecen y se entristecen. Por primera vez son cuerpos y no pensamientos. Son cuerpos y no ideas. Es imposible escaparle al cuerpo. Pero saben que están en el encierro y también saben que el encierro es momentáneo.

Imaginen los cuerpos de aquellxs encerradxs por años. Encerradxs por pobres. Encerradxs por locxs. Encerrados en cuerpos que no valen como cuerpos encerradxs. ¿Podemos imaginar un mundo en donde no exista el cuerpo-individuo?  ¿Hay cuerpos que valgan más que otros cuerpos? ¿Qué es el encierro? ¿Existe la libertad de un  cuerpo cuándo hay cuerpos que no tienen ni el derecho a preguntarse?

Los cuerpos en el encierro también pueden, mejor dicho tienen el derecho a reír.

 

Por Sofia Guggiari (psicoanalista, actriz, escritora.)

IMAGEN: Rocio Montoya

 

 

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1 Comentario

  1. “Los cuerpos en el encierro son cuerpos delirantes.” Nada que ver. De ninguna manera. Los cuerpos en el encierro son cuerpos alienados por el sistema cuerdista/capacitista.

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