La agrupación Le Ponemos Danza (LPD) propone un camino de movimiento y búsqueda constante dentro de una disciplina que cada vez es más necesaria, tanto  artísticamente, como en el bienestar personal.   

Desde el origen, la danza ha estado presente en los momentos más importantes del ser humano a través de rituales, ceremonias, festejos. En la actualidad, vemos que las personas bailan en los boliches, en la cancha, en los recitales, en los cumpleaños, en las marchas, y muchas hasta toman clases de danza, por lo que podríamos pensarla como una parte crucial del bienestar.  

En los últimos años, tanto la creación de mayores espacios que acompañan su estudio como el proyecto por una ley nacional, demuestran que la danza ha crecido exponencialmente.  Parte de esa movida es LPD (Le Ponemos Danza) donde Analía Slonimsky, su impulsora, se propone “dar cuenta de la proliferación de la danza en este último tiempo, de lo bien que hizo tener una universidad, la investigación, las búsquedas corporales, también desde las perspectivas de género”.  

Analía es bailarina, docente y gestora de danza, acompaña esta multiplicación desde que fundara, junto a otres, lo que fue Café Müller, una sala dedicada exclusivamente a esta disciplina desde la programación, la formación y la difusión, “espacio pionero en reunir a los bailarines en estado de club y no de rivalidad, generando una formación alternativa en danza, por fuera de espacios oficiales como el taller del San Martín”. 

Ana –como prefiere nombrarse para sintetizar las cosas- era la organizadora de la Varieté Cafetera en la época de Café Müller, y defiende ese formato de números cortos por su dinámica además de lo familiar e itinerante que tiene el circodisciplina hermanada.  

La danza de autor que propone la varieté es “la danza que cada une crea”, como afirma Ana, que elije esta denominación por sobre la de danza contemporánea que lleva a la imaginación hacia una construcción más esquemática. “La danza es tan diversa hoy en día que no se puede nuclear, hay gente que trabaja el movimiento desde su propia autoría, procediendo de la danza clásica, de la danza moderna, de la acrobacia, del circo, del folklore”.  

Siguiendo la triste historia de los espacios de danza, cuando cierra Café Müller, Ana, que era representante de Café para Escena (colectivo que aglutina varios espacios alternativos), muda la varieté cafetera a El Piso, una de esas salasasí nace Le Ponemos Danza al Piso. Con el interés de que la danza esté en la gente, en la salud, en la cotidianeidad, sigue agitando la varieté itinerante hasta que en 2016, el espacio El Mandril les ofrece su sede y el nombre del equipo cambia a Le Ponemos Danza o LPD, las siglas con las que son más conocidos. 

Desde allí, el primer viernes de cada mes a medianoche, la danza se apropia del espacio bajo el concepto de danza de autor. LPD soporta una obra corta, un número, un fragmento, una instalación performática, como sucede en la varieté de circo.  Abordada con humor –algo poco explorado en la danza- la propuesta de cada viernes intenta tener una línea temática a través de los 4 o 5 números que se muestran mediante unas presentadoras dancísticas.  

Desde la curaduría, buscan una mezcla amplia a través de danzas como folklore latinoamericano, improvisación, Street dance, instalaciones, y la interactuación con la música en vivo. Para eso, hay una convocatoria permanente donde piden como material lo que sea más representativo. Seleccionan aquellas propuestas que tengan trabajo, amor y dedicación, sin importar el estilo o la cantidad de intérpretes, ya que lo que interesa desde LPD es que la danza circule y se propicien espaciosAdemás, ofrecen material de registro a los participantes luego de cada función.   

No es necesario saber de danza para disfrutar la propuesta, el ciclo es dinámico y se puede salir y entrar entre cada número, pero se propicia en el público un observador presente. El ambiente es heterogéneo e incluye familias y estudiantes de danza. La entrada es a la gorra, decisión ideológica que la entiende como un aporte para que pueda seguir funcionando el proyecto. 

Gracias a esta continuidad, tan necesaria en la danza, logró armarse una tribu que asiste y se queda a participar de la fiesta posterior, pues LPD contagia la danza y logra que se genere un ambiente donde dan ganas de bailar y compartirla junto a la música de un dj que los motiva al final de cada función 

Los trabajadores de la danza tienen que estar dinámicos y atentos a esto que sucede hoy, dice Ana mientras sus movimientos le ponen danza a la ciudad.  

Equipo LPD: Coordinación general, curaduría y presentación: Analía Slonimsky.- Programación y presentación: Dafne Rojas Mansilla.- Producción general: Natalia Serrán.-Gestión: Alan Daud Enzenhofer.- Registro fotográfico: Mauricio Zoch.- Asistente técnica: Florencia Cabello.- 

 

Lxs que quieran participar en la convocatoria tienen que enviar un mail a: leponemosdanza@gmail.com. 

Plataforma audiovisual LPD: https://leponemosdanza.wixsite.com/website 

Facebook: LPD La variete de danzas de autoras/es 

Instagram: leponemosdanza 

Festival Escenafestival apoyado por un subsidio de Prodanza organizado junto a otros espacios. Comienza en agosto. 

 

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