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Marianne tiene una misión, pintar a Eloise, una chica que acaba de dejar el convento tras el trágico final de su hermana. Ahora Eloise está destinada a casarse cumpliendo un mandato que además beneficia a su madre y para ello deberá antes, según la tradición, entregar un retrato suyo a su futuro marido.

Pero ella se niega a cumplir su destino y se rehúsa a ser retratada, por lo que su madre contrata a una pintora que a escondidas deberá pintarla haciéndose pasar por su dama de compañía.

Cuando Eloise descubre el engaño decide permitir que se realice un nuevo retrato pero esta vez posara para su retratista.

El sutil juego de seducción entre Noemie Merlant y Adele Haenel es inquietante.

Los escenarios naturales utilizados son magníficos y cada uno conforma en si una pintura que hará de esta película una obra de arte de extrema belleza.

Cuando el poder desaparece lo prohibido emerge y da rienda suelta al deseo, comenzara entonces un juego sexual que no detenta homosexualidad sino que es la mera exploración de dos cuerpos que vibran en una misma sintonía y quieren descubrirse.

La sororidad está presente desde el comienzo y se acrecienta en los momentos en que aparece un destino indeseado.

Una pregunta quedara resonando ¿ser libre es estar sola?

 

Estreno en cines jueves 19 de marzo de 2020

Elenco Completo: Noémie Merlant, Adèle Haenel, Luàna Bajrami, Valeria Golino, Christel Baras, Cécile Morel, Armande Boulanger, Michèle Clément.

Título original: Portrait de la jeune fille en feu / Guion y Dirección: Céline Sciamma / Música: Para One, Arthur Simonini / Fotografía: Claire Mathon / Género: Drama / Año: 2019 / Duración: 120 min. / País: Francia / Distribuye: Impacto Cine

¡VIVIR! 

Hacer la vida, de Alejandra Marino, propuesta coral sobre las diversidades con precisas interpretaciones de sus protagonistas. 

Natalia vende café en la calle, con un carrito lleno de termos. Le dicen la Rusa, pero ella señala, sin énfasis, que los argentinos no son brasileños. Ella, que fue nadadora profesional y ahora no le permiten más que vender café en ese natatorio exclusivo donde tiene clientela, es ucraniana, que no es lo mismo que ser rusa. Mercedes recién sale de la adolescencia y está empleada con cama en casa del señor Sergio y la señora Mónica; la señora Mónica no tuvo hijos, y pareciera que ese es un trauma bastante profundo que ni siquiera Aquiles, el dogo, puede suplir favorablemente. Mercedes quedó embarazada del Negro, y cuando el Negro se borra, Mercedes se quiere volver a Tucumán pero sin el chico. Lucy vive con su mamá y Mick, su hijo. Sueña con irse a vivir a El Bolsón con el nene y cultivar frutillas y frambuesas para hacer dulce. Pero no tiene trabajo, nadie la toma por su condición de gorda, y se resiste a trabajar en un prostíbulo cuyo capanga asegura que las chicas tienen la misión de sacar la parte única que cada cliente lleva consigo. Gaby no la pega con los castings en los que prueba sus condiciones de bailarina, y Mariano, cuando Gaby se va de casa a buscar su destino, se prueba tímidamente la ropa de Gaby aunque le quede ajustada. Párrafo aparte merece Lorenzo, un zapatero tartamudo que está enamorado de Natalia pero tiene, a su pesar, actitudes aviesas que lo avergüenzan hasta llevarlo al límite de lo permitido. Y sin querer, porque Lorenzo ni siquiera piensa en ese tema, Lorenzo se transforma en el catalizador de este puñado de almas que coinciden, todas, en el mismo edificio cuya dueña es la madre de Lucy, a quien pareciera que sus dotes de vidente no alcanzan para percibir las pulsiones que se agitan en algo tan lejano como el inmediato alrededor. 

Esta vez no vamos a empezar por contar la historia de Néstor y Rafa, que se van a Mendoza a ver el partido donde el Atlético Saavedra se juega el ascenso al Nacional B, y de cómo, por puro cabuleros que son, tratan de perderlo a Fabián, un amigo de Néstor, colorado como un tomate y, por supuesto, tan drapie, tan mufa como se puedan imaginar de un colorado. Si no vamos a empezar por ahí se debe a que esta comedia (tan graciosa como a uno le cuadran las comedias), seguramente cuando lean esta pequeña crónica, ya no estará en cartelera. La podrán ver por CINE.AR, pero no será lo mismo. El cine es el cine. Todavía es así.

LA FURIA DEL VOLCÁN  

IL PRIMO RE, de Matteo Rovere, se vio este año en la 21ª edición del BAFICI, en la sección Nocturna y en premier latinoamericana. En ella, creando un personaje secundario aunque de largo aliento, se destaca Vincenzo Pirrotta, un actor, dramaturgo y director siciliano, especialista en teatro antiguo. Pirrotta estará al frente de KAOS PIRANDELLO, una maratón teatral dedicada al Premio Nobel de Literatura 1934, que se llevará a cabo entre el 11 y el 13 de octubre en las instalaciones del Teatro San Martín y que, a priori, resulta imperdible. Hasta aquí, información pasada e información futura. El presente está en Cai el Sabino. 

LA BRASA EN LA MANO

Hombres de piel dura, o cómo la ley del más fuerte se convierte en el único camino para las clases oprimidas.

Al principio de HOMBRES DE PIEL DURA Omar lo deja a Ariel. Dicho así nos encontramos ante el final de un romance entre dos hombres, pero no, no es algo tan sencillo. En esta película las palabras no son tan contundentes como las imágenes y sus múltiples sentidos.

ENCUENTROS CERCANOS CON AMIGOS LUMINOSOS

¿Podrán los seres vivos, así no hayan nacido en esta Tierra, prescindir del amor? Es una pregunta amplia y difusa pues quién conoce un extraterrestre para afirmarlo. Pero la abuela de Tania quizás sí lo sabe. Mejor dicho, lo supo. Ella fue la amante protectora de una criatura de color frío e indefinido, a quien le dio cobijo cuando la criatura quedó perdida en este páramo al fin del mundo, y que lo fue mientras le duró la vida.

PERROS DE LA CALLE

Dogman, extraordinaria visita guiada por el infierno de una mafia de entrecasa, dirigida por Matteo Garrone

El pitbull muestra los dientes. Da miedo. Mandíbula apretada, saliva en la lengua, la boca abierta. Y sin embargo Marcello, que tiene que bañarlo, le dice Amore, bello! Un biscottino? Para secarse el pitbull es mandado a hacer, le gusta sentir el aire que sale del secador, se pone en pose, se hace el importante. Trabajo cumplido para Marcello, el dogman: a ladrido destemplado, vocecita nasal y chiquitita, como la de un chihuahua querendón o como la de ese otro chihuahua al que mandaron al freezer para callarle la bocina mientras hacían un laburito. Así son todos en Castel Volturno, dos cuadras antes del mar, cuando en la fonda otro con la nariz rota por una flor de piña trata de convencer a los muchachos de que a Simone hay que callarlo para siempre. Por suerte para Marcello, Alida ya se fue con la mamá. Alida, su nena, cuánto la quiere. Y la quiere más después de pasar un año engayolado, un año en el que pensóllevársela al Mar Rojo a bucear entre los peces y los corales con la guita del afano al compro oro de al lado del negocio, Simone se lo prometió. Simone. Simoncino. Simone, el de la sempiterna cara cortada, el adoquín en los puños y el ladrillo en la frente; su amigo Simoncino, que lo trata a Marcello con el cariño salvaje de la malarazza cuando Marcello le regala cocaína, que se avergüenza de él porque es el idiota del pueblo, que no se anima a pensar siquiera que todos tienen un límite que no está justamente en la playa. Sí, Simone piensa. Simoncino sabe que en Castel Volturno ya nadie lo quiere a Marcello porque para todos es un traidor, un chorro más, otro que se cruzó de vereda. Y la verdad es que a Simoncino esto le importa bastante poco. La vita è così.

UN PÁRAMO INVISIBLE

Con El bosque de los perros Gonzalo Javier Zapico concreta un ejercicio de suspenso sobre el desolado paisaje de la tristeza.

Hay algo en los animales que los humanos tal vez perdieron: el instinto de supervivencia. Los animales no son violentos per se excepto que se sientan en peligro, en cambio los humanos pueden razonar la violencia, ejercerla al libre albedrío, hacer de ella una fórmula que les garantice el poder sobre los otros. Por eso los animales domésticos son los mejores amigos del hombre, porque el hombre puede dominarlos a su antojo, y hasta quitarles la vida por diversión supremacista sin que haya una pena para esos asesinatos. Uno por ejemplo puede matar un perro a cualquier edad, saciar sus frustraciones rasgando el cogote tibio de un cuzco que menea alegremente el rabo en la vereda pidiendo una caricia de su mano. ¿Es reprobable una acción como esa? ¿Alguien puede asegurar que alguna vez no tuvo deseos de pasar a degüello a un perro, a un gato, solo para ver de qué manera se aferraban a la vida que se les iba con la sangre derramada? Uno a veces necesita escapar de sí mismo, y estas fantasías odiosas son un atajo para encontrar el rumbo otra vez. Pero si uno pone esas fantasías en práctica, ¿uno es un criminal? ¿Matar a un perro nos hace viles? ¿Podremos acostumbrarnos a la vileza si eso pasa? El único que pareciera tener la respuesta a estas preguntas es Carlos, que se pasea por el pueblo como un mastín bien alimentado aunque guarde en la mirada el dolor de haberse perdido en el camino. En cambio Gastón aún no puede admitirlo, todavía lo sufre como si tuviera el cuerpo cubierto de llagas, y ese sufrimiento lo vuelve tan frágil como precioso, tan desesperadamente tierno. Y Mariela, que no se ensució las manos entonces, pega la vuelta después de tantos años para irse tranquila a la utopía de la felicidad. Hubo un momento en que los tres, cuando chicos, se sintieron en peligro; pero ellos no eran cachorros de animal alguno, eran humanos dominados por la culpa, agobiados desde temprano por una decisión deforme fruto del deseo recién parido, a esa edad en que la fatalidad es un ladrido destemplado a la luna, y a ésta no es más que tristeza profunda.

Una experiencia monstruosa

Pocas películas se han propuesto trascender su género, muchas menos lo han logrado. Muere, monstruo, muere la segunda película de Alejandro Fadel es la excepción, o la singularidad a la regla ( la primera fue Los salvajes [2009], también fue coguionista de Leonera  y Elefante blanco, ambas de Pablo Trapero). Mezcla de terror, de policial y de viaje hipnótico, Muere, monstruo, muere es un viaje audiovisual de excelentísima factura técnica.