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El 5 de enero del 2006 dejaba de bailar en este mundo, el bailarín, coreógrafo y maestro Freddy Apolonio Romero. Moría en Brasil, tierra donde había enseñado y dirigido, y en la que se encontraba visitando a su hija mayor.

Freddy fue un increíble artista venezolano que tuvo una carrera brillante que le requirió muchos sacrificios y atravesó varios países en su desarrollo dentro del ámbito de la danza.

La Asociación Argentina de Trabajadores de la Danza (AATDa) es la entidad gremial que agrupa a lxs trabajadorxs de la danza con el objetivo de crear y defender sus derechos laborales en toda la extensión del territorio nacional, atendiendo las particularidades de cada provincia desde una construcción colectiva, democrática y federal.

Nace en una asamblea en 2015 donde se elabora un estatuto y se lleva a cabo una votación que elige como Secretaria General a Mariela Ruggeri quien, hasta el día de hoy, continúa en el cargo hasta tanto se realicen las elecciones derivadas del dictamen del Ministerio de Trabajo de la Nación, a la espera de la simple inscripción.

Desde que la pandemia nos encerró en nuestras casas, estallaron las redes y la danza se filtró por todos los rincones audiovisuales posibles. Algo positivo que produjo ese constante navegar en la virtualidad (siempre se extraña la presencia de los cuerpos) fue la ampliación de los territorios, de los intercambios, el fortalecimiento de los lazos y la construcción de redes más potentes.

Hoy en día, el sector de la danza se ve en el mapa de todo el territorio nacional como una red federal donde lo que sucede en una provincia puede compartirse y replicarse en otra. Por eso, desde esta revista históricamente relacionada con la cultura independiente de la ciudad de Buenos Aires, festejamos la media sanción que tiene en la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe,

Este noviembre nos sorprendió con la 4ta edición del encuentro Da Da Danza, uno de los primeros en realizarse de manera presencial en el CCKonex, después de casi nueve meses y respetando los protocolos de cuidado, tan difíciles de aplicar en la mayoría de los espacios independientes de la ciudad.

El evento fue realizado durante solo una tarde en el patio del Konex, con entrada libre y gratuita (que solamente requería inscripción previa), y bajo la curaduría de Andrea Servera y la musicalización en vivo de Pato Smink.

Después de un año bastante crítico, en el que la pandemia nos confinó al encierro y a un reordenamiento de las actividades culturales que visibilizó la precariedad del sector de la cultura, la danza asomó con la fuerza vital que la caracteriza.

En ese sentido, la mirada de Servera supo convocar a Perfoenvivo, cuyas performances audiovisuales mantuvieron la atención en la red todo el año, y a un grupo magnífico de bailarinxs, con propuestas básicamente de dúos y un despliegue genial de danza contemporánea, acrobacia, hip hop y voguing. Muy destacable esa visión personal para captar movimientos urbanos e incluir la fusión de estilos y prácticas en una misma intervención, tal como lo hizo con el Combinado Argentino de Danza (CAD), poco tiempo atrás. En este caso, la propuesta de presentar solos o dúos se debió al contexto de aislamiento.  “Los trabajos son de convivientes, de la misma burbuja de lxs intérpretes, porque venimos de una etapa donde no hubo posibilidad de ensayar” indicó Andrea, agregando que el hecho de que fueran piezas breves permitía incluir varixs artistas para repartir el presupuesto, “ está bueno generar algo de trabajo, pensando en su situación de estos meses”. Cabe puntualizar el gran despliegue técnico de todxs, teniendo en cuenta las dificultades para entrenar, debido a las restricciones de la cuarentena.

Lxs bailarinxs parecían flotar en el escenario y otros espacios que la curadora seleccionó para intentar trazar una visión de 360 grados. “Estuvimos muchos meses mirando pantallas, mirando planos, me encantaba la idea de que te envuelva la danza, que te rodee”, señalaba Andrea, lo que nos llevó a pensar en la disposición espacial y la manera en que las salas culturales continúan ofreciendo sus escenarios en este siglo XXI, en el que la mirada del público está híper estimulada y la corporalidad necesita salir de la antigua disposición de la caja a la italiana.

Como cierre, colándose en el estado de felicidad que significó poder disfrutar una jornada de danza en vivo luego de tantos meses de virtualidad, estuvieron las restricciones de movimiento que impone la normativa del protocolo.

Para acceder a la sala fue necesario presentar una declaración jurada de salud, tomarse la temperatura e higienizar las manos con alcohol en gel. Luego, seguir un recorrido con flechas que indicaban la dirección del movimiento, sentarse en burbujas espaciales de dos o tres butacas, previamente higienizadas, pedir permiso para circular y levantar la mano para ir al bar o al baño. Toda una regulación de los cuerpos y el movimiento que planteaba una coreografía normativizada del espectador.

La distribución del espacio, de los cuerpos y lo sensible hacen de la danza una herramienta fuertemente política. Su uso queda en manos de quienes trabajan con ella. La danza no puede quedarse encerrada en las casas.

A danzar y tomar el territorio.

Por Dulcinea Segura

 

Da Da Danza 2020 fueron: Perfoenvivo (Mariana Cinat, Lucio Bazzalo) / Niepuy (Mariela Puyol, Facundo Nieto) / Potencia (Martina Kogan, Nelson Barrios) / Einna (Valeria Polorena) / Seres (Andy Andino, Laurent Romero) / Kaze (Agustin Franzoni) / Esto. Ahora (Juana Banchoff Tzancoff, Fernán Sales)

El 12 de noviembre de este distópico 2020 se cumplió el primer año de existencia del Movimiento Federal de Danza (MFD), un colectivo sin fines de lucro ni filiación político partidaria que nació en una asamblea organizada en el 2019 en el Centro Cultural de la Cooperación. En aquel momento, y luego de varios años de lucha por el Proyecto de Ley Nacional de Danza, se planteó una organización con comunicadorxs referentes de las 8 regiones culturales y el objetivo de hacer presente al sector en una construcción realmente federal, “donde cada jurisdicción, cada ciudad, cada pueblo, pueda visibilizarse”, en palabras de Mariela Ruggeri, una de las referentes a nivel nacional e ideóloga inicial del recorrido.

La identidad es un derecho humano que alude a la autopercepción que cada individuo tiene sobre sí mismo y que incluye una construcción sociocultural que nos atraviesa a todos los grupos sociales. Lo que nos identifica encarna en un cuerpo que se afirma, se mueve, se transforma y que puede empoderarse desde el arte de la danza. Así lo celebra y propone el Festival Internacional Danza x la Identidad, generando esta 4ta edición para reflexionar sobre las identidades.

El 10 de octubre se conmemoro el Día Nacional de la Danza en homenaje a los nueve bailarines del elenco Estable del Teatro Colón que fallecieron trágicamente en un accidente aéreo en 1971, mientras se dirigían a la ciudad de Trelew a realizar funciones a beneficio.

La danza tiene pocos días para festejar y los suele utilizar para visibilizarse como arte, como trabajo y como un sector que reclama derechos insoslayables en una estructura económico-cultural que históricamente la hizo a un lado. Esta vez, entre los festejos por el Día Nacional de la Danza, el Fondo Nacional de las Artes (FNA) lanzó por primera vez en la historia una convocatoria al Concurso Nacional para Proyectos de Obra de Danza, que sienta un precedente importante para el crecimiento del sector.

Llegamos a octubre y la pandemia se siente más que la primavera. Estamos en cuarentena y los protocolos que se están aplicando para la realización de algunas actividades nos confirman que la realidad ha cambiado, ya no es posible juntarse en los espacios teatrales como antes.

También confirman que la cultura no se detiene, necesita entretejerse con cualquier circunstancia que atraviese la vida porque es lo que nos sostiene como humanos. Como parte de ese entramado cultural está la danza, más activa que nunca en este 2020.

El EGA ( Encuentro de Gestorxs Artistas) es un programa expandido de intercambio y colaboración entre gestorxs, artistas y otrxs participantes del campo de la danza en Argentina y el mundo, impulsado desde el Festival Internacional de Danza Emergente (FIDE).

La propuesta surge a partir de inquietudes compartidas en el encuentro del FIDE realizado en mayo de manera virtual, a raíz de la pandemia. Frente a la situación crítica del sector y al interés sobre el perfil profesional del gestor artista de danza, se decide la organización del EGA. “La gestión en danza tiene mucha praxis pero está poco nombrada y puesta en valor”, cuenta Jimena García Blaya (Café Müller Territorios), una de las impulsoras de este proyecto.

La crisis mundial de la pandemia tiene al sector cultural al borde del abismo: espacios vacíos, salas cerradas, trabajadorxs desocupadxs. Sin embargo, muchxs creadorxs aún continúan llevando adelante sus proyectos como sea.

El Festival Internacional de Cortometrajes Corporalidad Expandida (FICCE) es un proyecto de producción, circulación y difusión audiovisual que, debido a la situación de aislamiento planteada, va a realizar su 3°edición completamente on line, a través de las redes YouTube, Facebook e Instagram. Una edición donde lo audiovisual parece multiplicarse fractalmente en una especie de puesta en abismo, al imbricarse un formato dentro de otro, de manera análoga a las muñecas rusas.