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Grupo CABEZA es una colectiva de escribas y también, un agente político. Formada por Mariana De La Mata, Consuelo Iturraspe y Laura Sbdar, se autoproclama como feminista y lo demuestra, por ejemplo, en este proyecto escénico que se llama Un tiro cada uno y surge a partir de la investigación de casos de femicidio. A través de un proceso de hibridación entre lo real y los mecanismos de la ficción, la pieza -y la puesta- buscan operar sobre lo que nos rodea para, al calor de los movimientos de mujeres y disidencias locales, regionales e internacionales, visibilizar la violencia machista, derribar al patriarcado y convertir al feminismo en cosmovisión hegemónica.

Traslado y teatro pueden parecer dos entidades con nada en común. Pero si trasladarse hasta el teatro pudiera servir para destruir prejuicios, nada mejor que ir cualquier tarde de sábado a ver Carne y hueso para experimentar la caída del que inicia esta reseña.

En el invierno implacable de Miramar, el mudo poeta de la hinchada del Club Atlético Once Unidos tiene un romance con la goleadora del equipo. Cargando  el sufrimiento de no poder gritar los goles de su enamorada y con la admiración que se le escapa por los ojos, el fan sin voz se dispone a ganar su mejor partido.

Andrés gallina (quien ya se había destacado con “La bestia rubia”) escribió una fábula bellísima de fútbol costero, trazada con capas de imágenes repletas de poesía y de ingenio popular, con la ocurrencia y la gracia del piropo. Una sucesión dehaikus criollosque estallan de sensaciones.

La soportable levedad de la coyuntura

Rubén Sabadini y Carla Di Grazia unifican sus orígenes dispares en 80 de un minuto dando como resultado una obra imposible de capturar.

Lo inclasificable es una categoría superior en las clasificaciones. Los creadores por su propio oficio buscan que su Objeto sea una Especie de solo un miembro. Un objeto inédito, que no pueda repetirse, ni ser copiado ( y que debería ser pensado como inútil, y ahí radicaría su potencia política).Pese a que siempre tendrá un vínculo innegable con su época de producción, el creador aspira a lo trascendental y transhistórico. 80 de un minuto está saturada de coyuntura y no es pretenciosa en su trascendencia. Entiende que su decodificación es extremadamente actual. Rubén Sabadini (Trópico del plata) y Carla Di Grazia  (Todo piola) trabajan con una dramaturgia (escénica y literaria) fragmentada siguiendo los designios de la hipertextualidad.

Una experiencia de la nostalgia.

Partiendo de la versión de Alberto Ure, Cristina Banegas propone una versión canónica de Edipo Rey. Incesto, parricidio y un documental vivo de las Formas.

Edipo: convención de las paradojas en la trama/mythos perfecta. Corrosión en la cadena Significante (psicosis): hijos que son hermanos del propio padre siendo este quien mató a su Padre primordial heredando un trono por su inteligencia y habilidades retóricas que lo convertiría en Rey y Tirano y en Hijo y Esposo al mismo tiempo de una Madre temerosa, gedienta  y abandónica. Deconstrucción de la familia sanguínea y burguesa.  Hybris. Ceguera. Incesto. Fantasía inconsciente kitsch del occidente freudiano.

Una parodia. Un musical unipersonal. Un ir y venir en el tiempo: entre el éxito y el olvido. ¿Cómo cambia lo que somos según cómo nos ven? Sobre esa cuestión versa Brillanteens, la nueva obra de Juan Faerman (guionista de TV y autor de Faceboom), que dirige Julieta Otero (Según Roxi) y protagoniza, como si llevara un traje a medida, Juan Martín Zubiri.

PALABRAS, PALABRAS, PALABRAS

Una espléndida versión de Hamlet que prefiere la síntesis a lo espectacular, y la (falsa) levedad a la tentación de lo solemne.

Algo huele a podrido en Dinamarca. Quizás sea el fantasma que sobrevuela la torre del castillo, con la esencia relumbrante sobre una piedra torcida. Pero no. Los fantasmas no huelen. Y los padres no se pudren. Podrán pudrirse los reyes y los estadistas, pero los padres no. Nunca. Se pudren los cuerpos que cometieron crímenes. Hamlet se pudrirá también, y deberá reconocer que su padre también está podrido cuando clama venganza por su asesinato y no por los asesinatos que cometió durante su reinado. Graciosamente absurdo entonces. Los muertos no hablan ni piden venganza, aunque sus cadáveres griten y exijan justicia. ¿Justicia por qué? ¿Para qué la justicia? ¿Por sí mismos, para limpiar su honra? Pues nada más podrido que el ser individual, que es el que efectivamente se pudre cuando está muerto y enterrado, cuando los gusanos se hacen un festín con su carne inerme. Sin embargo el desvarío de lo justo pierde sentido cuando el suelo se riega con los restos de los hombres muertos de forma insensata, arropados por el inmediato sosiego que reemplaza al ruido y la furia.

Pegadito al abasto aparece reciclado “el nuevo” Teatro Monteviejo que invita a escuchar grandes artistas del rock nacional y saborear ricos vinos de su propia bodega.

Entre la sombra de los viejos mercados y los nuevos mercados del Abasto, entre crisoles de inmigrantes de todos los tiempos y cada vez más lugares se respira el arte y la cultura. Se escuchan todavía acompañamientos de viejos tangos pero ahora tienen un sabor a rock, vino y teatro. Se escuchan los nuevos actores que invocan sin saberlo a sus ancestros juglares de acento español e italiano. Hoy entre esa lengua variada que cambia día a día, aparece el lenguaje de los nuevos artistas sobre nuestro escenario.

Un triángulo amoroso-parental que forman un hijo adolescente, su madre soltera y su abuelo. Un gallo que desaparece del rancho rural en el que viven. Un hogar aislado, en el que se reproducen habladurías, prejuicios y leyendas, y en el que amor es “la peste”. Los vecinos de enfrente: con más dinero, mejores costumbres y, según parece, poca solidaridad. Pero los chicos (Julián y Marcos) se llevan bien. Tanto, que vuelven juntos de la escuela, aprenden a cazar en el monte, se confiesan sueños y hasta fantasean con irse a Mendoza cuando terminen la escuela.

Manuela creció sola como la hierba mala. Regentea con su madre un hotel junto al río, ese río que ruge a diario desde que una planta industrial se instaló en sus orillas. El padre se fue y el hermano también, en busca de mejor suerte. En ese paisaje desolado de naturaleza alterada y vegetación que trepa con sed de venganza, madre e hija sufren el castigo de mantenerse vivas donde todo muere. Pero con la llegada de dos nuevos huéspedes, el verdadero negocio del hotel se revela y algo vuelve a agitar las aguas.