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La profesora Claudia Perez Espinosa llega algo ajetreada al aula magna de la Universidad. Dominada por una incomodidad cada vez más evidente, sus palabras, en vez de dirigirla hacia el tema de cátedra, la van llevando una y otra vez hacia otro centro, en el que no está Foucault sino ella, la propia Pérez Espinosa. Tan mal están las cosas, que pronto le pedirá a sus alumnos que abandonen la materia. De entrada, en sus ojos -los enormes y expresivos ojos de Andrea Garrote- se lee el subtexto, “abandonen la materia, abandonen el cuerpo, porque miren sino hasta dónde puede llegar el dolor cuando se lo habita“.

Laura es la más iluminada en la foto del cumpleaños infantil, la preferida de una abuela, la que brilla en las clases de teatro, la escogida por Dios. Transita un mundo de señales y predestinaciones, una vida repleta de dones y misiones. ¿Pero qué pasa cuando dejamos de ser la elegida de alguien?

SERENATA PARA LA INFANCIA DE UNO

Recuerdos a la hora de la siesta, un musical al que le importa el niño que todos llevamos a babuchas o escondido en el bolsillo

No es que María tenga una imaginación frondosa. Simplemente le gusta jugar con las palabras, con sus posibilidades y sus significados, aunque el disparate que impliquen estas posibilidades esté a la orden del día (de su día, al menos en principio).

Teatro en un manifiesto

A partir del reestreno de Tiestes y Atreo, Emilio García Wehbi, reflexiona sobre su oficio de creador escénico. Posmodernidad, anarquía y el fin de las utopías.

El arte es amoral por naturaleza propia. Luego vendrá la ética, cuando la mirada privada se haga pública.

(Emilio García Wehbi. Manifiesto para mí mismo)

¿Quién tiene la autoridad sobre el punto de vista: la puesta en escena o el texto dramático? Esta dicotomía estructurante en la historia del teatro universal es la que propone Norman Briski como dispositivo sobre el que erigir su versión de Potestad, de Eduardo Pavlovsky.

La Pecera Paracultural se presenta desde su creador Juan Arena para extender e iluminar hasta Villa Urquiza la oferta teatral con potentes propuestas

Todo empezó con un lugar que no fue. Era verano del 2015 y me reuní con mi amigo Juan Guerrero, escenógrafo de dos obras que dirigí – “Te quiero poco y todo lo demás” y “Después te cuento” –. Un poco antes de eso también fue el que confió en mí y me abrió las puertas de su mítico teatro de Chacarita, “La Castorera, bar y dique cultural”, para que yo realice mi primera obra allá por 2009.

Algo nuevo, algo viejo, algo prestado. En la pieza del fondo la costurera prepara el ajuar de bodas. Los canapés están listos para la gran fiesta. Pero la novia, Rosario, revela un secreto que cambiará los acontecimientos. En las otras casas también se cose y se descose. El barrio habla.

Sudor y lágrimas

La dueña se despierta en el sillón con la tele prendida. Aún es madrugada, la madrugada pegajosa que precede a la Nochebuena. La remisería Ayelén, allá por la zona de Plaza Miserere, está desierta. La dueña se separó del marido y hace noches que duerme en la salita de la remisería.