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#Rosetiencasa es un ciclo que nació en el marco del aislamiento social obligatorio como manera de crear encuentros entre artistas que trabajan en ella o son afines a las búsquedas que se gestan en nuestro espacio. También como alternativa solidaria, necesaria y urgente para poder solventar los gastos de la sala y a todo el equipo que en ella trabaja.

Marina Otero – Esther Díaz

Moderadora: Gisella Ferraro.

Las consecuencias del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) han puesto en evidencia la precariedad y vulnerabilidad históricas a las que está sometida la cultura independiente de la Ciudad de Buenos Aires. Durante las últimas semanas las entidades que nuclean a los espacios culturales del sector han emitido comunicados para expresar sus problemáticas y enunciar sus demandas. Llegás se ha comunicado con ellas para dar cuenta de una situación que está por colapsar y que, lamentablemente, ya obligó a algunos espacios a cerrar sus puertas de forma definitiva.

“Me pregunto cómo nosotros defendemos encontrarnos, juntarnos, respetando las reglas de seguridad, pero hacerlo, y si no hacerlo clandestinamente. No estoy haciendo un llamado a la clandestinidad, estoy pensando en voz alta una idea de cómo volvernos esenciales para nosotros mismos”. Con una mirada hiper-crítica como acostumbra tener, Lisandro Rodríguez ( Dios, La Mujer Puerca, Duros) reflexiona sobre los posibles nuevos espacios de teatralidad, lo virtual como una instancia que debe ser superada e  insiste con una idea que parece obsesionarlo a partir de la Pandemia y el Confinamiento: ¿Cómo convertir a la práctica teatral una práctica esencial?

“Amor de Cuarentena funciona como una suerte de correspondencia que llega por teléfono, es una experiencia que sucede en dos semanas – describe Santiago Loza (La mujer puerca, Mau Mau, Matar cansa) – “Cada espectador elije un actor o actriz quien le enviará esos mensajes. No es interactivo, es una ficción amorosa. Está ese vínculo imaginario con quien habla. El elenco puede intervenir con ciertos elementos de su cotidiano esos mensajes, agregar fotos o canciones”. Finalmente los audios de WhatsApp se han convertido en material dramatúrgico. Género epistolar de ceros y unos. Nuestro presente distópico y la tecnología muestran sus nuevos brotes expresivos. Con fecha de lanzamiento el 10 de junio y con la dirección de Guillermo Cacace esta experiencia sonora que cuenta con la participación de Dolores Fonzi, Jorge Marrale, Cecilia Roth, Leonardo Sbaraglia y Camila Sosa Villada abre la posibilidad de seguir buscando formas de comunicación estética sin caer en formatos inadecuados. En esta entrevista Loza se permite reflexionar sobre su trabajo de escritura “virtual” y su búsqueda permanente de “una voz” particular : “En la escritura me interesa desde hace años seguir una voz, ser fiel a esa voz que aparece, acompañarla, ver cómo crece y nos traiciona. Varias de las obras que escribí son monólogos. Hace tiempo que me llama la atención la gente monologando en sus teléfonos sin pudor en los espacios públicos. Tal vez algo de la plataforma es proclive a la ficción del chisme. Al rumor: a esa ficción menor que también tiene su poesía.”

La cuarentena se alarga mientras el cuerpo resiste como puede. El aislamiento del encierro repercute en subjetividades que necesitan alimentarse del contacto con otrxs.  A raíz de esta situación nace Ciudad Moviente, una alternativa que plantea nuevas formas de estar, utilizando las redes de comunicación actual. Desde la pausa hasta el movimiento, la idea es hacer circular vínculos y sentidos.

Breve: la cuarentena ya no es una instancia pasajera, es un horizonte que se corre cada vez más. No hay soluciones a corto plazo. Y eso angustia y desespera. Ricardo Bartís vuelca en los párrafos subsiguientes algunas meditaciones desencantadas  sobre el presente nebuloso de la actividad teatral, la relación asimétrica entre El Poder, sus representantes y el Teatro, y se prepara para lo que vendrá: “Si el Estado no produce una efectiva ayuda, un porcentaje mayoritario de los Espacios Alternativos y Teatros Independientes cerrarán sus puertas antes de fin de año y eso no tendrá nada de virtual”.

La pandemia que sacude al mundo puso de manifiesto las condiciones precarias en las que se encuentra el sector cultural en Argentina. En la ciudad de Buenos Aires, la danza intenta subsistir en las redes inventando maneras de hacer cuerpo en la virtualidad. Clases por zoom, vivos de Instagram o videos en canales de YouTube, son algunas de las formas a las que algunxs acceden.