Una vampira feminista y no porque milite en el feminismo necesariamente, si no por sus fugas de sangre y fiesta. Vampira o más bien bruja, hereje solitaria de la noche. Elije a sus presas, y ahí no hay nada de azar, la potencia de su búsqueda está en una ética que se enuncia en acto en el relato. No hace falta explicar nada. Que piba no fantasea con haberle destrozado el cuello a ese pibe que la intentó abusar en el boliche, o no ha soñado con ajusticiar a la amiga que había sido maltratada por algún novio. La vampira anda sola de noche sin miedo, sonriente deja que el viento le pegue en la cara y se aprecia una suerte de liviandad en el aire, sin culpas ni remordimientos;  esa imagen dura mil años. Claro, que piba no sueña también con alguna vez caminar de madrugada por la calle sin temer que la violen, maten o descuartizen, una vez más.

Pareciera que hay que ser un poco monstruo o un poco demonio para poder andar solas en los espacios públicos sin sentir que nuestra vida corre peligro. Que para que nuestras palabras generen respeto o tengan valor,  hay que decirlas mostrando los colmillos. O detentar, en todo caso, el poder de dar muerte, o generar el espanto a esa posibilidad,  para poder responder con puntería a esa violencia silenciosa – y a veces no tanto-  pero sistemática sobre nuestros cuerpos,  los cuerpos feminizados.

A Girl Walks Home Alone At Night (EE-UU, 2014) dirigida por Ana Lily Amirpour, presentada en la sección de Noches Extrañas del Festival Cine Migrante (del 22 al 29 de septiembre); es una película de vampiras, colmillos y terror que recuerda más a la prohibida Fóllame de Virgine Despentes – quienes no la vieron tienen que conseguirla y verla-  y menos al mítico Drácula de Tod Browning.

Feminidad y violencia

La femineidad está definida por su pasividad. Una feminidad que porta un poder, y más el poder de matar, es una feminidad corrida, es un cuerpo extraño y borroso. Un cuerpo en todo caso hereje, violento, porque lo que se violenta es el concepto en sí mismo de la castración.

¿ Acaso no es simpático ver como la protagonista le arranca el dedo a su víctima y se lo devora, después de haberlo lamido, en una escena que parecía más bien erótica que sangrienta? Claro que sí, no solo simpático si no poético también.

Los cuerpos feminizados no detentan el poder de la violencia, la violencia entendida en todas sus formas, el poder de la transgresión, de la sexualidad, de la bestialidad, de lo horroroso y de lo erótico. Siempre es más aceptable y querible ver en las ficciones imágenes de varones acribillando  y comiendo – si hay una escena representativa es la de Pulp Fiction, con John Travolta en el asiento del auto- que mujeres matando y cogiendo. ¡Vaya herejía si las hay!

Porque si vamos a ser víctimas, seamos buenas víctimas. Víctimas – víctimas, nunca victimarias.

En A Girl Walks Home Alone At Night juega con simpleza. Su virtud está en la sutileza del personaje principal. Que sale de noche en busca de sangre, que arma alianzas afectivas con quienes, como ella, están un poco en el borde y en lo marginal. Una digna Lilit contemporánea. – Recordemos que para el mito bíblico Lilit fue creada por Dios al mismo tiempo que Adán,  ambos formados de La Madre Tierra; expulsada del Paraíso por rebelde y por haberse negado a ser sirvienta de su compañero. Transformada en una diablesa nocturna y solitaria, visitante de los hombres que duermen solos; causante de sus excitaciones y locuras-

Ella demonio y amiga. Monstruo y pibita. Asesina y enamorada. Vampira como símbolo de revuelta, de diferencia, de cuerpo extraño, de subversión. La poética del asesinato como una imagen de justicia, deja una pregunta. También deja una pregunta sobre el lugar del varón (cis-hetero) en la producción de la crueldad. Quizás más moralizado y simplificado de lo que a quien escribe le gustaría, pero pregunta al fin.

Y finalmente para sincerarnos ¿A quién no le gustaría por un rato ser esa vampira que asusta, caza y anda sola por ahí?

Por Sofia Guggiari

 

A Girl Walks Home Alone At Night podra verse en el Festival de Cine Migrante el sábado 27 de Septiembre

 

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