El hombre alternativo 

En una extensa charla con Javier Acuña, nos cuenta los nuevos horizontes de la plataforma, las posibilidades y problemáticas que debe enfrentar la producción de teatro independiente.

Un pequeño gigante entreteje la vida de los teatristas locales conectando un vasto universo artesanal. Nacida en 2000 al calor de internet y de las necesidades específicas del sector, Alternativa Teatral cumple veinte años. Hoy es la base de datos más grande de la actividad, un sólido sistema de venta de entradas y un espacio virtual y real donde se desarrolla la formación de públicos. 

 Programador, astrólogo y actor, Javier Acuña es el hombre detrás de la mátrix. Cuenta con una ya incalculable cantidad de información, un profundo conocimiento de lo suyo y un gran sentido común con el que logró canalizar digitalmente algo cuya materia prima es por definición contraria a la sistematización: el teatro. Su mirada de amplio espectro le permite pensar cosas que de buenas a primeras no se ven. Pasen y lean la mirada de este self-made-man, el CEO de un emprendimiento electrónico-artesanal que hoy llega a la adultez. 

Empecemos por una mirada general sobre el desarrollo de Alternativa. 

 En el 2000, que fue cuando arrancó Alternativa, arrancaron muchos sitios, incluso Mercado Libre debe haber sido uno o dos años antes, y sitios que no existen más arrancaron ahí. Con la aparición de Facebook algo empezó a ocurrir, empezó a chupar un tráfico que antes iba a alternativa, las personas que buscan personas, que se producía al inicio, y que era “me conecto con mis compañeros de la secundaria y descubro que algunos se transformaron en actores o actrices” y caen a Alternativa. Más o menos en 2008 empezamos a ver a Facebook como un competidor en ese sentido, pero la verdad que era un competidor con el que no podías competir. Era decir, bueno, cómo nos modificamos, nos capitalizamos. Incluso muchas veces bromeábamos con la cuestión de que si Facebook transforma el “asistiré” en “comprar” nos hace un agujero a todos. Por suerte el evento es un “asistiré” y eso no quiere decir absolutamente nada. Y podríamos decir que hoy Facebook pasó a otra historia.  

Cómo empieza tu contacto con el público, una de las particularidades más reconocibles de la plataforma. 

 Al inicio de Alternativa había un tema, los que opinaban eran todos amigos, eran poquitas opiniones. Cuando empezamos a tener el sistema de localidades, 2010 creo, un día se me ocurrió… Estaba en mi casa, viernes, y se me ocurrió mandar un mensaje de agradecimiento después de la función. Decía “gracias por haber asistido a esta obra, por haber usado Alternativa. Nos interesa tu opinión”. Me fui a dormir y al otro día había más de 500 opiniones. Fue un experimento y fue un cambio radical y casual. Hoy tenés obras con miles de opiniones, ya no podés llevar a tus amigos… 

No revertís la tendencia de opiniones que se generan. 

No, en ese volumen ya no. Tenés un feedback muy inmediato, que no es de tu amigo, es una persona que fue a ver la obra, el vínculo que tiene es ése, es más genuino, más honesto. Son poquitos los casos, pero hay gente (artistas) que ha pedido retirar (opiniones de espectadores). Y la verdad entramos en ese diálogo, “mirá, lo mínimo que podés esperar es que se manifieste esa otra persona como vos te manifestaste arriba del escenario”. Además no debería dársele tanta entidad… 

 

Son las reglas del juego. Ahí ves la diferencia en la ecuación entre el ver y el hacer… 

 Sí, y tu vínculo con el otro, hasta dónde te bancás… porque la verdad que también habla de qué tanto sos capaz de bancar la opinión del otro. En tiempos de Nac&Pop, de la Patria es el otro y toda esa cuestión, en esos pequeños detalles ves cuál es tu vínculo con eso. Porque una cosa es el discurso y otra después lo que ocurre en la realidad. 

Se da crédito å algo que no se sabe con qué vara mide, se empieza a construir sobre lo incierto. 

 Tiene cierta similitud con la fake news, que es algo que uno crea… 

Llega 2020, llega la adultez.  

 Este año hacemos un cambio de marca. Entendemos que el cambio es radical. El logo es el sistema, la plataforma es lo importante. Es como si nos estuviéramos preparando para la desaparición de la web, estamos armando una api y estamos haciendo todo el sistema de nuevo. 

¿Cómo se llega a Alternativa como empresa? Nació sin expectativa de tanto crecimiento. 

 No estamos educados para ser quienes somos, o para descubrir quienes somos, sino que nos educan para imitar a quién se supone deberíamos ser. Eso no es mala intención de nadie, salvo que bueno, nacimos en ese contexto, esa educación. En mi caso lleva más o menos la mitad de la vida darte cuenta de todas esas cosas que no son, para después focalizar y bueno, esto fue un poco lo que hicimos con Alternativa. Sacarle la palabra teatral tiene un poco que ver con eso también. Vamos a ampliar a lo escénico, meter música, lo que ocurre en vivo, lo que ocurre en la escena que ya de por sí están mezclados. Tenemos espacios que tienen los dos tipos de programación. Esto de las nuevas generaciones, del cruce interdisciplinario, donde la vida es la obra de teatro, el biodrama documental… entonces ahí es donde retiramos un poco la palabra teatral, que es lo que parecería que está un poco viejo. Hoy es un poco menos delimitado. 

Esperando el lanzamiento y sin develar nada aún, dónde pusieron el foco. 

 Se centro mucho en la palabra alternativa, se busca resignificar alternativa como idea. Si la palabra ya no remite necesariamente al teatro independiente alternativo, ¿cómo puede leerse?, ¿qué es lo alternativo, alternativo a qué? La alternativa como algo que se propone distinto a lo que es y puede ser.  

Están atravesados por todos los cambios de formatos. Nacen en 2000, cuando todavía existían las reservas por teléfono; Facebook entra en agonía, Instagram es la plataforma, etc. Tiene que ir adaptándose. 

Está bueno pensar eso en relación a la fidelidad de la gente. Nadie le es fiel a Facebook a pesar de lo que Facebook ha dado; pero a la gente no le interesa, me sirve o no me sirve, esta de moda, voy adónde parece que está la ola. En realidad Facebook nos tiene agarrados por todos lados porque es el dueño de Whatsapp y de Instagram… 

¿A qué se tienen que adaptar hoy? 

Yo lo que sí creo es la irrupción de los chinos, ése es otro paradigma. En el sistema nuevo estamos usando componentes chinos en la nueva interfaz, es bastante difícil porque toda la documentación está en chino, ninguno (de los que trabajan en Alternativa) sabe chino, pero hay toda una comunidad que ayuda. Son los componentes más utilizados en este momento, y son chinos.  

Cuentan con los datos de que propia plataforma arroja. ¿A qué otras fuentes acuden para enriquecerse y pensar el comportamiento de las audiencias? 

Academia Alternativa es como un espacio de formación que armamos el año pasado, focalizado en públicos y audiencias para ayudar a los teatros con el público, a nuestros usuarios…. Sol Salinas, una productora de Alternativa tiró “estaría buenísimo que Horacio Banegas (filósofo, docente y actor) dé un curso en filosofía” y Horacio dio uno, aborda la cuestión del otro y lo pensamos en términos de público. La discusión sobre lo que significa la palabra alternativa estuvo, sin llegar a una conclusión exacta, pero aparece la cuestión de la otredad y la alteridad, y la diferencia entre uno y otro. La alteridad tiene que ver con esa capacidad de ver al otro y ponerse en su lugar. La otredad, es simplemente la observación, podríamos decir, del otro, reconocer al otro pero como un desconocido 

Un no-yo. 

Exacto. entonces apareció esa idea del público como “el otro”, como un desconocido. Se lo planteamos a Horacio, él armó el curso y ocurrió algo milagroso, que se anotaron dos espectadoras, sin saberlo nosotrxs, nos enteramos el primer día del curso, ellas dijeron, cuando cada unx se presentó, “estamos acá porque somos el otro”. Eran dos chicas jóvenes que no hacen teatro, que son puras espectadoras.  

¿Cuáles son las problemáticas actuales? 

Venimos pensando mucho qué pasa con los espacios y el vínculo con los artistas. Para comprender y trabajar el otro, o atraer ese otro, tengo que trabajar mi vínculo con el otro, comprender. Uno de esos vínculos, con un teatro, es cómo yo me vinculo con el espectáculo, con los artistas, ¿les cobro los tickets?, ¿se los derivo? ¿qué tan generoso soy con esos artistas que vienen a mi espacio? Pasa por ahí en el curso, eso aparece también, porque fue algo que lo hemos hablado, esto de macro o micro cosmos. 

¿Es posible establecer algún diagnóstico? 

Venimos debatiendo mucho sobre la escena, porque nos hemos metido en callejones sin salida. Alternativa brinda todo lo que hace de forma prácticamente gratuita, podés publicar gratis, tu espectáculo puede estar gratis, podés manejar incluso las reservas de un espectáculo absolutamente gratis y, si no imprimís tickets, el sistema es gratis para el teatro. El año pasado descubrimos, entiendo ante una situación de crisis, que varios teatros empezaron a trasladar el costo de los tickets al bordereau, al elenco. En el servicio que tiene el teatro, ¿qué es lo que paga y cómo se reparten estas responsabilidades y estas retribuciones? Porque si no se transforma en una guerra de todos contra todos. ¿Por qué no discutimos en todo caso el 70 / 30, si sigue siendo justo?, o entremos en una discusión más profunda, toda la sociedad. 

Las ecuaciones están cambiando, inclusive las “metas”. Para muchos independientes hoy el Picadero es como un nuevo objetivo, está la idea de que te “vaya bien” pasa por llegar ahí. 

A mí me parece super interesante de analizar. Soy crítico con eso, crítico en el sentido de que no existe una discusión al respecto. Esto de que esas obras vayan al teatro comercial está buenísimo para esas obras, pero son teatros que pierden la obra que por ahí sostenía económicamente a un teatro. 

Otro tema paralelo es cuando el teatro oficial absorbe a los nombres fuertes del off, los teatros independientes empiezan a competir con su propia fuente, ahora alojada en otro circuito. Está buenísimo para los artistas entrar en el  sistema oficial, pero eso a su vez deja en situación desventajosa a los teatros independientes, cuyas entradas son mucho más caras. La elección del público es razonable, no hay manera de competir. 

Es parecido, y te topas con “competencia o no”. Me parece que hace falta pensar el tema sin ponerse en el lugar de víctima. 

Hoy muchos de los grandes nombres independientes están en el circuito comercial, esto es signo de algo. ¿Es lo deseable para ellxs? Lejos de cuestionarlo, el intento es de pensarlo. Tal vez también tenga que ver con la sensibilidad de la generación que hoy tiene 30…  

Tiene que ver algo con el mundo líquido. Y esto de que una obra tampoco tenga lealtad, así como la gente no le tiene lealtad a Facebook, tampoco una obra le tiene lealtad al teatro donde estuvo unos años.  

Con mucha facilidad se va moviendo. Lo importante es poder ver esta dinámica para pensarla. 

Totalmente, sin victimizarse y asumiendo también en qué se puede transformar. La discusión que a mí me parece interesante es pensar en verdaderos circuitos de retroalimentación entre distintos circuitos.  

Una diferencia entre generaciones anteriores y quienes ahora están ocupando espacios, es que entonces había algo más idealista. Inclusive la medida del éxito… 

Hay algo del volumen… hoy es tan masivo, incluso las aplicaciones de cita, uno tiene la sensación de que la cantidad de gente con la que te podés encontrar es interminable, no tiene final. Si leíste Amor líquido, de Zygmunt Bauman, esa cuestión aparece, el problema de que siempre sentís que vas a poder encontrar algo mejor, entonces siempre buscás un comentario mejor, no cerrás con ninguno porque siempre dejas esa puerta abierta, y siempre tenés la sensación, “no, seguro que hay algo mejor, o algo mejor…” Y eso ocurre. 

¿Qué pensás de la palabra off… versus on 

A mí no me molesta. Alternativo, independiente, off… considero a Alternativa independiente, y lo considero off como a lo que está por fuera del centro, lo pienso en términos absolutamente astrológicos. El logo actual de alternativa es el que vos conocés, que es la luna con el sol adentro. El sol es eso, es el actor, es el artista, el punto que está en el medio. Nosotros somos los que estamos periféricos, no estamos en el centro. Y en esta nueva identidad, nos paramos claramente ahí: no vamos a producir contenidos, no vamos a hacer crítica. Somos plataforma para que el centro sean los demás. Ahí es donde yo digo que lo off no lo pondría como oposición a lo on, sino pensar como centro y periferia. No tengo problema con la periferia. Recuerdo incluso en algún reportaje que hicimos nosotros a Juan Onofri, “off”, apagado… sí, es una de las interpretaciones posibles de off. También off es lo lateral, la movida no-central. A mí me gusta más ésa, de hecho creo que habría que desatomizar los teatros, yo iría en contrario a concentrarlos en un barrio, haría que haya teatros donde no hay, poner teatros en la periferia. Eso generaría públicos nuevos, sensibilizaría a otro público que quizás nunca se vinculó con la cuestión. Te pongo al Morán como ejemplo, es un espacio super lindo que está en un lugar que no imaginarías un teatro ahí. 

¿Qué te interesa hoy? 

Discutir lo que ocurre en los teatros, es como mi tema. 

¿Y qué pensás? 

Si querés, lo que me pasa es como un diagnóstico de ver que en toda esta gran ecuación de este momento los que pierden son los teatros. ¿Por qué? Porque no son competitivos, y vivimos en un sistema capitalista que se rige por esas reglas. El espectador que va a ir a ver una obra de teatro en ese momento no ve todo esto, o sea, estamos compitiendo todos contra todos, y una obra que está en un espacio, en la mayoría de los casos no va a estar en el resto de los espacios. Hoy los espacios luchan por poder conseguir algo que puedan  programar, y eso es general. Gana el que es más competitivo, o porque te ofrece un caché o porque tiene alguna mejor propuesta, o un mejor potencial de comunicación. 

Decís que los espacios buscan programación, y a la vez hay contenidos, a veces sobran… buscan programación que les rinda, en todo caso. 

Exacto, eso es lo que digo. 

Tal vez buscan la figura del momento, alguien que sepa que tracciona gente. 

No por una cuestión de orgullo, por una cuestión de números, de sobrevivir económicamente. Frente a eso, ésa es la única estrategia, salir a buscar un tanquecito del off, sería. Y ésa es la crítica que yo haría. 

¿Cuál es la alternativa? 

No lo sé muy bien. Nosotros estamos armando un poco la Academia para apuntar ahí, porque también hay que decir que son nuestros usuarios clientes, los que nos pagan en muchos casos. Más allá de si el sistema lo paga el espectador o no, el contrato lo firmamos con un teatro nosotros. Y si el teatro desaparece o se cierra, es un teatro menos que tiene alternativa… 

Hay que pensar los circuitos. 

Por decir algo: una obra que se va a otro circuito que funciona con otras reglas, como es el comercial… ahora no les vendemos más entradas. Nos contratan un mailing, ahí ocurre un derrame, podríamos decir, hacia Alternativa, económico. Pero al mismo tiempo hay un público de Alternativa que se va a ese circuito. Digo, en qué medida eso vuelve, no lo sé. No sé si hay un interés de que eso ocurra, si hay un pensamiento de que eso ocurra. 

En un punto se vuelve a lo mismo, la competencia. 

En estos cursos que hicimos una de las chicas que dio marketing digital, introduce el concepto de océano rojo y océano azul, yo no lo tenía. Comprendí que estoy vinculado al azul. El rojo es el océano del mundo capitalista, es el océano donde estamos combatiendo todos contra todos, despedazándonos, la supervivencia del más fuerte y por eso en rojo. El azul es ese océano que de pronto te metés en una cueva, vas nadando y descubrís un océano azul donde no hay absolutamente nadie, empezás a navegar vos solo… 

El tema es qué hace uno con eso, si es posible pensar el sistema de manera más virtuosa o no. Entraste a ese rincón lleno de corales, ¿qué hacés?, ¿sacás los corales y decís “son míos”, invitás a otrxs de visita, los exponés cobrando la entrada, o paseás por ahí, te enriquecés, y dejas la puerta abierta para que el otro venga?  

Hay ejemplos. Uno de los ejemplos emblemáticos de océano azul es el Cirque du Soleil, o si querés Fuerza Bruta va por ese lado también. Microteatro también, Teatro comunitario… 

No compiten con nadie.  

Exactamente, en Teatro Comunitario son vecinos, el público son ellos mismos, sus familiares. Microteatro es parecido, no compite con el circuito alternativo, no es comercial tampoco, se nutre de todos, mete figuras comerciales y la mayoría del off están ahí. Y todos quieren estar ahí porque encima hacen un buen número, o sea que hace un aporte genuino a un montón de actores y artistas que pueden recibir una contribución económica que en otro teatro no recibirían haciendo lo mismo. Pero no compiten, la verdad que es un público más de otro orden. Incluso creo que de verdad derrama, o sea, como una especie de puerta acceso a que esa gente se abra a la posibilidad de algún día consumir otro tipo de teatro o no. Esto sin juicio de valor. Yo lo que creo es que los teatros (las salas) son océano rojo, y que la dificultad está en que cada uno de esos teatros encuentre su identidad y no sea uno más del montón. Lo que digo es que verdaderamente no hay un trabajo de intentar entender qué son. En los cursos aparecía, cuando les decíamos “contanos cómo es tu teatro, cuál es tu proyecto”; “bueno, somos un teatro independiente, hacemos todo a pulmón, hacemos un poco todos todo”. Así se define el 95% de los teatros del circuito alternativo. Descubrimos que uno de esos teatros es una iglesia; ¿pero cómo puede ser que no hayas dicho que tu teatro es una iglesia, que no hayas mencionado eso? Está frente a tus ojos.  

Por Vera Czemerinski 

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