La directora del suceso IMPRENTEROS, afirma que el tiempo libre después de un hijo, es tiempo completo y lo completa entre afectos, creatividad y risas por reír.

Tuve que preguntar en mi casa ¿Qué hago yo en mi tiempo libre? Gonza me contestò “no tenés mucho tiempo libre” y Dante, nuestro hijo, dijo “a veces sì tenés y si tenés invitás a un amigo y yo también”.

Sí leo. Miro pelis. Miro series. Googleo. Escribo. Hago malabares con todo eso.

Pero el tiempo libre después de un hijo es eso, es tiempo con un hijo. Son planes con él. Salidas sí, pero nosotres más en casa. Planes en casa. Él me pregunta “¿hoy es día libre?” si es día libre piensa un plan que seguro incluye invitar a un amigo.  Aunque él sabe cómo son las cosas y dice “qué raro que vos también tenés día libre porque vos trabajás cuando los demás tienen día libre”.

Día libre para él es una excepción porque tiene escuela y otras actividades, y para mí hasta que conocí el teatro era la constante, lo permanente. Yo solo iba a la escuela que no me demandaba mucho y nada más.  Pero reconozco que “invitar a un amigo” es herencia.

Mi casa de infancia siempre estuvo llena de gente. Siempre ahí mis amigas, amigos, lxs de mis hermanos…era una circulación permanente de pibes y pibas que iban y venían. La casa era chica pero todes estaban cómodxs.  Mi casa era el punto de encuentro. Para comerse lo que había en la heladera que en general era mucho pan con queso; para mirar algún programa en la tele o películas alquiladas; o para cambiarnos antes de salir. En una época se nos había dado con mi amiga Nati que vivía al lado por hacer “relax” antes de ir a la disco, poníamos música hindú respirábamos veinte minutos y después nos poníamos las botas y nos íbamos a un lugar muy rockero. Otra vez, una de las pocas veces que mi vieja salió de noche, cuando regresó éramos como 15 todes dormidxs en el piso por todo el departamento incluido un pasillo muy angosto donde dormía un amigo talle grande.

 Pero la vereda de mi casa también fue punto de encuentro. Ahí se fortaleció mi adolescencia. Hicimos calle siempre. Mucho tiempo. Miles de horas de corrido sentadas, sentados en la vereda. Al lado de casa había una pizzería y había movimiento de gente hasta tarde. Éramos algunes de la primaria, de la secundaria, del barrio, novio de, novia de, alguien nuevo del edificio, los de la “placita”, alguien que trabajaba en la pizzerìa….se iban sumando, iba rotando pero éramos ocho, nueve fijos y podíamos llegar hasta treinta o màs. Era solamente estar ahí y hablar. Mirar a la gente que pasaba. Tener una ocurrencia atrás de la otra. No parar de hacer chistes. Risas. Muchas risas. Ese era el único asunto, reírse.

Ese tiempo libre invertido en la juntada y la risa era lo que me salvaba del “Lado B” que para mí era la realidad económica que vivíamos y el sinsentido de cara al futuro.  Había algo en ese encuentro para despuntar la ocurrencia y reírse hasta que duela la panza que era mi mejor plan.

Hasta que un día una de las pibas de la vereda me dijo que había unas clases de teatro gratis en el Urquiza, un secundario del otro lado de la vía. Y fuimos.  Después de la primera clase, mi tiempo libre consistía en pensar cuándo llegaba otra vez el día de teatro. Me había reído. Hacía reír. Y me metía en otros mundos. Lo único que quería era estar ahí. Me diò tanta felicidad que le entregué todo mi tiempo libre al teatro.

Ahora Dante cuando invita a un amigo en el día libre,  rápidamente se pone a hacer cosas que no hace cuando está solo. Canta fuerte, inventa canciones y baila porque sí. Se ríe. También se ríe porque sí. Provoca el chiste, la gracia. Y busca reírse.  Ahora escribiendo me doy cuenta que en la vereda yo hacía eso, la juntada con amigues para reír porque sí.

Mucha gente que ve Imprenteros me pregunta qué dice mi mamá de la obra y de su propia presencia en el video de mi Fiesta de 15, seguramente preocupadxs todes por el uso que hago de la performance de mi vieja durante el vals. Pienso que mi vieja, sabe lo que significa la risa para mí, y si ella me puede ayudar en eso, una vez más, se banca la que sea para que yo me ría con mi gente.

Mi lado B existe, mi tiempo libre ahora no tanto, pero cuando está ese tiempo seguro es con amigues y con risa sin descanso.

 

 

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