Los cuerpos en el encierro se deforman, se vuelven extraños, se retuercen. Se retraen o se expanden, en pequeñas partes, partes irreconocibles, nunca antes vistas, se multiplican. Acalambrados. Las pieles se vuelven más ásperas o más suaves, pican o le salen escamas. Se tornan de otro color o a veces de varios. Son pieles pelajes del olvido o de la inmensidad. Por los poros se desliza el polvo. Los cuerpos en el encierro pierden su contorno, se vuelven baba  que se derrama sin control o se endurecen tanto que se quiebran, se caen los pedazos, lo que queda. Los cuerpos en el encierro denuncian que estamos hechos de carne y sangre y la carne que se desgarra o se humedece y hace temblar la tierra. La carne es de color azul.

Notas

“Me pregunto cómo nosotros defendemos encontrarnos, juntarnos, respetando las reglas de seguridad, pero hacerlo, y si no hacerlo clandestinamente. No estoy haciendo un llamado a la clandestinidad, estoy…

Notas

“¿Qué es esencialmente la filosofía?” –pregunta Zizek en Acontecimiento. Respuesta: “Lo conocido desconocido es el tema privilegiado: forma el horizonte trascendental, o el marco  de nuestra experiencia de…