Los lazos que definen a una familia tienen distintos orígenes, pero aunque parezca que es la sangre la que los impone, siempre son elegidos.  El Deseo es la familia que elegimos para esta forma de encuentro diferente que hayamos en el teatro y el clown. Casi como jugando a la camorra, pero con narices rojas, de manera amorosa y a corazón abierto, velamos por todo y todos y todas los que forman parte de este galpón mágico que fuimos construyendo en Balvanera. Acá sabemos bien que ante cualquier situación, susurramos el nombre de El Deseo, y se resuelve.

De verdad. Siempre poniéndole el pecho a los desafíos que propone pertenecer al teatro independiente. Unos románticos al estilo italiano. El Deseo nace mucho antes que el espacio fuese siquiera una idea. El Deseo es todos y todas los que formamos parte hoy, y los que alguna vez estuvieron para sumar en cada proyecto que generamos. Cuando nos sentimos desplazados, cuando nos ponían obstáculos que atentaban contra nuestra capacidad creativa simplemente porque desganaban inútilmente, llevamos todas esas ganas de hacer lo que se nos antojara a este galpón que devino en nuestro salón de la justicia payaso, barroco, lleno de colores y donde cada uno y cada una de los que estuvieron y están, dejó su marca y está presente en algún detalle.  Las funciones que surgen de las producciones de El Deseo, terminan en grandes bacanales. Siempre brindando a favor del futuro, de lo que vendrá. Y la familia crece y crece. De cada elenco, y de cada clase a la que se acercan, hay alguien que vuelve, que se prende. Somos padrinos compulsivos, abrazamos las ganas de completar siempre de manera amorosa y con buena onda. Algunos formaron parte del staff y luego generaron sus propios proyectos y volaron hacia nuevos destinos tomando rumbos increíblemente diversos, pero pase lo que pase, sea una función, una varieté, un evento, vuelven para celebrarlo juntos. Las excusas sobran.

No se si nos animamos a un manifiesto pero sí intentamos transmitir creencias propias a la solidaridad y la compañía basada en que los valores estén siempre operando en el cotidiano y en nuestra relación con cada una de las personas que se acerca a la sala. Nos empecinamos en hallar momentos de festividad, en cada función, cumpleaños, aniversario, cada buena noticia. Festejarlo con suma sinceridad, alegrarnos por el otro, estar ahí para el otro. Y generar encuentro constantemente. Ya teniendo la sala, nos dimos el gusto de que el espacio físico esté ahí para que sea sede de cada necesidad. A veces un encuentro íntimo, privado, emotivo, como lo que buscamos en cada ensayo, en casa clase, para que vibre la escena y para que vibremos juntos, pero también un encuentro festivo, popular, hermanados bajo la bandera de que la pasemos bien, sin dejar de jugar para que salgan bien las cosas. Puede fallar todo, los procesos están para eso, para fallar y volver,  pero si de verdad nos entregamos, como lo hemos hecho desde hace 6 años aquí, e incluso mucho antes de encontrarnos en el Deseo, la cosa nostra funciona. La vida da sorpresas constantemente, a veces nos pueden desviar de camino, y ahí hallamos la serendipia, y desde allí resolvemos y abrazamos lo nuevo, con lo que somos, con lo que hay. Sin pretensión pero con un hambre tremenda de hacer lo mejor, siempre lo mejor. Estar juntos, estar con el otro y para el otro. Formar parte, enriquecernos como artistas sensibles, como compañeros dispuestos a jugárnosla siempre y comprometernos con lo que elegimos. Y como esta familia es la que fuimos eligiendo, porque en la serendipia también decidimos aunque parezca ser la casualidad del hallazgo, el compromiso es con lo que somos y con todo lo que alguna vez hicimos y lo que, hacia adelante siempre, seguiremos haciendo. Estamos agradecidos porque resistimos en esta camorra de la risa y las buenas intenciones, del entusiasmo y la perseverancia, porque nos elegimos de nuevo.

Fabián Caero, Alejandra Martínez y todos los que somos El Deseo.

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