Las confesiones de la carne. Relato de corte Sadiano que conjuga el Hard-Porno y la Mística como experiencias que ponen en cuestionamiento al Ser. Sofía Guggiari despliega escenas comunes de revolcadas, lenguas y eyaculaciones donde el uso de los placeres solo encuentra un límite en un interlocutor ensoñado que solo puede materializarse como resto.

Me calentás tanto que podría hacerme mil pajas pensando solo en la fuga de tu mirada. Me las hice. Ojalá las hubieras visto. Hermosas, las hubieras visto a todas y a cada una de ellas, juntas o por separado Son como amigas y compañeras. Todas ellas dedicadas. No es buena tanta dedicación. Puede asesinarte y dejarte muerto de leche, con la amiga y compañera; y la otra que no recuerdo el nombre.

Siempre fantaseo con trios que no pienso nunca hacer con vos. Pienso eso por lo bajo ¿Por lo bajo de qué? De lo que no hay. Me revuelco en la cama que hierve o está prendida fuego. Todo incendiado. El sillón del living, el bidet del baño, la mesada. Las mil fotos que te mandé desnuda están en la nube de internet, corro peligro y pierdo todo en el precipicio.

¿Te acordás cuando te la chupe en el ascensor? No sabía mi nombre para ese entonces y no usábamos barbijos. Éramos más de uno, pero si mirábamos de reojo por el espejo parecíamos miles; enganchadxs y deformadxs en la imagen.  Me excitaba la idea que el viejito del 5to abriese la puerta y te encontrara a vos acabándome en la boca. Me hubiera incinerado el viejito, por bruja. ¿Sabías que la quema de brujas fue genocidio? Bueno no importa, ahora chupámela vos.

En la parte de atrás de tu auto dejé un corpiño para que lo encuentre alguien y se arme lío, quilombo, desastre, fiesta y tiroteo. Llamame después y putiame. Enojate, dale.  Decime loca. Me encanta cuando los tipos me dicen loca. Yo apuesto a mi insumisión. Vos te calentás conmigo, se te pone dura porque estoy un poco corrida o fuera de foco. Te calentás tanto que me escribís a las 3 am para venir a mi casa y cojeme, dale, hago lo que quieras, lo que me pidas. Y después andate que le tengo que contar a mis amigas, mis compañeras, no, las otras, las que a veces también pueden llorar. Cuándo mis amigas lloran, un poco todo se derrumba. Ojalá supieran ellas que me encantaría ser pulpo cuando las abrazo. Porque no alcanzan ni mis brazos, ni mis palabras. Les daría todo y todo se desvanece en el instante que trato de remediar. Pero no hay remedio.

¿Vos lloras? ¿Podemos hablar además de coger, no? Podemos llorar juntxs si querés. También puedo abrazarte como abrazo a mis amigas, y desear yo ser un pulpo otra vez. Fantasear océano y crustáceos. Puedo preguntarte cosas sobre tu vida. Por ejemplo ¿Cómo te llevás con tu viejo? ¿Tenés hermanxs? ¿Sos feliz? ¿De a ratos? Y yo desnuda en el sillón, disimulando que todo me importa un bledo, cuando en verdad todo me importa mucho. ¿Viste que se puso de moda tener cara de culo? Bueno listo, basta de todo esto.

Ahora hace lo siguiente, antes de que desfallezca. Meteme tus dedos adentro, de a uno, más adentro, porque necesito perderme en el desierto, en la sensación que las cosas pueden chorrear. Hacer rito o rezo, como letanía. Lento, más lento y suave. Acariciame para que se haga nebulosa. Pasame tu lengua por mi cuello y dejame estremeciéndome. Dejame jugar a la pasividad de la oración. Dejame que sucumba frente a la luna, el cielo y las estrellas. Y dejame, siempre, dejame ser parte de ese mar. Y cuándo veas que estoy como emitiendo un sonido, pero que en verdad sean como pájaros que están saliendo de mí, y me están destrozando en mil partes, ahí en ese instante, metete vos. Caliente, húmedo, pegajoso, líquido, espeso y  baboso.

Como me gustas. Me gusta tu cara que se deforma un poquito cuándo tenés un orgasmo. ¿El orgasmo tiene propiedad? Me encanta bailar la cumbia que se escucha del piso de arriba. Me imagino que me apoyás un poquito, en una fiesta, los dos re escabios. No importa, flash mío.

Otro día hablamos lo de las brujas y lo de la propiedad. O de cómo las brujas no somos propiedad de nadie y nos gusta bailar cumbia

¿Crees en dios o en la virgen?

Quiero decirte algo. Cuándo te reís me confundís y tiemblo. Y para serte sincera lloro. Una sonrisa mueve el mundo, o por lo menos el mío que es mi cuerpo y mi devenir. Tengo miedo también. Tengo mucho miedo. ¿Te lo dije? Soy frágil como todo el mundo, eso no nos vuelve especial ¿Podemos abrazarnos o ya te vas corriendo?

Antes de que te vayas te quiero contar algo que estuve pensando. Dios también se excita. Dios se excita cuando nos ve desesperadxs a todxs nosotrxs buscando algo o alguien en la tempestad. Se excita y la vía láctea se contorsiona. Desde mi ventana lo puedo ver. Si querés un día te invito y lo vemos juntxs.  Bueno eso, no importa, andá, que es tarde. Seguro le escriba a alguna amiga. Seguro pulpo y compañera.

Texto: Sofia Guggiari

Imagen: Priscila Barbosa

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