¿Es danza? ¿Es teatro físico? ¿Es danza-teatro? Las preguntas sobre el lenguaje de la obra desaparecen al ver estos cuerpos que, sin decir palabra, configuran una coreografía maravillosa a partir de los movimientos estereotipados de una oficina. Con el ojo puesto en la artesanía de las acciones repetidas de un oficinista ya del siglo pasado el grupo construye una propuesta que, además, lleva a reflexionar respecto a un universo en vías de extinción.
Dirigida por la bailarina y actriz Constanza Feldman e interpretada por bailarines y actores además de un músico en vivo, la obra trae al presente actual el mundo de las típicas oficinas administrativas que están dejando de existir con la virtualidad. Mediante la puesta en escena de sus movimientos rutinarios, la artista plantea una corporalidad atrapada en las dinámicas laborales que llevan a adoptar determinadas posturas corporales debido a la alienación del trabajo, a la vez que detiene la mirada en lo artesanal y presencial. Tal como sostienen, esta comedia física “es también una declaración de amor a la materialidad de una época cuyos vestigios tienden a desaparecer”.
El cuerpo en presencia adquiere una dimensión en la que aquello que realiza puede tomar un cariz más poético. La lupa puesta en el detalle de esos micro movimientos necesarios para abrochar hojas o poner un sello logra configurar un sinfín de metáforas que también nos hacen pensar en aquello que se pierde cuando el cuerpo deja de ser necesario para realizar cualquier acción.