Desde el mes de mayo que arrancó una nueva edición del Festival Doce Veinticuatro bajo el título “El movimiento que insiste”, pasaron muchas cosas. Organizado por la plataforma de investigación y creación artística Doce Veinticuatro junto a Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora, se trata de un evento único que reúne artes escénicas y compromiso con Derechos Humanos, con una programación extendida anual. Una de las situaciones más fuertes que cambiaron desde mayo fue la pérdida de Taty Almeida, con quien Doce Veinticuatro mantuvo un vínculo fuerte.
“A 50 años del golpe de Estado de 1976, a 49 años de la fundación de la Asociación Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora, y a 10 años de Doce Veinticuatro, esta edición se inscribe en una trama de temporalidades que conviven, reconociendo en la acción sostenida de las Madres una referencia ineludible y una forma de hacer que continúa enseñando cómo estar, cómo reunirse y cómo actuar en el presente”, dice Catalina Lescano, directora artística de Doce Veinticuatro, recordando que el proyecto nació como respuesta a la derecha que se instalaba a nivel nacional en 2016.
La plataforma cumple diez años que celebra junto a Madres como un gesto político. Como señala Lescano “ir con las Madres en este momento tiene que ver con radicalizar cada vez más nuestro posicionamiento político, es una invitación a los artistas a posicionarse y también dejar esa pregunta ¿en dónde están poniendo sus obras?”.
Desde que empezaron en Fábrica Perú, circularon por diferentes espacios, incluso en formato de podcast durante la pandemia. Después se trasladaron al Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti y llegaron a estar en “espacios mainstreams” para llamar la atención y poder hacer los anuncios que querían en ese momento, de acuerdo con lo que sostiene la directora.
Su vínculo con Madres arrancó en la edición de 2024 cuando en su pasada por el Conti, Mariano Rapetti, que trabajaba en el área de diversidad, les sugirió sumarlas. Allí se conocieron con Sabrina Osowski, Coordinadora General de Casa Nuestros Hijos, con quien que ya se venía cruzando “hace muchas vidas atrás, de todas las militancias, en algunas asambleas por derechos humanos y de la cultura”, tal como relata esta incansable gestora.
Llegar al Festival extendido de este 2026, con funciones, laboratorios y además entrada libre y gratuita, no fue fácil. Cuando se unieron a Madres decidieron presentar el proyecto a Mecenazgo a través de la figura de la Asociación Civil de Madres de Plaza de Mayo, pero asombrosamente fue la primera vez que les rechazaron el proyecto. “Nosotros asumimos que tenía que ver con una persecución ideológica, era la única justificación, entonces pedimos una reconsideración. Por eso el año pasado lo hicimos en el Konex y lo financiamos de manera privada, porque no teníamos fondos”, explica Lescano recordando que había cerrado el Conti, por lo que tampoco contaban con el espacio físico.
Volvieron a presentarse a la beca como persona física y consiguieron el soporte económico para realizar esta edición. “La verdad que es el sueño. Nuestras referentes siempre fueron las Madres de Plaza de Mayo y nosotras siempre insistimos”, relata la directora que recuerda las palabras de Taty Almeida cuando le presentaron el proyecto: “nos miró a los ojos y nos dijo: es la responsabilidad de ustedes, nosotras estamos muy viejitas, nos estamos muriendo, y ustedes tienen que agarrar la posta”. Además de invitarlas a disfrutar en colectivo, “militancia y joda, hay que divertirse también, hay que habitar la alegría, hay que compartir, hay que juntarse”, comenta Lescano.
El Festival cuenta con el equipo de ex trabajadores del Conti que fueron echados y que armaron una productora cooperativa. Ahora vuelven al espacio participando en las actividades.
“Nosotros tomamos esto del movimiento que insiste como eje curatorial, como también una cultura que insiste, para tratar desde nuestro lenguaje tomar este gesto de la ronda, de la insistencia, de juntarnos entre muchas, de ese ritual, de esa performance”, asegura la directora.
El arte resiste e insiste en un movimiento profundamente político. Como enfatiza Lescano, no da igual dónde se está. Todo es un gesto, incluso la elección del espacio donde se muestra un proyecto es un posicionamiento. Tal como señala la gestora, ya no hay margen para la ingenuidad.
PROGRAMACIÓN - Festival “El movimiento que insiste”