Los movimientos que debilitan al poder.
Sección Danza - Revista Llegás
Danza

Los movimientos que debilitan al poder.

Con sus recientes creaciones, Manada y Matka, la directora Julieta Rodríguez Grumberg utiliza la danza como denuncia y liberación contra el heteropatriarcado.

17 de abril de 2023

Los vínculos humanos están atravesados por relaciones de poder que establecen determinadas jerarquías sociales todavía sostenidas, principalmente, por una heteronormativa patriarcal.  Esa norma desde la que se mira la otredad como una existencia en relación al varón cis, es la que los feminismos tensionan en sus deconstrucciones críticas. Un camino aún en tránsito. 

Pero toda relación de poder, con sus tensiones y resistencias, requiere de los cuerpos para concretarse. A través del cuerpo puede encarnar -hacerse carne materializarse en los grupos sociales que habitan el espacio político en permanente conflicto por los recursos económicos,  territoriales y simbólicos. 

La danza no es una abstracción que reside fuera de las relaciones de poder. La danza es un arte encarnado que empodera corporalmente a partir de la tarea sensible, espacial, temporal y económica que requiere. La danza es un trabajo que plantea relaciones corporales y políticas. 

Las obras Manada y Matka son dos creaciones que forman parte de una trilogía dirigida por Julieta Rodríguez Grumberg, que parten de una investigación sobre el concepto de poder y cómo a partir del mismo se configuran las relaciones en escena, como metáfora de la sociedad.

Manada, la primera creación, está integrada por un elenco completamente masculino y ya realizó funciones en distintas salas a lo largo del año 2022. “Al crear la primera obra, tenía un marco estético y de sistemas significantes de la puesta en escena que quería probar: el sistema de iluminación a modo de delimitar un espacio que también se pudiera transformar, que no quedara fijo, que los propios intérpretes pudieran mover esos límites sin que, por ello, desaparecieran”, relata la directora agregando que tenía bastante claro por dónde quería ir con la atmósfera sonora y el trabajo de la voz que surgió en el proceso creativo.

Ambas son propuestas interdisciplinarias en las que la iluminación, la música y el movimiento confluyen y las cuestiones formalesrespecto a la cantidad de intérpretes y la existencia de un dispositivo lumínico manipulable, así como el equipo técnico. se repiten. lo que da a ambas puestas una continuidad estética.

Observamos que el elenco de Manada es completamente masculino y el de Matka, femenino, además de saber que la tercera obra, aún en proceso, va a ser mixta. Rodríguez Grumberg explica los motivos de una elección que tuvo un componente intuitivo en un comienzo, pero luego fue tomando cuerpo y sus propios argumentos. “La trilogía se puede pensar como una suerte de evolución social del concepto de poder. En las épocas primitivas (salvo excepciones) los liderazgos los tenían los hombres. En la naturaleza, todos los ejemplos son de machos que luchan por tres recursos: territorio, comida y hembras”. También agrega un punto más personal que tiene que ver con el ‘espíritu de época’ de su propia crianza, la directora indica que en su infancia era común ver a los compañeros varones encontrase en la esquina a pelearse con golpes de puño, mientras que las mujeres tenían habilitados otros canales, más verbales y menos físicos, para resolver sus conflictos. “Pareciera que socialmente en el hombre está más habilitado resolverlo de una manera ‘animal’ y ‘primitiva’ y las mujeres deben poder simbolizarlo por medio de la palabra. Es también una suerte de evolución de la especie, la primera de las obras de la trilogía va más al componente animal y la segunda ya tiene un trabajo sobre lo simbólico de las palabras y los relatos que requiere de otro tipo de intervención de la cultura como mediadora”, aclara.

Las relaciones de poder aparecen en los vínculos corporales a través de la puesta escénica que plantea la danza, de las relaciones físicas entre les intérpretes, del uso del espacio y la fisicalidad grupal. “Fue un gran tema en el proceso creativo lograr ‘hacer cuerpo’, llevar al movimiento cuestiones más de índole  ‘psicológica’. Fuimos encontrando un sistema muy codificado que pareciera que deja poco margen para la subjetividad, y de a poco en la obra se va quebrando, rompiendo, con la desesperación de poder exteriorizar cuestiones tal vez calladas por varias generaciones, generando grietas donde poder aflorar la subjetividad”, puntualiza Rodríguez Grumberg.

La tercera propuesta todavía está en “la instancia del deseo”, como expresa la directora, porque está pensando en una producción con un mayor despliegue escenográfico que requiere mucho presupuesto, por lo que será creada cuando estén las condiciones materiales. “Imagino que irá por los mismos caminos, pero encontrando los propios, en ese espacio entre de los géneros, en esa convivencia por momentos armoniosa y por momentos tan tensa que todas las sociedades transitan”.

De momento, Manada y Matka se podrán  ver a partir del 15 de abril, todos los sábados de abril y mayo en Movaq.

 

 

PUEDEN VER

MANADA a las 20 hs - 

MATKA a las 22 hs: 

EN MOVAQ - Malabia 852- Villa Crespo 

 

 

Dulcinea Segura Autor
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