La coreografía del arte y la vida
Sección Entrevistas - Revista Llegás
Entrevistas

La coreografía del arte y la vida

4 de marzo de 2026

En La obra siamesa dos reconocidos artistas contemporáneos hacen de sus hijos siameses una performance artística. Sobre la relación entre arte y vida se cimenta esta puesta que luego de presentarse en el museo más reconocido del país desaparece. Llegás conversó con Laura Sbdar, su directora y dramaturga, y Nico Goldschmidt y Laura Nevole, quienes encarnan la dupla protagónica.

 

Por Julieta Bilik

 

¿Cómo fue la gestación de La obra siamesa?

 

Laura Sbdar (LS): El texto lo empecé a escribir como una novela, pero al mismo tiempo cuando iba avanzando había algo que me empezaba a pedir un cuerpo por fuera del texto y ahí fue cuando me di cuenta que tenía que transformarse en una obra de teatro. Si bien la novela estaba muy avanzada, escribí unas 90 páginas, hay algo que me trababa. Ahí los convoqué a Nico y a Lau; con Nico ya había trabajado en Ametralladora y a Lau la vengo siguiendo hace mucho tiempo. Además los había visto trabajar juntos y me gustaba mucho cómo funcionaban en dupla. Se coparon y empezó el trabajo de reescritura y de transformar esa novela en obra de teatro.

 

¿Y el tema de dónde surgió? 

 

LS: Hay algo del mundo del arte que a mí me interesa. Yo doy clases en la Universidad y la materiales análisis del texto teatral contemporáneo, por lo tanto trabajo mucho con la forma de la performance y estas nuevas formas de teatralidad expandida y me parecía que era un lindo tema para tocar otros temas. 

 

Para vos Laura, ¿cómo fue la construcción de esta super madre, esta madre que todo lo puede teniendo en cuenta que sos madre y estás atravesada por los mandatos de maternidad que circulan?

 

Laura Nevole (LN): El texto te propone siempre, hay un punto de partida ahí. Vos leés el texto y te metés como en una hipótesis de cuerpo que después se va materializando y se va reconstruyendo en ese vínculo, con esa pareja y no con otra. En relación al uso de la propia maternidad, desde que soy madre por supuesto que eso me constituye y me inspira en todo. Esa complejidad que implica la maternidad es una fuente de inspiración porque hay una parte linda que te voy a contar y la parte de la complejidad absoluta, de la locura, de la aparición del único ser en el planeta, que nació de un deseo, pero disputa con una misma lo más importante que tenemos que es nuestra libertad... todo esto dicho impunemente así porque es lo que pienso y lo que sostengo, lo que afirmo y lo que milito y tengo la oportunidad, por eso soy actriz, de hacer con todo esto arte. Así que sí, por supuesto, está todo puesto ahí: lo fagocitante del vínculo, las contrariedades que se juegan entre el artista y la madre. Para mí queda en segundo lugar lo siamés como lo anormal, eso no importa... Son miles de niños puestos en uno.

 

Hay mucho juego entre lo que se debe decir, lo que hay que mostrar y cómo eso en realidad es solo una cáscara de lo que estos personajes sienten y atraviesan. 

 

LN: Al ser una obra que no tiene límites en relación a las capas que podés ir descubriendo es espectacular para la actuación. De repente me sorprendo como una niña frente a cosas de otro orden que es más misterioso, eventos que la obra cuando es metafórica te permite encarnar. Es un gran desafío, partir de una estructura para tener que desestructurarla, para que no se vea tanto la partitura y se vea más la música, o sea, ese otro acontecimiento que está más allá de lo marcado es de un desafío descomunal y me interpela un montón. 

 

Nico Goldschmidt (NG): Para mí el campo escénico es siempre un salón de baile, por decirlo de algún modo. No puedo pensar en entrar a actuar si no es desde esa idea de que estoy bailando. Esta obra en particular la vivo como un baile raro: discontinuo, cortado, casi diseccionado. Hay algo fragmentado en la forma que me obliga a estar muy presente. Cada vez que salgo a hacer la obra hay un riesgo. Y eso es de las cosas que más me atraen de la puesta. Hay momentos que no sabemos del todo cómo van a ser, o por lo menos yo no sé cómo los voy a afrontar desde la actuación. Y eso me gusta. Es una linda manera de estar mirando un poco al vacío de frente, como en un precipicio. 

 

Se problematizan la cuestión de las nuevas formas de escenificar que a veces se olvidan un poco del drama humano. ¿Cómo se fue construyendo esa coreografía para equilibrar forma y contenido? 

 

NG: Con Laura solemos trabajar así: ella trae puntos de partida —a veces texto, a veces ideas más conceptuales— y a partir de eso empiezan a aparecer las propuestas actorales. Al principio hay una sensación muy fuerte de libertad, casi de patio de juegos, como si todo pudiera pasar. Creo que ese riesgo que propone la obra es parte esencial de hacerla propia. Y también, con un tema tan denso, es importante poder divertirse. No desde lo temático, sino desde la forma: desde el ritmo, desde las pequeñas burlas escondidas que pueden aparecer hacia ese mundo que estamos mostrando. 

Los protagonistas de esta obra confunden arte y vida. ¿Cómo transitan ustedes esa relación?

NG: Creo que el punto de contacto más fuerte entre mi vida y mi obra está en la mirada sobre el mundo: en cómo lo veo, cómo me lo pregunto, cómo lo cuestiono, incluso cómo a veces quiero ir en contra. Eso va cambiando, como cambian las ideas, que no son fijas. Y desde ahí abordo el trabajo: el arte como una forma de pensar el mundo. Ahora, al mismo tiempo, cada vez siento más separados el arte y la vida. Antes quizás los mezclaba más, había algo más épico en eso. Hoy no. Hoy necesito límites más claros. Para mí es fundamental que el proceso no corrompa lo humano, que no arrase con el respeto, el cuidado, la amabilidad entre quienes estamos trabajando. Tanto dirigiendo como actuando soy parte de una red de personas, y ahí está lo más valioso: el encuentro con el otro. Entonces, si el arte que hago no contempla esas cuestiones, no me interesa. Ni una obra, ni una idea de éxito, ni el prestigio —que me parece una idea bastante falsa— pueden llevarse mi humanidad. 

 

LN: Para mí como artista es imposible de disociar. Hay algo de mi vida que constituye a mi artista, y hay algo de mi artista que es mi vida. Creo que es una decisión también del deseo que los dos caminos se vayan transformando, vayan creciendo en todo sentido. Y no hablo de memoria emotiva, si te sirve me parece genial, pero esas serían herramientas, sino de otra cosa mucho más compleja que tiene que ver con hacerse cargo de que el artista me constituye identitariamente. Lo que sí difiere es que en la obra hay un uso del objeto, de ese hijo como objeto, y ahí aparece una diferencia ética entre el uso de la propia biografía para abordar la actuación o la dramaturgia, y el uso del hijo como sujeto-objeto de tu arte. 

 

LS: En general los mundos que yo escribo no son con los que convivo. Sí son los mundos que me rodean, que observo, que me interesan. Me parece que para mí la escritura y la creación en algún punto son la posibilidad de salir de mí misma, de romper con lo mío, que es distinto al caso de la actuación, porque la actuación es ese cuerpo que se transforma, pero sigue siendo el mismo cuerpo. Por supuesto en la escritura también está el cuerpo, pero hay una posibilidad de distancia mayor, puedo estar en cualquier lado aunque esté acá en mi escritorio escribiendo. A mí eso es de las cosas que más placer me dan, en esto que hago que además es mi trabajo y al que le dedico muchísimas horas de vida, puedo salir de mi propia vida, de mi propia experiencia, de mi propio cuerpo. 

 

En la obra están nombrados y agradecidos ciertos mecenas que son mecenas en lo real... ¿Qué tipo de guiño quisiste hacer? 

 

LS: Yo creo que está súper explicitado. Nombrar a quienes muchas veces están sosteniendo las obras y con los que después uno se pelea pero al mismo tiempo son los cómplices. ¿En qué condiciones producimos y para quiénes producimos y en base a qué acuerdos creamos? Y en este caso con La obra siamesa que es una obra con total falta de ética. Había algo de ese pacto entre artistas y empresarios que me parece que es algo que sucede y está ahí, a la vista. 

 

LN:  Hubo una lectura en España donde no se aludió a ninguna institución, así que fue algo que nos surgió como necesidad a nosotros en esta puesta. Es algo bien idiosincrático de nuestro modo de producción. Con esos mecenas se hacen transacciones que tienen un costo y a su vez una condición de posibilidad.

 

LS: Sí, y lo más patético de todo es que a veces es por nada, ¿no? A veces ni siquiera esa transacción es económica. Son acuerdos simbólicos, de visibilidad. 

 

¿Cómo están atravesando está época en la que la cultura está tan atacada? 

 

LS: A mí me preocupa lo que pasa en la cultura como parte de un todo, no diferenciaría lo que pasa con la cultura de la reforma laboral. Sí dentro de la especificidad me preocupa cómo se está produciendo y qué se está haciendo en este contexto. Me parece que a veces las batallas están muy fragmentadas y cada uno está como defendiendo su nicho y su preocupación y hay algo de esa división que me parece peligrosa que es lo que nos está de alguna manera se nos está viniendo encima. 

 

LN: Comparto con Lau todo lo que dijo y sí me quedo con la pregunta de qué estamos haciendo y comparto que estamos muy fragmentados, hay muchas tribus, somos muchos disputando el mismo campo simbólico, entonces ahí hay una disputa feroz, pero además tiene rédito económico lo simbólico... 

 

¿Tenés previsto publicar la novela original?

 

LS: El texto teatral se publicó en España porque gané un concurso de dramaturgia de Argentores y Sgae (Sociedad General de Autores y Editores de España). Se hizo un semimontado de la obra en España y se publicó el texto allá. Acá todavía no lo sé, no tengo eso en mente. La novela yo creo que no, que en la obra ya apareció lo que tenía que aparecer y la novela quedará en mi computadora.


 

La obra siamesa

Miércoles a las 20hs en Arthaus Central, Bartolomé Mitre 434.

 

Dramaturgia, dirección y producción: Laura Sbdar

Intérpretes: Nico Goldschmidt, Laura Nevole

Vestuario: Leonel Elizondo

Iluminación: Fernando Chacoma

Asistencia de dirección: Elisa Carli

Julieta Bilik Autor
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