Un teatro de puertas abiertas
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Un teatro de puertas abiertas

Después de un largo recorrido en la conducción de salas, Mariana Morales y Juan Pablo Fernández Betancor, llevan adelante MUY teatro en el barrio de Almagro, un espacio que asume riesgos y pone a la experimentación como bandera

17 de octubre de 2023

Mariana Morales manejó el Teatro Gargantúa durante 18 años. En pandemia se hizo cargo de la terraza junto a tres socios más; el lugar tenía dos salas chicas ideales para hacer obras breves y era la única sede posible en tiempos de restricciones, aforos reducidos y protocolos. La propuesta funcionó y, con el tiempo, el lugar explotó. La vida hizo que la sociedad llegara a su fin y tomaron caminos diferentes: dos de ellos no querían dedicarse más al rubro teatral, otro se quedó administrando el bar de Gargantúa y Mariana encontró La Mueca en alquiler tres meses después de separarse. Cerró un contrato por dos años con posibilidad de renovar por otro más pero la promesa no llegó a concretarse y Juan Pablo Fernández Betancor, su compañero, empezó a buscar un nuevo hogar teatrero. Habían visto uno que se ajustaba a sus necesidades y llegaron a señarlo, pero el mismo fin de semana encontraron la sede de lo que hoy es MUY Teatro (Humahuaca 4310), ubicado en el barrio de Almagro. 

“Cuando entramos a ver el lugar esto era Kosovo –recuerda Mariana sentada en su oficina–. Entre los vecinos de la zona tenía mala fama porque no se sabía lo que pasaba acá adentro, había cosas que molestaban al barrio. El dueño anterior nos explicó que se organizaba una milonga, entonces el ruido de la música alta era un problema porque no estaba tan acustizado y a veces las cosas terminaban mal, con peleas en la vereda. Todo eso se sumaba a que abrían en pandemia, cuando no estaba permitido”. Hoy la realidad es muy diferente. 

Antes de la charla, Juan Pablo propone un recorrido por las instalaciones. Tres meses después del inicio de las obras, el lugar quedó impecable: MUY Teatro ofrece un interesante menú gastronómico de la mano de @lacocina, donde se puede disfrutar de tapas y rico vino. La sala principal cuenta con un escenario de 7m x 4,5m, una platea con capacidad para 100 espectadores y dos camarines muy confortables para los artistas. El acceso a la sala es por escalera y en el camino el público podrá encontrarse con una muestra de artes plásticas que todos los meses renueva artistas. La dirección está a cargo de Fernández y Morales, Mariana se ocupa de la programación con asistencia de Miguel Rosales, y la responsable de técnica e iluminación es Paloma Goyena. 

“Hoy la recepción del barrio es hermosa: una vecina me trajo plantas de su jardín, hay otra energía. Por suerte tenemos un grupo de gente que confía y nos sigue a donde vamos”, cuenta Morales. En términos de programación, las premisas sobre las que se funda la curaduría son amplitud, variedad e inclusión. Mariana explica que “a veces hay obras amateurs y otras que son un verdadero lujo, espectáculos que no pueden dejar de estar en cartelera”. “Los pibes que recién empiezan necesitan tener un espacio donde hacer sus primeras obras. Desde mi punto de vista, la curaduría tiene que ser muy versátil: me gusta que venga el que recién empieza y también el que tiene experiencia, desde un Rolly Serrano con su unipersonal hasta una obra con alumnos de una escuela de actuación que recién arranca. Yo no tengo problema, hay público para todos y el espacio está para eso, si no me pondría un parripollo”. 

¿Quién puede decir que algo está bien o mal? ¿Por qué no darles la oportunidad a directores y actores nuevos en sus primeras experiencias? Eso es lo que se pregunta Mariana y por esa razón dice que en su espacio “las puertas están abiertas para todos”. Todavía recuerda cuando un chico le dijo después de una muestra de alumnos: “Yo nunca me voy a olvidar de este lugar porque acá actué por primera vez”. Algo similar le pasó cuando actuaba: fue tan fuerte el sentido de pertenencia que generó con Gargantúa (su primer escenario) que quiso volver. “Todos debemos tener las mismas posibilidades”, subraya. 

Con respecto a los públicos, dicen que uno de los puntos fuertes para atraer gente –además de una programación diversa– es el bar de tapas. “Es muy moderno y muy joven. Vos entrás y te dan ganas de quedarte a tomar una copa. Apuntamos a un público interesado en ver obras y compartir un momento, quedarse a charlar después del espectáculo. Próximamente habrá una muestra de una escuela de Tapiales, entonces se cruzan con otros elencos, hay intercambios. Es una comunidad hermosa y hay que cuidarla”. Juan Pablo agrega la importancia del “polo teatral que se armó en el barrio, porque en un radio de diez o doce cuadras hay ocho o nueve espacios, entonces los teatreros saben que acá van a pasar cosas” y enumera teatros como Espacio Callejón, Complejo Ítaca, Beckett Teatro o El Tinglado. 

La programadora destaca la importancia de incluir obras de arte en el espacio porque “hay mucha gente que va al teatro pero quizás no se anima a ir a una galería de arte”, entonces MUY facilita ese tráfico entre disciplinas. La dupla tiene otro trabajo que no está vinculado al arte. Sin embargo, su rol en la gestión cultural está atravesado por la mirada artística: Mariana actuó y, aunque ya no se dedica a eso, le gusta dirigir y producir; Juan Pablo, por su parte, últimamente se volcó a la escritura. “Por supuesto no me olvido de que el teatro también tiene que funcionar comercialmente porque ese es un error que cometimos muchos teatros”, declara Morales, y Fernández agrega: “Mariana tiene 20 años de experiencia y eso hace que podamos diversificar. Nos damos el gusto de producir obras diferentes: hay algunas que necesitan tener su proceso, otras las ponés y caminan solas, otras deben esperar su momento y otras nos sorprenden”. 

La programadora dice que el día del estreno ya sabe cómo le va a ir a una obra porque con los años fue agudizando su olfato. Aún así, eligen poner la pluralidad en primer plano (en octubre, por ejemplo, habrá clowns, un show de drag queens y una obra de actores con síndrome de Down). Juan Pablo explica que no se quedan “en el rol de recibir a los elencos, dar un espacio y cobrar; la idea es acompañar los procesos de todos los que se acercan a MUY”. “Si tuviese que describir lo que hacemos, se trata de transformar la cultura y no quedarnos con una sola cosa sino ver que hay diversas expresiones: hay teatro, hay artes plásticas, hay música, hay stand up, pasan cosas”, concluye Mariana, y reivindica la pertenencia de MUY al circuito de teatro independiente. 

Por Laura Goméz. 

* Para más información visitar @muyteatro

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