Nido de lagarto
Sección Teatro - Revista Llegás
Teatro - Notas

Nido de lagarto

8 de agosto de 2026

Dos cuerpos semidesnudos reposan, sueltan alguna frase hecha como “apagá la estufa” o “va a llover”. Un hombre y una mujer acaban de hacer el amor y el momento posterior a ese acto debería tener un nombre, pero no lo tiene y en ese instante exacto nos encontramos con la escena. No se tocan, las palabras son lo único que los acerca. Alrededor una precaria habitación de hotel, afuera algún pueblo de Argentina, dentro flota la resignación y la duda ¿Habremos elegido bien? Todas sus decisiones los llevaron a poder compartir solo este ardiente y poderoso presente sostenido en el tiempo. 

Gloria y el Vasco son amantes, sus cuerpos se encuentran en la ocasión que les permiten sus vidas ya armadas. Cada uno tiene su matrimonio y sus hijos pero contrario a las miles de historias de amor prohibido que hemos conocido o visto a través del tiempo, ellos cargan setenta años en la piel y los huesos y su vínculo se sostiene desde la juventud. 

Sus conversaciones son novedosas por su punto de vista, nos mantienen quietos en la butaca. Hablan con respeto de la pareja del otro, pero fantasean con asesinar a la propia para liberarse. Lo curioso es que si bien estamos ante dos viejos amantes, su amor pareciera hablar de todas las historias de amor que uno tuvo o tendrá. El toque universal, Franco Verdoia, su dramaturgo y director, lo ha logrado. Por contraposición nos pone a pensar desde las formas conservadoras en las formas libres. 

Existe un poliamor primigenio, anterior al que conocemos y tiene prensa hoy. Surgido en otro tiempo, un poliamor que se sostenía en secreto y siempre en pos de las buenas costumbres. No siempre se trata de la libertad de saber que mi pareja tiene vínculos sexuales y afectivos con diferentes personas, también es la convivencia y presencia de relaciones análogas, es el respeto por los otros amores de mi amor. Nido de lagarto habla de eso. No es una historia turbulenta de odio y eliminación. Ellos conversan, son los únicos que saben todo sobre la vida del otro y no pretenden competir con la pareja elegida por la persona amada. Las comprenden como parte de la red afectiva, como un pilar fundacional que nunca nadie ha tenido la valentía de derribar. 

Esta pareja desde hace muchísimos años sostiene un amor sexual que no ha sido atravesado por lo cotidiano. Su rutina estuvo siempre basada en extrañarse, pensarse, en las fantasías y el dolor de no poder compartir. Sin embargo, hay un anhelo siempre invasor de querer dormir todas las noches junto al cuerpo amado, amanecer y sentir esa respiración. Las cosas mínimas, las cosas íntimas del día a día nunca se hacen carne en un amor así. Una pregunta flota y nos deja a todos perplejos en el suspenso filosófico de la escena ¿la pasión se mantiene si no la sometemos a lo cotidiano? En ese péndulo estamos y estaremos siempre que se trate de amor romántico. 

Las actuaciones de Silvina Sabater y de Horacio Acosta elevan la historia a emociones vividas y a una nostalgia futura. Personajes perfectamente construidos en el contexto de una generación que fue primera línea en el cambio social. Fue necesario que muchos se sometieran a una vida y una disrupción dolorosa para que se rompieran ciertas estructuras; el quiebre del valor del amor para toda la vida y de su cárcel económica, el matrimonio. 

Nido de lagarto cierra la trilogía de “Teatro animal” que componen Late el corazón de un perro y Matar un elefante. En esta ocasión el reptil es el único testigo del amor entre Gloria y el Vasco. Ante lo prohibido, los ojos fríos del animal, que avanza por la habitación, son espejo de un sentir ¿De qué sirve tener un amor si no puedo mostrarlo al mundo? 

 

 
Nido de lagarto
Actores: Horacio Acosta, Silvina Sabater
Dramaturgia: Franco Verdoia
Dirección. Franco Verdoia
El Extranjero - Valentín Gómez 3378
Lunes - 20:30 hs - Del 03/08/2026 al 31/08/2026
 Domingo - 17:00 hs - Del 23/08/2026 al 30/08/2026
 
Lilian Sprovieri Autor
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