La Paciencia lleva cuatro años de funciones. ¿A qué le adjudican esa conexión con el público?
Macarena García Lenzi (MGC): Es muy impresionante e increíble teniendo en cuenta el momento horrendo que estamos viviendo y que afecta tanto al teatro independiente. Los cuatro años también nos dan una posibilidad enorme de crecer como grupo y como obra. En ese permanecer nos pusimos fuertes, cambiamos un montón de cosas de la obra tras las funciones y nos juntamos para mejorar. La importancia de poder resistir en escena es un montón. Casi desde el principio empezamos a publicar reels de estas enfermeras por fuera de la obra en nuestra página de Instagram, una instancia de creación nueva acorde con los tiempos de hoy. Se fue creando una comunidad a través de las redes sociales y en ese sentido también es muy intenso nuestro trabajo porque no es solamente en el teatro. Tenemos una vez por mes una jornada de filmación donde grabamos cuatro reels para el mes entero y eso nos fue dando una dinámica de laburo que coopera en la unidad del grupo.
Noelia Prieto (NP): El próximo 7 de noviembre vamos a cumplir 150 funciones llenas. Esos números nos emocionan muchísimo, somos todas mujeres en el equipo, solo tenemos un colaborador varón en escenografía, Duilio Della Pittima, y otro en iluminación, Julián Alerta Mujica. El sentimiento de agradecimiento con el grupo, con el proyecto por estar contando algo que a todas nos interpela, que nos interesa, estar ocupando un espacio de resistencia que es un poco en lo que se está convirtiendo La paciencia. Creo que eso es la esencia del teatro independiente. Poder hacer teatro, juntándonos sin esperar que nadie te llame, los propios proyectos... es muy gratificante.
¿Qué creen qué es lo que conecta a estos personajes con el público?
NP: Creo que la temática está muy vigente. Bueno, primero, por lo que todas sabemos: la crisis que nos toca en todos los sectores y principalmente en la salud que hace que el tema esté muy en vigencia y post pandemia más todavía. No hay nadie ajeno al conflicto, que no lo haya vivido en primera persona. Y siento también que al tener un público muy afín a la temática, que vengan tantos enfermeros, enfermeras y también el personal en general de la salud, hace que se sientan muy reflejados y recomienden.
Karina Elsztein (KE): Desde el principio la obra tiene un descuento especial para enfermeras y enfermeros y para gente del sistema de salud lo que hizo que hubiera un boca a boca entre el público de enfermería. Y eso creo que aumentó las capacidades de que se corriera la bola. Siempre decimos que nuestro mejor público son las enfermeras y los enfermeros, son quienes más se ríen, son quienes más nos celebran, nos esperan a la salida, nos regalan cosas... se sienten muy gratificados por la representación. Los temas están muy en vigencia no solo por la crisis del sistema de salud, sino por varias otras temáticas que también toca la obra: el feminismo, los problemas edilicios, la falta de financiación en cualquier área del Estado, y en relación a los conflictos interpersonales el tema de los adultos mayores, la eutanasia, que es una pregunta que también está empezando a rondar en la sociedad total.
¿Hay algo de la argentinidad también, no?
MGC: Sí, muy fuerte. Cómo vivimos en la Argentina: siempre muy, muy al palo. Con trabajos precarios, corriendo de acá para allá... creo que es una forma de vivir muy nuestra y también el humor que surge de esa forma de vivir al límite. Creo que el humor negro que surge también es muy argentino. La enfermería sería como uno de los paradigmas de esto porque es una situación tan límite, al estar trabajando con materia tan vulnerable y tan la vida misma.
Sí, estamos todo el tiempo haciendo cosas y en la obra también... por eso quería preguntarte por el título que no remite a la trama de las enfermeras.
MGC: La idea de la obra surgió en una sala de espera. Cuando empecé a escribir me pareció que hablábamos de la gente de la sala de espera y de los pacientes, y con el tiempo se fue dando vuelta. La enfermera se convirtió en la que refleja el resto de los personajes: pacientes, familiares, el médico, esa mujer que corre por todas partes... El foco está en la paciencia de estas mujeres, en todo lo que dan y lo poco que reciben desde el Estado, los familiares, las instituciones...
¿Cómo compusieron estos personajes? ¿Qué venía del texto, qué agregaron ustedes?
Valeria Giorcelli (VG): Sí, nos reunimos con enfermeras amigas. Además todas tenemos alguna experiencia de haber estado acompañando a un familiar en alguna sala de espera... con esos recuerdos terminamos de armarnos. Muchas acciones que hacemos salieron de conversaciones con alguna amiga enfermera preguntándole cuáles eran sus actividades diarias. Por ejemplo, cuando llegan al hospital, ¿qué es lo primero que tienen que hacer? Ahí se terminó de armar la obra.
Tienen mucha utilería...
VG: Sí, la obra tiene muchas acciones. Eso fue complejo de asimilar como actriz y estas charlas fueron muy enriquecedoras.
NP: Hubo una instancia de improvisación previa, pero nos organizó mucho todo lo que es partitura de acción. Nos fuimos armando partitura de acción: cargar jeringa, ponernos guantes, sacarnos, etc. Nos organizaba mucho a nivel físico. Por ende te va acomodando cierta modalidad como personaje. Después por supuesto hay una característica particular de cada personaje en el texto: la sindicalista, la que es medio paranoica, la que consumió. Creo que a las tres nos pasó que nos obsesionamos un poco con el tema y cada una en su situación particular estaba permanentemente charlando con personas que estuviesen trabajando en el sistema sanitario. Tuvimos entrevistas con una enfermera del Hospital Durand que había sido también sindicalista, y nos ayudó muchísimo con todo lo que tiene que ver con el lenguaje propio de la profesión.
Se las ve súper cómodas con las acciones, súper verosímil.... Maca contame más sobre el surgimiento de la obra y cómo la pandemia la transformó.
MGC: La idea para esta obra surgió antes de la pandemia y durante la pandemia se acrecentó el conflicto porque cuando me pongo a investigar estaba esto de que las enfermeras no son reconocidas como personal de salud. Además en la pandemia eran esenciales, en un momento se las integraba y se las iba a sumar, pero con la pandemia el conflicto fue humanamente más cruel. En momentos donde no queríamos ni salir porque podíamos morir ellas salían a trabajar y había historias de gente en sus casas que les ponía carteles “No vuelvas”.
Horrible.
MGC: Sí, también muchas situaciones que nosotras creíamos que eran inverosímiles y no. En la vida real son mucho peores las situaciones de abuso, situaciones de riesgo de vida de pacientes, situaciones de violencia. Eran mucho más heavy de lo que nosotras imaginábamos. Después lo que se devolvió fue lo contrario: “se quedaron cortas”.
Esta obra la veo súper cinematográfica: ¿pensaron en hacer un largo?
MGC: Sí. Esto que pasó con la obra que sigue en cartel nos da la oportunidad a nosotras de probar un montón de cosas, de crecer en un montón de aspectos artísticos. Nos gusta mucho laburar las cinco juntas y nos entusiasma. Lo que empezó como una promoción a través de los reels está cobrando entidad propia y estamos trabajando para desarrollar una serie con el director de cine Javier Diment y Vanesa Pagani como productora. A ver si lo logramos.
¡Qué bueno, ojalá que sí! ¿Hay gente que la vio más de una vez? ¿Fanáticos?
KE: Sí, sí. De hecho el otro día vino una chica que nos hizo unos mates con el logo de la residencia “Honrar la vida”, era la cuarta vez que venía y pensaba volver una quinta con otras amigas. No sabemos a ciencia cierta cuánta gente ve los reels y después viene a ver la obra, si los reels más allá de divertirnos a nosotras y de tener un rebote en redes funciona para que la gente venga a ver la obra. Pero sí que hay mucha gente que la vio y después con los reels se divierte mucho con la vida de estas enfermeras post función.
¿Nunca temieron que el humor negro pudiera molestar al público?
VG: Tenemos una teoría, que es que en general a la gente adulta mayor que viene le encanta porque es gente que puede estar mirando una obra de teatro y no está en una institución. El humor negro tiene eso de que solo lo puede tener quien pueda reírse mucho de sí mismo y la gente lo valora.
KE: Las enfermeras y enfermeros manejan un humor negro muy fuerte también. Por eso también les resulta muy piola la obra porque ellos no solo están acostumbrados a la muerte, sino que en el día a día les sucede. Pasan toda su vida junto a situaciones de muerte, con lo cual manejan un humor negro muy muy fuerte.
MGL: Además sea lo que sea, se destaca la rigurosidad con la que hemos trabajado todo este tiempo, que va medio en contra de la época, porque no te da la vida para el tiempo que nosotras nos tomamos para ensayar y seguir trabajando también después de estrenar. Y para mí eso es un valor y además es algo que no está sucediendo en muchos sectores del teatro independiente porque no se puede sostener y nosotras hemos puesto mucha voluntad para eso y también por eso se armó este equipo de trabajo.
Claro, sí, trabajo, constancia, dedicación. La fórmula más antigua del mundo para lograr un éxito.... ¡Felicitaciones!