“Me ha sido más fácil ser madre que ser hija”, dice la versión madura de sí misma y esa frase condensa el poder de sanación argumental que tiene la pieza. En escena, al otro lado, se encuentra su versión joven. La historia pendula entre ellas, dos mujeres, la misma.
Situada mayormente en las playas de la costa argentina, Algo muy mío en el mar cuenta en modo autoficción la revolución íntima de una mujer. Miles de vidas, como esta, fueron y son las que lograron los pequeños goces presentes. Su protagonista, atravesada por los mandatos culturales ejercidos por vía materna, va por el camino del deseo a la búsqueda de una nueva mujer que le resulte de referencia. Una mujer que aún no existe y que ella inventará para sí misma.
Desde la perspectiva del recuerdo, la mujer madura que narra aporta la materia prima para que su joven yo actúe ese checklist de experiencias femeninas. Un embarazo no deseado, las drogas, el sexo, un casamiento, la fuga, y los sueños de quien no acepta lo establecido como finalidad última. Una vida llena de mujeres donde la presencia masculina aún aguarda su momento.
Algo muy mío en el mar es un psicodrama en vivo, una experiencia teatral que invita a la retrospectiva y la identificación. Una obra que logra ampliamente lo que se propone: ser honesta.