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Espacio Polonia

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Lili cumple los años. Nadie se acuerda de saludarla si ella no lo dice, medio enojada, medio a los gritos. No hay torta para festejarlo, apenas un alfajor y una velita usada. Pero no hay mucho que festejar este año: papá está internado porque le dio un ataque, Bárbara justo sale de la cárcel por pegarle un tiro al marido, y Mili no contesta el teléfono, muy ocupada está en su trabajo de estrella del cine. Las hermanas de Lili (Bárbara y Mili) qué se van a acordar de que Lili cumple los años: a Bárbara el marido la faja y está en coma por el balazo, y a Mili se le apagó la cola del cometa y vuelve al pueblo con la cola entre las patas. Una es la comidilla del pueblo por ese hecho de ahora mismo, la otra por la gloria pasada y que ya pasó y se fue. Lili, puro presente, se niega a tener historia. Y los dos hombres que las rodean a las tres (un novio abandonado y el abogado que se creía ganador) son insuficientes para que los días resulten más sencillos, uno por soñador, el otro porque lucha contra su incompetencia. Una historia repetida en cualquier sitio del país aunque allí, en ese rincón del mundo, sea una situación única que le modificará la vida a todos ellos. Por un rato, o para siempre.

La partida se revive en sueños: hombres que se despiden de sus hijos y prometen que van a volver. El padre de ella se fue y juró regresar algún día. Desde entonces, ella imagina ese momento. La espera es una habitación amueblada con bloques de recuerdos y fantasías que fluyen, que se derraman como el agua. 

Paula Fernandez Mbarak protagoniza este unipersonal repleto de poesía y sensibilidad actoral. Trabaja desde lo mínimo, el gesto pequeño y significativo. Construye una intimidad susurrada para este relato desarmado, sinuoso, tironeado entre la expectativa y el recuerdo.   

La producción de una obra debe llegar a su estreno. Cueste lo que cueste. Por mucho que en el camino se presenten dificultades –caprichostraumas infantiles apariciones sobrenaturales- el arte deberá avanzar sí o sí hasta su concreción en escena. Que no vengan con fantasmas, sigamos