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Paula Boente

Buscando

La partida se revive en sueños: hombres que se despiden de sus hijos y prometen que van a volver. El padre de ella se fue y juró regresar algún día. Desde entonces, ella imagina ese momento. La espera es una habitación amueblada con bloques de recuerdos y fantasías que fluyen, que se derraman como el agua. 

Paula Fernandez Mbarak protagoniza este unipersonal repleto de poesía y sensibilidad actoral. Trabaja desde lo mínimo, el gesto pequeño y significativo. Construye una intimidad susurrada para este relato desarmado, sinuoso, tironeado entre la expectativa y el recuerdo.   

Algo nuevo, algo viejo, algo prestado. En la pieza del fondo la costurera prepara el ajuar de bodas. Los canapés están listos para la gran fiesta. Pero la novia, Rosario, revela un secreto que cambiará los acontecimientos. En las otras casas también se cose y se descose. El barrio habla.

En el invierno implacable de Miramar, el mudo poeta de la hinchada del Club Atlético Once Unidos tiene un romance con la goleadora del equipo. Cargando  el sufrimiento de no poder gritar los goles de su enamorada y con la admiración que se le escapa por los ojos, el fan sin voz se dispone a ganar su mejor partido.

Andrés gallina (quien ya se había destacado con “La bestia rubia”) escribió una fábula bellísima de fútbol costero, trazada con capas de imágenes repletas de poesía y de ingenio popular, con la ocurrencia y la gracia del piropo. Una sucesión dehaikus criollosque estallan de sensaciones.

Hugo llega de visita desde los paisajes gélidos y melancólicos de Noruega. Vive en Oslo y viene a Buenos Aires a quedarse unos días en la casa de Sergio. Son amigos de la infancia pero hace años que no se ven. Nelson, el compañero de piso, y su novia también serán parte de esa convivencia torpe en la que los cuatro comparten recuerdos, opiniones, cervezas y silencios. Lo extranjero enrarece lo cotidiano hasta volver a todos extraños para sí mismos.

Las encadenadas

Construcciones en ruinas, calles desdibujadas, sueños perdidos en el fondo del lago. La historia de Epecuén, el pueblo fantasma que supo deslumbrar como balneario de moda en una época y quedó sumergido completamente bajo el agua durante la trágica inundación de 1985, despierta aún curiosidad décadas después. Esa atracción, que hace que decenas de turistas acudan con sus cámaras cada fin de semana a visitar ese paraje misterioso y desolado, se transforma acá en inspiración para material teatral. Cae la noche y la tormenta acecha en el pueblo de Carhué, en el límite con Epecuén, en la provincia de Buenos Aires. Dos mujeres encargadas del crematorio del cementerio municipal se apuran a terminar las tareas de su jornada laboral. Mientras el
fuego refulge en el horno, una llamada aviva dolores del pasado y cambia los planes.