Etiqueta

Paula Boente

Buscando

Después de participar en la última edición de FIBA, se estrena la segunda temporada de este romance telúrico surcado por la desgracia. Una fábula folklórica local entrecruzada con mitología de licántropos que aúllan a la luna llena. 

La historia de amor trunca de la rubia y el lobo se cuenta con música en vivo, despliegue de destreza física y belleza poética. Toto Castiñeiras, quien trabajó durante diez años en la Compañía del Cirque du Soleil y fue creador e intérprete de la parte cómica para la producción “Sép7imo Día”, centrada en la banda Soda Stereo, sabe lo que hace en su rol de autor y director.  

En una puesta con recursos originales y efectivos. Narra de a tres una historia de dos. Santiago Garcia Ibañez, Micaela Rey e Ignacio Torres protagonizan la obra con gran precisión técnica y entrega. 

Sin dejar de lado el humor, en el tono de la propuesta se mezclan inocencia, salvajismo, sensualidad, violencia, pureza y mentira. Nunca es demasiado dulce porque la crueldad acecha.  

Arrastrando un pasado de tragedia, se conocen la rubia -con su cabeza rococó, su testera de bucles, su pasión por la poesía y sus palabras filosas- y el chico peludo, el séptimo hijo. Nace así este amor litoraleño enrarecido. Entre noches de kermese, certamen de la Reina del mate, monte, laguna, viento, vaca y chajá, los enamorados salen a comerse el mundo bajo la luz brillante de la luna panzona.   

Por Paula Boente 

Dramaturgia y Dirección: Toto Castiñeiras  InterpretaciónSantiago Garcia Ibañez, Micaela Rey, Ignacio Torres. Nün Teatro-Bar, Juan Ramirez de Velasco 419; jueves a las 21; desde $350 

 

No faltan motivos para interesarse en Ametralladora. Con un trabajo brillante de Nicolás Goldschmidt y una propuesta creada por Laura Sbdar, una de las dramaturgas y directoras más interesantes del momento, este unipersonal se destaca dentro de la oferta de la cartelera porteña. 

Una criatura viaja en micro con su hermana. En algún punto del periplo rutero, tienen un accidente. Las dos nenas son internadas en un hospital. En los recintos desangelados del centro médico, se les inyecta suero como leche materna y les hacen radiografías para traslucir el desamparo. Junto a otras nenas, preparan una rebelión de juegos y ternura que se enfrenta en cada pasillo con el dolor y la muerte.  

La obra de Sbdar sorprende y descoloca desde el comienzo. Con una puesta sencilla pero fuera de lo común y un texto de enorme potencia poética, plasma un relato de marginalidad contado desde los márgenes. El discurso se va enrareciendo progresivamente, es lúdico y, de a ratos, sigue la lógica delirante y aleatoria de los juegos de niños. Las imágenes son precisas y sugerentes, las palabras despliegan su musicalidad en la onomatopeya.  

En su rol como la niña protagonista, Goldschmidt deslumbra y conmueve. El actor, a quien próximamente se lo verá como joven Maradona en una serie, muestra un carisma arrollador y una gran sutileza para atravesar los estados.  

Entre pestes de risas, corazones que laten como el beat bolichero de una rave y ametralladoras que disparan narcóticos como palabras, las nenas hacen su manifiesto. Afuera somos ojos que reclaman amor o muerte.   

Por Paula Boente 

 Podes verla en Espacio Callejón (Humahuaca 3759) los viernes 22:30, entradas desde $320 

Dramaturgia y Dirección: Laura Sbdar Interpretación: Nicolás Goldschmidt 

Que no falte la bebida para los chicos, que la torta no se aplaste en la heladera, que el abuelo no se pierda. Paula intenta festejar el cumpleaños de su pequeño hijo. Pero nada sale del todo como estaba planeado. Un aleteo de reclamos, amoressecretos y confesiones se suelta en el nido del núcleo familiar congregado.  

Ahí vienen bajando los rubios con su desparramo espástico, su energía volátil, su atención cambiante. Llegan en tropel caótico con sus heladeras de picnic, sus selfies y su pelota playera. Se pelean y se pegan, compiten en imbecilidad pero también despiertan ternura. Marchan hacia el desastre. 

¿A la felicidad se la encuentra o se la alcanza? ¿Qué es lo que usted hace mejor? ¿Entregaría su mascota a cambio de tener éxito? Como en un test de revista desquiciado o un interrogatorio policial, las preguntas se suceden acorralando a los protagonistas a la autodefinición. Hiperventilados por el mandato del hacer constante, se entregan al juego, al ruido, al movimiento.  

La partida se revive en sueños: hombres que se despiden de sus hijos y prometen que van a volver. El padre de ella se fue y juró regresar algún día. Desde entonces, ella imagina ese momento. La espera es una habitación amueblada con bloques de recuerdos y fantasías que fluyen, que se derraman como el agua. 

Paula Fernandez Mbarak protagoniza este unipersonal repleto de poesía y sensibilidad actoral. Trabaja desde lo mínimo, el gesto pequeño y significativo. Construye una intimidad susurrada para este relato desarmado, sinuoso, tironeado entre la expectativa y el recuerdo.   

Algo nuevo, algo viejo, algo prestado. En la pieza del fondo la costurera prepara el ajuar de bodas. Los canapés están listos para la gran fiesta. Pero la novia, Rosario, revela un secreto que cambiará los acontecimientos. En las otras casas también se cose y se descose. El barrio habla.

En el invierno implacable de Miramar, el mudo poeta de la hinchada del Club Atlético Once Unidos tiene un romance con la goleadora del equipo. Cargando  el sufrimiento de no poder gritar los goles de su enamorada y con la admiración que se le escapa por los ojos, el fan sin voz se dispone a ganar su mejor partido.

Andrés gallina (quien ya se había destacado con “La bestia rubia”) escribió una fábula bellísima de fútbol costero, trazada con capas de imágenes repletas de poesía y de ingenio popular, con la ocurrencia y la gracia del piropo. Una sucesión dehaikus criollosque estallan de sensaciones.

Hugo llega de visita desde los paisajes gélidos y melancólicos de Noruega. Vive en Oslo y viene a Buenos Aires a quedarse unos días en la casa de Sergio. Son amigos de la infancia pero hace años que no se ven. Nelson, el compañero de piso, y su novia también serán parte de esa convivencia torpe en la que los cuatro comparten recuerdos, opiniones, cervezas y silencios. Lo extranjero enrarece lo cotidiano hasta volver a todos extraños para sí mismos.

Las encadenadas

Construcciones en ruinas, calles desdibujadas, sueños perdidos en el fondo del lago. La historia de Epecuén, el pueblo fantasma que supo deslumbrar como balneario de moda en una época y quedó sumergido completamente bajo el agua durante la trágica inundación de 1985, despierta aún curiosidad décadas después. Esa atracción, que hace que decenas de turistas acudan con sus cámaras cada fin de semana a visitar ese paraje misterioso y desolado, se transforma acá en inspiración para material teatral. Cae la noche y la tormenta acecha en el pueblo de Carhué, en el límite con Epecuén, en la provincia de Buenos Aires. Dos mujeres encargadas del crematorio del cementerio municipal se apuran a terminar las tareas de su jornada laboral. Mientras el
fuego refulge en el horno, una llamada aviva dolores del pasado y cambia los planes.