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Pola Oloixarac

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“¿Cuánto tiempo duran los moretones en el cuerpo?”, se pregunta Mona una y otra vez en la tercera y última novela de Pola Oloixarac, bautizada con el nombre de pila de su protagonista. Este leitmotiv, esta suerte de mantra, va a desplegarse durante todo el libro y es, además de una advertencia, la pista de un enigma que solo se resolverá en las páginas finales. Una de las primeras cosas que sabemos de Mona es que se mueve lenta, como flotante, gracias a cuartitos de Valium contrabandeado, sucesivas pitadas al veip cargado de la mejor marihuana californiana y su pésima vista (“la única marca visible de que se trataba de una escritora”). Tal vez a eso se deba la torpeza de reflejos que la hace chocar con la realidad, en este caso en l forma de un carro de equipaje en pleno aeropuerto, y formularse otra vez el mentado interrogante. A simple vista el incidente puede ser tan superficial como los mismos moretones. Pero Oloixarac, al igual que Valery, sabe que no hay nada más profundo que la piel, mientras Mona tranquilamente podría recitar a su compatriota César Vallejo y decir: “Hay golpes en la vida tan fuertes… ¡Yo no sé!”.  Esta tensión entre profundidad y superficie, entre lo virtual y lo real, entre el cuerpo y las ideas, entre marca y evanescencia, recorre toda la novela.