En este pequeño texto con aires de un borges preciso y melancólico , Macarena Trigo, barniza objetos cotidianos que construyen nuestra identidad como argentinos.

En escena una forma del ser argentino.

Estamos atravesando lo que se conoce como un fucking moment según expertos estadounidenses. A los europeos les contás esto que pasa y no te entienden, el cotidiano nuestro les parece realismo mágico. No les entra en la cabeza este río, ni la 9 de Julio ni el obelisco. Los obeliscos que conocen son egipcios, los afanaron los franceses y están en el Louvre. Para los europeos somos improbables, pero si no existiéramos nos habrían inventado porque a efectos prácticos somos imprescindibles. Somos la prueba viviente de que las cosas siempre pueden ir a peor pero resisten. Somos inspiradores y atractivos. Sí, atractivos. El acento es fundamental, por lo inconfundible. Lo reconocen y, sin excepción, se entusiasman o te detestan. No hay término medio. La envidia, che, la envidia es una cosa muy mala.

Mirá, vos mezclás Buenos Aires y Nueva York y te sale Piazzola, mezclás Buenos Aires y París, tenés Cortázar, es tremendo, espectacular, pero si derramás Buenos Aires sobre Argentina ¿sabés qué obtenés, papá? Tenés a Gardel, Borges, Marcos López, Maradona.

¿Vos pensás que eso es azar? No, señor, por supuesto que no. Acá hay casuística ambiental, derrotero histórico, resistencia al sistema. La combinación insalubre de humedad, vacuno e inmigrantes generó una estructura, la idiosincrasia que se dice. Todo lo que en cualquier sitio no sirve para nada, acá evoluciona, echa raíces, se convierte en símbolo, hace sistema. Mirá el tango. Un baile de marineritos y reos. Una cosa periférica, oscura, destinada a morir de vergüenza, ¿qué hace?, cruza el charco y se convierte en baile de salón europeo. Los polacos lo adoran, ¿entendés? Los polacos que no quieren a nadie, fijate. Y lo que es la historia del invento. Máximo furor, absoluta decadencia. Se la pasa resucitando como fenómeno de masas. Acordate de lo que le decían a Astor. Criminal, le decían. Ahorita quién le tose. Y ya fue, no se discute más por boludeces, el tango llegó para quedarse. “Descolado mueble viejo”, andá a decir eso en una baladita pop. ¡No podés! Otra cosa que encandila, el fútbol. El fútbol se juega en todas partes pero acá es arte, acá se va a la cancha como quien va a la guerra, los pibes se hacen hombres ahí dentro. O te definís o degenerás traidor de la patria. ¿Querés más? La lluvia. “La lluvia es una cosa que sin duda sucede en el pasado”, se mandó Borges. Ninguna pavadita, ¿eh? Es una molestia, sí, pero donde más tenés una tormenta anual de santa Rosa con sus pirotecnias, sus truenos e inundaciones. Un antes y un después, la doña. Un mal necesario. Es algo de genética territorial. Si estudiaran por países la composición del aire, el abono, los pibes por metro cuadrado que tocan la guitarra o escriben sus versitos, qué sé yo, si estudiaran lo importante, lo constituyente… Bueno, si hicieran los cálculos en Houston o Harvard o dónde mierda presupongan la materia universal de las cosas, verían que acá la organicidad no es pavada, estamos hechos de puro algoritmo celeste. Mirá la bandera, amigo, explicame la bandera. ¿No está bien pensado el trapito? ¿Me vas a decir que el universo no sabe lo que tiene entre manos acá abajo? Entonces, sí, sí, ahorita mismo todo es una mierda, a menos diez estamos. No dejan títere con cabeza estos, es increíble la capacidad para ejercer tan bien el mal que tienen, pero, ¿sabés qué me repito a diario? Esto también pasará. Hay que apreciar la suerte de saberse parte de este despelote y dejarse de joder. Dónde más te puede ir tan despiadadamente mal y disfrutar el lujo de tener siempre razón.

 

Macarena Trigo es poeta, actriz, directora de teatro y docente. Licenciada en Teoría de la literatura y Literatura Comparada, Historia del Arte y Comunicación Audiovisual. Como autora y directora estrenó Ser sin orillas. Ensayo sobre Ofelia, Esas cosas que se dicen y son tan extrañas, Planes de fuga todavía peores, Por eso las curitas, entre otras. www.macarenatrigo.com

Autor

Escribir comentario