“Amor de Cuarentena funciona como una suerte de correspondencia que llega por teléfono, es una experiencia que sucede en dos semanas – describe Santiago Loza (La mujer puerca, Mau Mau, Matar cansa) – “Cada espectador elije un actor o actriz quien le enviará esos mensajes. No es interactivo, es una ficción amorosa. Está ese vínculo imaginario con quien habla. El elenco puede intervenir con ciertos elementos de su cotidiano esos mensajes, agregar fotos o canciones”. Finalmente los audios de WhatsApp se han convertido en material dramatúrgico. Género epistolar de ceros y unos. Nuestro presente distópico y la tecnología muestran sus nuevos brotes expresivos. Con fecha de lanzamiento el 10 de junio y con la dirección de Guillermo Cacace esta experiencia sonora que cuenta con la participación de Dolores Fonzi, Jorge Marrale, Cecilia Roth, Leonardo Sbaraglia y Camila Sosa Villada abre la posibilidad de seguir buscando formas de comunicación estética sin caer en formatos inadecuados. En esta entrevista Loza se permite reflexionar sobre su trabajo de escritura “virtual” y su búsqueda permanente de “una voz” particular : “En la escritura me interesa desde hace años seguir una voz, ser fiel a esa voz que aparece, acompañarla, ver cómo crece y nos traiciona. Varias de las obras que escribí son monólogos. Hace tiempo que me llama la atención la gente monologando en sus teléfonos sin pudor en los espacios públicos. Tal vez algo de la plataforma es proclive a la ficción del chisme. Al rumor: a esa ficción menor que también tiene su poesía.”

¿Cuál fue el origen de la escritura de este proyecto? ¿De qué trata Amor de cuarentena?

-En los primeros días de cuarentena se comunicó conmigo Ignacio Fumero Ayo, un productor uruguayo, con la propuesta de hacer el texto para una serie de mensajes de audio. La nota de color era que en este período, algunes ex amores habían vuelto a comunicarse. Me propuso escribir una voz que pueda llegar a un posible espectador. Recibir cada día un mensaje amoroso. Estaba por viajar a Madrid para un estreno cuando se decretó la cuarentena. Ese y otros planes quedaron truncos, nada grave ni dramático como lo que padecieron tantas personas en este período. Pero estaba desconcertando, por llamarlo de alguna manera. Y acepté la propuesta de Nacho para ocuparme durante esas semanas.

En Argentina la dirección es de Guillermo Cacace, con quien ya he trabajado en otros proyectos, lo respeto y admiro y nos entendemos. Tuvieron ensayos, con lo que implica, encontrarle la vuelta al formato, pruebas y errores. El elenco está integrado por cinco “figuras” que tienen diversas características, y que pondrán su marca en esos mensajes.

La experiencia ya comenzó  en Uruguay hace dos meses, con directora y elenco reconocido de allí, también arrancó hace un par de semanas en Ecuador y se hará en Chile y en España. En cada lugar hay una adaptación del material.

Los textos no nombran la cuarentena de manera directa. Hay  un estado, una emotividad que por momentos bordea un romantisimo exaltado. Como una versión sonora de un personaje de folletín por entregas.

¿Tuviste algún descubrimiento “dramatúrgico” mientras ibas desarrollando la escritura de un tipo de proyecto para una plataforma que nunca habías visitado?

-No estoy seguro de haber descubierto algo. Escribía con la urgencia de abstraerme durante esos días. Con poca corrección o filtros, como a veces se suelen enviar esos mensajes. Suele haber un tráfico desmesurado de información en los mensajes por teléfono, muchas veces es información basura y trato de restringir al mínimo el uso. Notaba que era tan horrible lo que ciruculaba que me pareció que en medio de toda esa oscuridad, contruír un mensaje con ternura, podía ser un alivio. Suena naif lo que acabo de decir, pero lo pienso. Siempre tuve una sensación apocalíptica. Y  en este tiempo esa sensación se afirma. Construír una pequeña ficción puede ser un refugio. El poder de la evasión, entrar en un terreno de fantasía por un breve lapso de tiempo, me resulta higiénico para la salud mental.

¿Crees que luego de esta Pandemia tanto la Estética como la Poética van a quedar modificadas para siempre, o pensas que es solo un momento coyuntural obligado por la situación? ¿Cómo lo sentís en tu caso personal?

-No lo sé. Creo que apareció una urgencia por plantar bandera, por dar definiciones grandilocuentes y hacer futurología. Descubrir rápido la pólvora. Hay exceso de opinión y todo lo que pueda decir sería de sentido común. Creo que, en el teatro y en el cine, que son ámbitos de los que me muevo, por un largo tiempo cambiarán las formas de producción y eso puede modificar, pero no sé todavía de qué forma.

Lo que está pasando es pesadillezco y es fatal para muchísima gente. Tendría que dejar atrás la urgencia; me cuesta pensar en este presente y muchas de las definiciones que leo me parecen apuradas. Prefiero decir no sé. Trato cada día de buscarle la vuelta. Cuando sucede lo fatal hay una tendecia a buscarle un sentido, una utilidad, la idea de que pueda servir para algo, pero tal vez no sea así. Es casi una idea religiosa, que el padecimiento puede hacernos mejores y esas cosas. Cuando lo malo no sirve para nada.

¿Tenés alguna opinión sobre el debate establecido en redes sobre el teatro on-line (tambien las clases) en tensión y disputa con sostener los espacios de “encuentro físico tradicional” de tu práctica (vía protocolos)?

-Tampoco tengo una opinión definida sobre el teatro on line, veo un poco, la mayoría, me parecen registros que no estaban pensandos para la difusión. Cuesta mirarlos. Supongo que serviran, en algunos casos, como material de estudio de esas puestas. Cuando era joven, sacaba vhs de puestas de teatro aleman de la biblioteca del Gohete de Córdoba, recuerdo el impacto cuando vi Café Muller. Por supuesto que sé que nunca la ví, pero reconocía algo de la belleza me llegaba a través de ese registro. Por eso no puedo decir que estoy en contra, en realidad me cuesta concentrarme y ver teatro grabado en este tiempo. Por lo poco que miré, en muchos teatros oficiales esos registros se hicieron con descuido, sin pensar que eso se podría llegar a tener este destino. También en otros espectáculos los registros con la cámara fija, en un solo plano abierto, para concursos y festivales, no tienen demasiado atractivo ni dan cuenta de lo que sucedía en escena. Como sea, es obvio que ese teatro grabado no es teatro.

También estás estas experiencias donde se puede desarrollar lo sonoro. Miro con curiosidad la exposición de los espacios privados en este tiempo. No sé qué saldrá de todo eso, pero me interesa.

No sé cuándo ni cómo sucederá el teatro con el encuentro físico. La idea de encuentro está en crisis en estos días. Se irá viendo la manera en que regresa.

La crisis expone problemas que existían desde antes, el teatro estaba  precarizado. Y leo en redes sobre la problemática de la  actividad teatral que sucede en ciudad de Buenos Aires, en determinados circuitos. Pero hay mucho más allá que está en un estado de fragilidad total, lo que sucede en las provincias, los Centros Culturales, el teatro comunitario en los barrios.

Por supuesto que me parece favorable pensar protocolos y estrategias. Supongo que cada quien lo piensa desde su sector. Y está buenísimo prepararse para lo que venga.  En mi caso, solía pelearme con plataformas y otras tecnologías, ahora me da curiosidad. Me interesa ver por dónde sigo escribiendo y para qué lo hago. Tengo necesidad de seguir, creo en esa fuerza testaruda que tiene la vida. Quiero mantener cierta esperanza.

Por Juan Ignacio Crespo.

 

Amor de cuarentena.

Autoría: Santiago Loza

Actúan: Dolores Fonzi, Jorge Marrale, Cecilia Roth, Leonardo Sbaraglia, Camila Sosa Villada

Audiovisuales: Francisco Castro Pizzo

Dirección: Guillermo Cacace

STREAMING

Entradas desde: $ 600,00 – Miércoles y Sábado – 00:00 hs – Del 10/06/2020 al 11/07/2020

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