Las consecuencias del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) han puesto en evidencia la precariedad y vulnerabilidad históricas a las que está sometida la cultura independiente de la Ciudad de Buenos Aires. Durante las últimas semanas las entidades que nuclean a los espacios culturales del sector han emitido comunicados para expresar sus problemáticas y enunciar sus demandas. Llegás se ha comunicado con ellas para dar cuenta de una situación que está por colapsar y que, lamentablemente, ya obligó a algunos espacios a cerrar sus puertas de forma definitiva.

ARTEI (Asociación Argentina del Teatro Independiente) se fundó en 1998 con el objetivo de “representar a los espacios teatrales independientes, promoviendo, protegiendo y fomentando el teatro en todas sus formas”. Con la participación de 104 salas diversas de la ciudad (entre ellas El Galpón de Guevara, El Extranjero, Moscú o Vera Vera) lanzó la semana pasada una campaña en redes sociales para denunciar el estado crítico de la situación financiera de la mayoría de sus representados.

Con las consignas “peligra el teatro independiente en Buenos Aires” o “son décadas de inversión social, estatal y colectiva que debe ser resguardada y sostenida para que cuando logremos atravesar esta pandemia, la vitalidad de nuestra actividad siga vigente”, la principal denuncia de ARTEI es que no se están acreditando las líneas de ayuda por la emergencia de parte del Gobierno de la Ciudad así como tampoco los subsidios por funcionamiento de sala que otorga el INT.

“Que se destrabe el manejo burocrático para recibir nuestro dinero ya asignado y también que se agilice el circuito administrativo para el cobro de los subsidios de funcionamiento”, pide Liliana Weimer (gestora del Abasto Social Club), su presidenta. Y agrega: “Una vez cubiertas estas urgencias para no tener que cerrar las salas, queremos articular con Ciudad y Nación las políticas para retomar la actividad”.

ESCENA es una organización artística, cultural y política nacida en 2010, en un contexto signado por la emergencia, el vacío legal y las clausuras recurrentes. Al igual que ARTEI, la semana pasada lanzó un comunicado en redes denunciando la demora en los pagos de subsidios por parte del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, situación que pone en peligro la continuidad de los espacios que nuclea.

Sebastián Moreno es trabajador en el Teatro Carnero de Villa Devoto y participa en la Comisión Institucionales de ESCENA. Según explica la crisis conlleva dos caras: “Por un lado, la red de trabajo se fortaleció y nos comprometimos más en ayudarnos y trabajar por el colectivo. Como ejemplo de esto, creamos un Fondo Solidario con aportes propios para cubrir emergencias de les trabajadores y las salas. Por el otro, lamentablemente tres de nuestros espacios están en proceso de cierre y otros se encuentran negociando sus alquileres que es uno de los puntos más conflictivos”.

Moreno agrega: “Es importante aclarar que parte de esta problemática se viene arrastrando desde los últimos años, nuestro sector ya estaba en crisis antes de la pandemia. Se trabajó con el Ministerio para aumentar los subsidios ordinarios de funcionamiento y eso se logró, pero no terminaron de entender que desde hace tres meses el sector está paralizado y esperábamos los pagos con mayor celeridad”. Según cuenta, al día de hoy la mayoría de las salas no cobraron sus subsidios aunque el Ministro Enrique Avogadro confirmó que antes que termine junio se acreditarán.

MECA (Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos) es una organizacion de espacios culturales autogestivos de la Ciudad de Buenos Aires que surgió en 2010 y propone una salida colectiva. El 8 de junio pasado emitieron un comunicado en el que denunciaron el difícil momento que vive el sector de la Cultura independiente en el marco de la pandemia. Allí expresaban: “Hoy en día peligran más de 450 espacios culturales que son la fuente y lugar de trabajo de miles de trabajadorxs del arte y la cultura porteñas”.

Agostina Agudin, su vocera y coordinadora de Vuela el Pez, explica a Llegás: “Nos parece necesario que se declare la emergencia cultural. Necesitamos que el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires esté a la altura del momento excepcional que vivimos. Si bien nos estamos reuniendo, creemos que el esfuerzo tiene que ser más grande. Vivimos en la ciudad más rica del país, el Ministerio tiene un presupuesto grande y a tres meses del ASPO no hemos recibido ningún fondo ni ninguna respuesta certera con fechas de cobro”.

Para evitar los cierres y que la situación se agrave pide “más celeridad en las políticas, una escucha mucho más atenta y que nos incorporen a las decisiones porque la cultura independiente de la Ciudad cumple un rol esencial. Como dijo el jefe de porteño: la cultura es el alma de la Ciudad. Por eso necesitamos que el gobierno actúe ya”.

 

Sin vuelta atrás

Espacio 33 funcionaba desde fines del 2015 en una casa alquilada en el barrio de Boedo. La casa había sido una imprenta y estuvo muchos años abandonada. Hace cinco años un equipo de nueve artistas la alquiló y restauró convirtiéndola en un espacio donde convivían diferentes disciplinas artísticas. Tras la pandemia y una cuarentena que lleva más de 90 días, la sala se encuentra rescindiendo el contrato de alquiler ante la imposibilidad de afrontar las obligaciones financieras que conlleva.

Jimena López forma parte de la gestión de Espacio 33 desde sus comienzos. Su trabajo se vincula con la parte organizativa del proyecto, así como también la administración y parte de la comunicación. “Recibimos la primera ayuda de emergencia del INT del plan Podestá (un plan de emergencia diseñado por el INT en marzo pasado orientado a la Preservación Operativa de Elencos, Salas y Teatristas Argentinos); pero se agotó con el pago del alquiler de dos meses y medio”. Si bien realizan actividades virtuales no las cobran, y aunque algunos profesores continuaron dando clases en formato on line lo que les permite percibir un ingreso, ese monto no alcanza para nada.

“Espacio 33 forma parte de ESCENA y se han realizado varios llamados a las instituciones sobre la importancia de cobrar los subsidios de mantenimiento de sala atrasados, pero la demora administrativa sigue siendo enorme. No hay ningún plan de emergencia estatal para los espacios culturales”, explica López.

Otro de los que no pudo resistir es Cultural Freire, un centro cultural multidisciplinario ubicado en Colegiales. El 30 de mayo anunció en sus redes sociales: “La crisis que nos afecta se ha llevado por delante a muchos, nosotros hemos podido resistir en absoluta soledad y silencio hasta hoy. Sabemos y entendemos que la cultura no es prioridad para quienes pueden auxiliar, también que no somos los únicos ni los primeros, pero ha llegado un momento en que no es posible seguir acumulando pérdidas y nos vemos obligados a cerrar”.

En el Centro Cultural Oeste también están viviendo “un momento crítico”. Emilia Bonifetti explica: “La larga espera de la acreditación de los subsidios que nos otorgan tiene consecuencias: nos genera un sinfín de problemas ante compromisos que no podemos cumplir. Ahí está el mayor riesgo continuidad de nuestro espacio”. En plena actividad para generar nuevas redes de organización colectiva, Bonifetti cuenta: “Defendemos 12 años de una sala de teatro independiente que a fines de 2019 pasado fue declarada sitio de interés cultural de la ciudad de Buenos Aires”. Ojalá lo logren, por el bien de todxs.

 

Por Nahuel Saá y Julieta Bilik

 

 

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