En dialogo con Revista Llegás, Mariano Stolkiner, (dramaturgo, director, actor,  director artístico del Teatro El extranjero y miembro de Artei) pone en relieve la creación del Festival “Que ganas de volver”, mientras analiza la situación actual de los teatros independientes, donde la premisa es retomar a la actividad presencial como base para fortalecer al sector.

¿Como surge la idea del Festival? ¿Quienes participan?

El festival surge a partir de un grupo de salas que se juntan con PIT y empiezan a pensar en un diseño de acción que sirviera para visibilizar la situación que atraviesa el sector. Después de algunos encuentros, todos celebrados por zoom, dónde se fueron intercambiando ideas, se llegó a la conformación de este festival que en su formato intenta ser lo más abarcativo posible de modo que todas las personas y salas interesadas en ser parte pudieran sumarse. El fin solidario nos pareció fundamental en tiempos donde las ayudas no sobran y muchxs compañerxs están atravesando situaciones de extrema complejidad. Por este motivo es que todo lo recaudado irá a un fondo común con el propósito de favorecer a quienes más dificultades estén atravesando.

Participan más de 50 salas, 75 obras, 400 artistas, 21 talleres y charlas con diferentes tópicos que van a ser de pleno interés para la comunidad.

¿Que actividades retomaron en la sala y cuales son las expectativas con el Extranjero, si sigue la situación de ASPO?

Por ahora lo más notorio fue la vuelta de algunos ensayos. Obras que estaban por estrenar al momento que fue declarado el ASPO y que por tal motivo debieron posponer esta posibilidad. También se están haciendo algunas grabaciones de materiales para ser presentados vía streaming, pero muy poco, los costos de realización son muy altos, al menos si se quieren hacer con buena calidad, así que prácticamente no se mueve nada por ese lado. Además, si bien entendemos que esto del streaming puede servir como un paliativo económico para algunxs artistas dificultadxs a la hora de conseguir recursos, a nosotrxs no nos termina de entusiasmar la idea de salir a producir materiales bajo esta modalidad, nos calienta la presencialidad, eso es lo que nos convoca y le da sentido a nuestro espacio, así que entre costos y formatos extraños a nuestra esencia no nos queda otra que esperar.

Si la situación continúa así, vamos a necesitar ayuda, sostenerse en el tiempo sin poder trabajar no es una posibilidad cuando tenés un costo fijo de mantenimiento tan elevado. Esperamos pronto la situación esté dada para que se puedan poner en práctica los protocolos que nos permitan reabrir los espacios con público presente. Si bien somos conscientes que en una primera instancia no va a ser fácil ni suficiente lo que se pueda hacer, el estar en movimiento al menos servirá para cubrir algo de lo que responde a los ingresos de la gente que trabaja alrededor de nuestra sala.

¿Que medidas se están tomando desde ARTEI para reactivar la actividad?

Artei está trabajando, junto a otras asociaciones, en el articulado de un protocolo que sirva, una vez que estén dadas las condiciones sanitarias, para poder regresar a la actividad tanto de funciones con público presencial como de talleres. De todas maneras somos plenamente conscientes de que la vuelta a la actividad no implicaría la salvación de nadie, los espacios ya llegarán con deudas muy grandes por cubrir, cuestión que no ha de solucionarse con los ingresos iniciales de una actividad que, sin dudas, aún estando permitida, seguirá manteniendo fuertes restricciones en términos de aforo y circulación de obra. Por este motivo, es que a la par de trabajar en este protocolo, no dejamos de mantener el diálogo y pedido constante a las autoridades, tanto de Nación como de Ciudad, respecto a ayudas económicas y políticas de reactivación que sepan estar al servicio de nuestra actividad y así impulsar al sector hacia una recuperación que le permita retomar aquel vigor que supo ofrecer durante décadas y sobre el cual tan orgullosos nos sentimos lxs argentinxs en materia cultural.

La actividad artística independiente atraviesa un momento crítico, donde las ayudas económicas se tornan urgentes, por eso, es imperiosa la declaración de la emergencia cultural, ya que, mirando hacia adelante, la vuelta a la actividad en su totalidad se ve muy lejana.

Por Ricardo Tamburrano

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