Quio Binetti, bailarina y performer, es férrea defensora de la importancia de la Danza en la producción de subjetividad.

Durante este noviembre, quienes sientan curiosidad por obras cuyo arte atraviese la danza y la plasticidad de los objetos, van a poder deleitarse con esta bella pieza.

Desplegando un mundo plástico y visual,  Notas para la montaña muestra apuntes escénicos sobre una exploración en la que el tiempo y la transformación de las cosas son protagonistas. Todo ello, en una continuidad espacial entre objetos, sombras y performer, que evocan un universo solitario y proponen una pausa al acelere de la vida urbana.

Parte fundamental de ese paisaje sensorial es la bailarina y performer Quío Binetti, quien nos comparte en las siguientes líneas cómo fue la construcción de ese mundo.

Quío conoció a Gustavo Lesgart, imprescindible en esta creación, durante una residencia en un Laboratorio de Prodanza en 2016, donde lo tuvo asignado como tutor. Inmediatamente se pusieron a trabajar con amor e insistencia sobre los materiales que abordaban, sin conocer mucho el recorrido del otro. “De a poco fuimos encontrando ese modo “entre” que nos permitió crecer estéticamente y en lo profundo de nuestro quehacer artístico”, recuerda Quío.

Partieron de la idea de mover el cuerpo con la potencia del pensamiento, de que estuviera todo pensado. “Aparecieron los objetos como cosas que podían generar acciones reales, poner el cuerpo en una actividad necesaria. Gustavo propuso una idea específica del uso del espacio, una composición trabajando con esos objetos, el espacio que ocupan, el que dejan vacío.” Así fueron componiendo tensiones espaciales y dibujos en el aire que, luego de tres años de ensayos y búsqueda, vieron la luz y que mostrarán nuevamente en el Cultural San Martín.

Respecto al proceso creativo la protagonista dice no creer mucho en la inspiración, más bien cree en el trabajo arduo para concretar las ideas que surgen a través de los recursos de la danza, en “la constancia de perseguir una idea, a no dejar que la frustración nos canse y a seguir haciendo con compromiso”.

En ese hacer, les trabajadores de la danza expresan, comunican, transmiten, crean mundos que se encuentran con el espectador produciéndole sensaciones, pensamientos, ideas. “En mi opinión la función de la danza o de las artes vivas es la de seguir vinculando la materia sensible, la experiencia estética con un espectador contemporáneo cada vez más alejado del tiempo de la contemplación y del vínculo sensible de la expectación”,  expresa Quío, quien además se desempeña como gestora de la Residencia Brote en el Centro Cultural Paco Urondo, aportando lo suyo en el apoyo y la difusión de las creaciones en danza.

Como parte de su labor desde la gestión, tiene su propia mirada. “La danza en la cultura de nuestra ciudad es cada vez más importante y visible. Desde mi trabajo como gestora tengo la posibilidad de ver cómo los proyectos de danza, o que se vinculan con la danza y las artes vivas, son cada vez más numerosos y de mejor recepción en el público. La danza señala al cuerpo, pone la experiencia en primer plano, experiencia compartida entre artista y espectador, ese encuentro me parece de una vitalidad muy necesaria.”

Volviendo a Notas para la montaña, el trabajo minucioso y cuidado lleva a sumergirse en espacios vacíos donde el tiempo se pausa. Allí existe la posibilidad de que se abra una brecha en el transcurrir rutinario del pensamiento y surja la magia. Eso llamado también acontecimiento poético.

Pero esa magia poética no se desenlaza de la materialidad que la sustenta. Detrás está un equipo de personas que accionan para generar estos momentos asumiendo sus roles de trabajadores de la danza que, además de abrir espacios de ilusión, militan para tener una ley nacional que mejore las condiciones para todes.

Porque la danza produce conocimiento, es una de las prácticas más desafiantes, más comprometidas y más vigente de estos últimos tiempos, como afirma Quío. Con sus palabras, terminamos esta invitación a ver su trabajo.

“La multiplicidad de modos de hacer, pensar, gestionar, crear en danza, dan cuenta de la potencia del lenguaje en cada una de formas. Lo próximo es la consolidación del campo, dejar de ser un lenguaje en constante emergencia para asumir un rol principal en la discusión de la cultura y la creación artística, sin perder la “inquietud” ni la versatilidad de la danza que estamos creando”.

Que la curiosidad les lleve a disfrutarla.

Reestreno: viernes 1 de noviembre.

Funciones: viernes y sábados a las 21 hrs. Hasta el 16 de noviembre. En el Centro Cultural San Martin, sala Alberdi  sexto piso. Sarmiento 1551Telefono: 011 4374-1251

Ficha: Dirección  Gustavo Lesgart.- Autoria  Gustavo Lesgart /Quio Binetti.- Elenco: Quio Binetti.- Dirección músical:  Música original: Diego Vainer.- Diseño de iluminación. Paula Fraga.- Diseño de vestuario:  Cecilia Alassia.- Escenografía : Mariana Tirantte.- Asistencia en sala: Lucia Giannoni.- Fotos: Ariel Feldman.- Diseño gráfico: Gabriela Stern.- Producción  Lesgart/Binetti.-

Coproducción con el Cultural San Martín 2019 y Fundación ArtexArte 2017.

Esta obra recibió un subsidio del Instituto para el Fomento de la Actividad de la Danza no Oficial del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

 

 

 

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