Manuela creció sola como la hierba mala. Regentea con su madre un hotel junto al río, ese río que ruge a diario desde que una planta industrial se instaló en sus orillas. El padre se fue y el hermano también, en busca de mejor suerte. En ese paisaje desolado de naturaleza alterada y vegetación que trepa con sed de venganza, madre e hija sufren el castigo de mantenerse vivas donde todo muere. Pero con la llegada de dos nuevos huéspedes, el verdadero negocio del hotel se revela y algo vuelve a agitar las aguas.

Dramaturgo multipremiado, además de actor y director, Francisco Lumerman sabe lo que hace cuando da rienda suelta a una poética repleta de imágenes potentes sobre ese entorno salvaje y azotado por la mano del hombre. Un escenario bucólico y maldito donde luchan por subsistir sus personajes atravesados por el dolor y el abandono.

En la historia resuenan los temas de la contaminación ambiental y los agrotóxicos. “¿Cómo contar lo que duele del mundo que habitamos? Pensarlo como leyenda nos permitió encontrar una manera y nos impulsó a lo fantástico”, dice el director.

La trama tiene además puntos de contacto con la obra “El malentendido”, de Albert Camus, aunque no se explicita como referencia como sí sucedió en “El amor es un bien”, trabajo de Lumerman que lleva cinco años en cartelera y fue creado a partir de “Tío Vania”, de Chejov.

Malena Figo, como esa hija herida que ya no sabe bien lo que siente, y Elena Petraglia, como una madre un poco cruel e impune, logran actuaciones poderosas. Dan vida a personajes áridos que buscan mantenerse a flote, tomar distancia de esa tierra enferma antes de que la naturaleza se defienda y arrase con todo.

Paula Boente

 

Dramaturgia y Dirección: Francisco Lumerman Elenco: Claudio Da Passano, Mercedes Docampo, Malena Figó y Elena Petraglia En MOSCÚ TEATRO ESCUELA, Camargo 506. Domingos a las 17 y sábados 23.15. Desde $ 200

 

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