Sueña con lo verde. Todo lo que brota, lo bueno y lo malo. Azucena es una mujer en pleno brote. No es presa ni es del todo libre. No tiene dueño. A veces tiene alguien que la cuida, aunque no es la mejor opción. Deambula entre la lucidez extrema y la locura, cabalgando la épica del desamor.  

Con gran sentido del humor y ternura, Mariana Chaud (directora de propuestas elogiadas como JarryUbú patagónico” o “Sigo Mintiendo”) creó la historia de esta protagonista descentrada, frágil, que se balancea inestable en el desamparo la soledad.  

La elección de Julieta Zylberberg para dar vida a Azucena es sin duda un gran aciertoActriz y directora se conocieron en Magazine For Fai, el recordado ciclo de Mex Urtizberea donde Julieta hizo su debut en la actuación y Mariana era asistente de guion. Se cruzaron después varias veces en distintos proyectos y ahora surge esta auspiciosa colaboración.      

Zylberberg anda y desanda con maestría y coraje los laberintos mentales y vitales del personaje que, en medio de un discurso en corto circuito, algo inconexo y polifónico, lucha por volver a ponerse en foco, recalibrarse.
Un auto chocador derruido domina la escena, como si esta vez el choque hubiera sido de verdad, ya no un simulacro. “Una precaria cordura nos mantiene en pie y a salvo de la marginalidad”, señala la autora. La obra transita ese territorio límite, con una protagonista que no siempre puede evitar volcar.  

Por Paula Boente

Dramaturgia y Dirección: Mariana Chaud Interpretación: Julieta Zylberberg Nün Teatro Bar, Juan Ramirez de Velasco 419; sábados a las 23; desde $350 

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