Hugo llega de visita desde los paisajes gélidos y melancólicos de Noruega. Vive en Oslo y viene a Buenos Aires a quedarse unos días en la casa de Sergio. Son amigos de la infancia pero hace años que no se ven. Nelson, el compañero de piso, y su novia también serán parte de esa convivencia torpe en la que los cuatro comparten recuerdos, opiniones, cervezas y silencios. Lo extranjero enrarece lo cotidiano hasta volver a todos extraños para sí mismos.

Con un historia pequeña pero profunda, situaciones bien aprovechadas y un elenco sólido, Fernando Gonet crea esta micro tragicomedia absurda sobre la soledad y la propia identidad. De la lejana región nórdica a la cercanía del mundo interior, el título de la obra es un anagrama que baraja sus opciones hasta el infinito, un viaje en círculo que lleva al punto de partida.

El director y dramaturgo -que recorrió una extensa carrera actoral en teatro y cine, se formó con Guillermo Cacace, Mauricio Kartun y Rafael Spregelburd y presentó “El peor de los males”, entre otros trabajos- explota el contraste de los personajes en escenas domésticas muy efectivas entre el huésped taciturno que viene de tierras distantes y los habitantes de esa casa porteña. Imperdible la dupla con su amigo verborrágico y canchero.

A lo largo de la obra, la incomodidad se pone en primer plano. La propia persona es un territorio inhóspito por conquistar, una superficie desolada en la que no siempre nos sentimos a gusto.

Por Paula Boente 

Dramaturgia y Dirección: Fernando Gonet. Actúan: Soledad Canamasas, Martín Durand, Oscar Munner, Leonardo Singereisky.

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