Teatro físico: aquel que, más allá de la palabra y a pesar de ella, logra hacer de la representación un ente reconocible, identificable y, por sobre todas las cosas, infinitamente humano. Lejos de la literalidad y haciendo uso de la versatilidad del cuerpo, Un domingo se permite dialogar con el surrealismo y el absurdo en un torbellino de escenas que retratan la alocada y sinrazón vida familiar burguesa de ningún lugar ni ningún tiempo. Y, justamente por eso, de todos los lugares y todos los tiempos.  

Como escena, una gran mesa de comedor -la metonimia de la familia y su organización- y alrededor de ella personajes soeces, salvajes y extremos. Echando mano a recursos del circo -sus acrobacias, sus malabares y su poesía-, pero también a destrezas físicas más primarias como la fuerza, el equilibrio, la concentración y el ritmo, Un domingo es una vorágine de movimientos, vaivenes y desplazamientos que interpela, motiva y excita.  

Conmovedora y vertiginosa, la obra que participó del FICI IV (Festival Internacional de Circo Independiente 2018) provoca risa, bronca, asombro e incomodidad. Una perfomance circense y contemporánea que no pide permiso: se instala, magnetiza y domina; igual que lo ha hecho la familia burguesa a través de la historia de la humanidad.  

Por Julieta Bilik

DirecciónFlorent Bergal. InterpretaciónJuan Carlos Fernández, Sofia Galliano, Gabriela Parigi, Tomás Soko, Florencia Valeri y Gabriel Tato Villanueva. El galpón de GuevaraGuevara 326; viernes, a las 23 y sábados, a las 20hs; $400.  

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