La Pecera Paracultural se presenta desde su creador Juan Arena para extender e iluminar hasta Villa Urquiza la oferta teatral con potentes propuestas

Todo empezó con un lugar que no fue. Era verano del 2015 y me reuní con mi amigo Juan Guerrero, escenógrafo de dos obras que dirigí – “Te quiero poco y todo lo demás” y “Después te cuento” –. Un poco antes de eso también fue el que confió en mí y me abrió las puertas de su mítico teatro de Chacarita, “La Castorera, bar y dique cultural”, para que yo realice mi primera obra allá por 2009.

Hacía un tiempo había visto una casa antigua que había sido el restorán de un monasterio en Villa crespo y había quedado alucinado con el espacio. Le propuse convertirlo en la nueva Castorera. Cenamos y nos entusiasmamos con la idéa y días después fuimos a ver el lugar con el dueño que se mostró interesado en nuestro proyecto y dispuesto a condonarnos varios meses de alquiler para solventar la reforma. El inicio de una nueva noche neoliberal nos hacía dudar de la inversión, pero llegamos a un acuerdo y decidimos ir para adelante con algunas condiciones que facilitarían empezar el desafío. Pero Juan sintió que ese no era el momento, o tal vez no era la forma que él necesitaba en ese momento. Como sea no podía solo y me dediqué a otro sueño postergado, el de convertirme en locutor. Hoy mientras está terminando el cambio fatídico al que nos sometimos democráticamente y estoy por recibirme de locutor, me junté con Ismael Kreimer, mi socio y gran amigo de la infancia y junto a Consuelo, su novia, para poner un lugar que contenga esos sueños postergados de unos años atrás. Los de ellos tiraban más para la gastronomía y el bar, y yo necesitaba mi propia sede para Teatro Off Shore (cortos, cómicos, políticos) que venía realizando desde principio del 2018 y pasé por varios teatros (La comunidad del sótano, El piso y Club Cultural Matienzo).

A través de una gran amiga y compañera, Juliana Miceli, me entero de la posibilidad de hacernos cargo de un lugar llamado Casa Clorinda en el corazón de Villa Urquiza (Monroe y Alvarez Thomas). En el lugar ya funcionaba un variado abanico de clases de danzas de todo tipo, teatro, comedia musical, clown, yoga, etc., con las cuales se podría llegar a solventar el alquiler. Nos juntamos con una tercera parte de la sociedad compuesta por Lucia Belloti y Camila Moguylesky que sumaron a nuestro público de “treintilargos” el de “veintipocos” a través de sus variadas producciones de eventos de feministas, de danza, de movimiento, de investigación, de prueba. Después de mucho humo, café y palabras logramos ponernos de acuerdo, aprendiendo mucho y tropezando un poco fuimos conociéndonos construyendo un camino posible. Y creo que recién hoy que escribo estas palabras se terminó de consolidar y encender. Comprender que todos, por diferentes y locos que estemos podremos volcar nuestra pasión, fue lo que nos salvó a veces y nos hizo llegar a consolidarnos. Hoy alguien que viene a La Pecera podrá sentirse como en el patio de su casa y disfrutar de intervenciones, teatro, música, danza o cine. Y entre proyecciones y obras cortas podrán probar nuestras especialidades inspiradas en la cocina judía askenazi, como el pletzalej de salmón gravlax y el hot pastrami, o nuestros exquisitos cannoli sicilianos, acompañados de nuestras cervezas artesanales Birman, nuestros exquisitos aperitivos o una copa de un rico vino.

Nuestra idea en cuanto a la programación es que todo lo que suceda sea a la gorra para que nadie quede afuera en este caos. Como en los noventas volvió la necesidad de la gorra en los espectáculos off para que el público no deje de consumirlos. Pedimos por varias vías subsidios al estado para solventar este intento de poder llegar a todos pero como el teatro no tenía programación anterior se nos cerraron algunas puertas, por lo que estamos buscando nuevas y creativas formas de solventarnos y conseguir mecenas.

El fin de semana pasado Juan (Guerrero) vino a La Pecera. Brindamos juntos por nuestros sueños y por Ramón, su hijo que nació en el medio de estos años y nos alegramos de la perseverancia y la materialización de lo que ahora ya es.

Juan Arena

LA PECERA paracultural

Monroe 4831 (Villa Urquiza)

 

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