La producción de una obra debe llegar a su estreno. Cueste lo que cueste. Por mucho que en el camino se presenten dificultades –caprichostraumas infantiles apariciones sobrenaturales- el arte deberá avanzar sí o sí hasta su concreción en escena. Que no vengan con fantasmas, sigamos

Si bien no sabremos hasta el final si la obra dentro de la obra alcanzará tamaño objetivo (atravesar su propio proceso y… ¡estrenar!), sí es cierto que Yo maté –la obra escrita y dirigida por Leo Azamor– lo alcanzó y en buena horaSe trata de una comedia que mira con agudeza el sistema de producción en el que está inmersa y se ríe sin reparos de eso mismo, y entonces de sí misma, de las debilidades de cada uno que hicieron de ella lo que es. Los cinco personajes que la habitan son tan insoportables como reconocibles, cualquiera que pasee por los pasillos del Abasto o incluso de la avenida Corrientes sabrá identificarlos y, al interpretarlos, los actores dan cuenta de conocerlos de primera mano. 

Yo maté acepta los límites del espacio en que se presenta –uno chico, independiente, con una planta de luces limitada y la incomodidad natural que produce trabajar allí-. es justamente así, dentro de ese sistema, cercado por la independencia y la falta de presupuesto, que la imaginación y el juego avanzan y la obra marcha firme a través del entrecruce de peripecias de varios géneros –comedia, suspenso y terror guiada por su propia lógica. Su argumento bien podría ser el de una de enredos en código Clase B, con reminiscencias a Quién mató a Baby Jane, diva en decadencia incluida. En ese contexto, los elementos sobrenaturales acentúan el código entre ingenuo y bizarro, terminan de definir el universo un poco trash pero a la vez cercano en el que habita esta exquisita y antiexclusiva compañía teatral. 

Con algo más de recursos de producciónYo maté bien podría ser una obra del circuito comercial: divertida, efectiva y con un plot claro, es un gran entretenimiento. Habla mucho de un autor y director, alguien que parece pensar el teatro de manera abierta, sin restringirse al deber ser de su propio circuito, con la inteligencia de quién sabe que para sacarla buena, a la comedia es necesario tomarla con mucho humorun poco de ironía, bastante desparpajo nunca demasiado en serio. 

Por Vera Czemerinski 

Autor y director:  Leonardo Azamor 

Con Ezequiel Cipols, Paola Fontana, Rebeca KohenMatias Pellegrini Sanchez, Mara Teit. 

 

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